Ruben Loza Aguerrebere
Decía Francois Mauriac en sus "Memorias" que bastaban unas horas en coche para que la vida se convirtiera en una especie de pizarra de la que podía borrarse lo que se inscribe en ella todos los días. Llevaba razón. Realizado este trayecto nos sentimos sin darnos cuenta lejos de las rutinas y enfrentamos de manera matinal el mañana.
Y así, con paso y ritmo distinto, que nos damos una cura de lecturas. Hacia aquí apuntamos, precisamente.
Los adictos a ello, que nos damos ese placer donde sea, también nos sentimos diferentes al hacerlo de aquella manera. Y bien, como aquí se trata de compartir, hablemos de algunas novedades seductoras.
Martin Amis, el mayor escritor inglés de hoy, ha dado a conocer "El segundo avión" (Anagrama/Gussi), una colección de ensayos en torno al 11 de septiembre de 2001, que constituyó, dice, "la apoteosis de la era moderna". Escribe Amis: "Aquel segundo avión parecía afanosamente vivo, y animado por la maldad, y absolutamente extranjero".
De ese avión, justamente, señala Amis: "para nosotros su fulgor fue el fogonazo mundial del futuro que nos aguardaba". Es un libro formidable, donde se empeña en recrear y analizar (hasta incluso apelando a la ficción) lo que ocurrió, y su significado en este tiempo que ha pasado, con extraordinaria lucidez. Porque ese día, dice, "causó un derrumbe moral, planetario", y "redujo la distancia entre la realidad y el delirio". Un gran libro.
Otro libro en cuyas páginas podemos dejarnos ir con placer es la novela del Premio Nobel, Orhan Pamuk, titulada "El Museo de la Inocencia" (Mondadori/Sudamericana).
La historia discurre linealmente y cuenta la historia de una pasión amorosa, a medida que, paralelamente introduce la historia de la moderna Turquía, con sus golpes de militares, y deja al que lector advierta, gracias a sus sólidos personajes, la visión del amor oriental y sus distancias con Occidente. En esta novela que cautiva, cada objeto es una historia de amor.
El italiano Andrea Canob-bio es una de las personalidades más interesantes de las nuevas letras italianas. Nacido en Turín, la patria de Claudio Magris, su obra sin embargo, toda ella, es de ficción.
Se acaba de traducir a nuestra lengua su novela "El natural desorden de las cosas" (Salamandra/Océano), novela poliédrica, donde se entrecruzan el misterio y el erotismo, tocados por las gotas de la melancolía. Un arquitecto paisajista es el centro de esta novela, en cuyo trabajo busca orientar una vida solitaria. Una Italia muy moderna, hecha de urbanizaciones anónimas, parques industriales y campos abandonados, es el telón de fondo, muy distinto de la Italia de las postales, para una historia de silencios y reencuentros, verdaderamente sorprendente.
El verano es temporada ideal para leer. Como cualquier otra. Pero he aquí tres libros no nos sueltan y cuyos dedos son invisibles.
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