|
||||||||
Luciano Álvarez
A principios del siglo XVI Erasmo de Rotterdam era un fenómeno editorial, el autor más leído de Europa. En 1517, a los 51 años, pleno de gozo, prevé el advenimiento de una edad dorada guiada por el "Nuevo Saber".
Avizora un tiempo de "concordia pública y perdurable para la cristiandad", guiada por hombres deseosos de paz: "La ciencia se desarrolla por todo lo ancho de nuestro suelo; las lenguas, la física y las matemáticas, todos los campos prosperan. Incluso la teología -una ciencia de la que Erasmo desconfiaba- muestra signos de mejoría."
Alguno reyes -como el inglés Enrique VIII- eran sus amigos, otros le solicitaban como preceptor de príncipes, como sucedió con el futuro emperador Carlos V, para quien escribió "Educación del príncipe cristiano" (1515). La Iglesia le ofrecía cargos y poderes que rechazaba en aras de su tranquilidad e independencia.
Lo más interesante es que el hombre mas influyente de su tiempo no era un conformista; todo lo contrario.
El "Elogio de la locura" (1511) -su obra más popular- es una sátira sin concesiones a una Iglesia Católica dominada por las supersticiones, la ignorancia y la corrupción por un lado, y una teología absurda y meticulosa que llevaba a que se gritara "¡Herejía!" por cualquier cosa: "Todo lo que no les complace o no entienden, es herejía."
Si los teólogos querían debatir que lo hicieran, pero mediante la única guerra justa, la "guerra sin lágrimas", cuando los litigantes se combaten con palabras; (cuando) el vencido sale más sabio y el vencedor más benévolo". Nadie debiera ser perseguido por causas teológicas.
Por lo tanto la paz y la unanimidad, sólo serían posibles si la Fe y el modo cristiano de vivir se limitaran a unos pocos artículos: "gozarte en el Señor por los bienes y provechos de tu prójimo como por los tuyos mismos" y un conocimiento adecuado, directo y popular de la Biblia, al alcance del campesino, el herrero y el albañil, "incluso las prostitutas, los disipados y los turcos".
Si Cristo no negó su voz a esa gente, tampoco yo les negaré sus libros", escribió.
Que un pensamiento moralmente exigente e inconformista tuviera tanto éxito, era índice de un amplio consenso tanto entre los hombres educados, como entre los poderosos, respecto al tipo de mundo que se estaba formulando.
Antes que terminara aquel año fasto, Erasmo recibiría la noticia de que un joven teólogo que le "venera del modo más alto", había clavado 95 tesis en la puerta de la Catedral de Wittenberg.
Martín Lutero cuestionaba duramente lo que hoy llamaríamos el "marketing" usado para vender indulgencias, esto es la remisión (parcial o total) del castigo por los pecados, ya fuera para uno mismo o para parientes muertos que permanecían en el Purgatorio.
"Tan pronto la moneda en el cofre resuena, el alma al cielo salta sin pena", decía la publicidad. Lutero se escandalizaba por la promesa de que, mediante este método, no hubiese "pecado por enorme que sea, que no pueda ser perdonado aunque uno hubiera violado (…) a la misma Madre de Dios".
Enterado, el Papa León X, que había promovido esta venta, se limitó a decir que, seguramente, era un "borracho alemán quien escribió las tesis" y que "cuando esté sobrio, cambiará de parecer".
En cambio Erasmo vio con simpatía el gesto de Lutero, incluso lo elogió en el prólogo de una nueva edición de uno de sus libros, el "Enchiridion", aunque no le simpatizaban ni su estilo combativo ni su obsesión por la teología.
Todos ignoraban que se estaba iniciando una perdurable y dolorosa fractura entre los cristianos.
El 28 de marzo de 1519 -el conflicto llevaba ya un año y medio-, Lutero, ante el silencio del maestro, trató de atraerlo a su causa enviándole una larga carta donde lo elogiaba hasta la adulonería: "¿Quién hay cuyo pensamiento no esté lleno de Erasmo?", decía en el primer párrafo.
Dos años más tarde, ya no esperaba nada de Erasmo y le reprochó que Dios no le hubiera concedido "la fortaleza y el coraje de luchar con nosotros...".
Más tarde pasó a la amenaza: "No edites libelos en que me ataques, del mismo modo que no los publicaré yo contra ti". Erasmo le respondió con un libro "De libero arbitrio" (1524), donde criticaba la doctrina luterana de la salvación. Lutero le retrucó con "De servo arbitrio" (1525) y fatigó el arte del insulto hacia su antiguo maestro.
Erasmo le trató de arrogante e insolente y concluyó "no navega mal quien sigue un curso medio entre dos males".
Erasmo tenía una mente privilegiada, pero se había salteado el fondo del asunto; las cuestiones teológicas podían ser útiles para amparar intereses políticos. Lutero lo comprendió y no temió implicarse a fondo con los príncipes alemanes para imponer sus convicciones teológicas.
Pronto invitó a sus seguidores a "lavarse las manos en la sangre de estos cardenales, papas y otras heces de la Sodoma Romana", mientras los teólogos de la muy docta Universidad de Lovaina pedían la eliminación de Lutero, "esa flatulencia de Satanás, cuyo hedor llega al Cielo."
En los siguientes cien años las llamadas "guerras de Religión" producirían cientos de miles de víctimas. Erasmo trataría de encontrar la paz refugiándose en Friburgo, donde se enteró de la ejecución de su amigo Tomás Moro y luego en Basilea, donde murió el 12 de julio de 1536.
En 1559 la totalidad de la obra erasmiana fue incluida por Roma en el Índex como "autor prohibido de primera clase".
Hacia 1530 había un millón de ejemplares de sus obras, distribuidas en toda Europa. Antes de finalizar el siglo, la mayoría había sido destruida por católicos y protestantes.
| « volver |








Escoltados por diez policías en un caso y viendo las caras largas en otros, inspectores de la DGI clausuraron ayer 27 locales en ...
Un hombre considerado por los investigadores como uno de los principales abastecedores de LSD de las fiestas privadas del verano ...
La venta de las operaciones que tiene en Uruguay el banco de origen francés Crédit se cerró ayer en París y la filial local del ...
El presidente electo José Mujica recibirá mañana sábado al gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, en su chacra de Rincón del ...
Los inspectores de la Dirección General Impositiva (DGI) saldrán el lunes por la costa Este para verificar que los dueños de ...