Hernán Sorhuet Gelós
Si de algo sirve la conmemoración de "días mundiales" es por el esfuerzo que se realiza para informar y sensibilizar sobre el tema del día.
El 2 de febrero le toca el turno al "Día Mundial de los Humedales". A pesar de tratarse de un tema de suma importancia para las comunidades de todo el planeta, su consideración y tratamiento están lejos de reflejar esa realidad.
Recordemos que el concepto incluye estuarios y deltas, ríos y lagos, marismas, bañados y pantanos, pastizales húmedos y turberas, oasis, zonas costeras de mareas bajas, manglares y arrecifes de coral.
Con la irrupción de los peligros del cambio climático la valoración de los humedales se ha potenciado.
Gracias a los expertos sabemos que muchas de las funciones que cumplen los humedales reducen significativamente los impactos negativos del calentamiento global en todos los continentes.
Significa que aumentaron las razones de peso para considerar la conservación de los humedales de los países como "tema de interés nacional".
Dentro de las estrategias de adaptación al cambio climático, un capítulo entero debe estar destinado a cuidar los humedales, porque la gestión sostenible de los mismos produce efectos positivos múltiples: ambientales, sociales, económicos, ecológicos, sanitarios, productivos, etc.
No es casualidad de la Convención sobre los Humedales, más conocida por Convención Ramsar, escogió como lema del próximo 2 de febrero "Cuidar los humedales, una respuesta al cambio climático".
Es un tratado intergubernamental por el cual los países miembros (159) se comprometen a mantener las características ecológicas de sus humedales de mayor valor.
¿Cómo procede? Incluyéndolos en la lista de Humedales de Importancia Internacional y luego, planificando un uso racional y sostenible de ellos.
Uruguay posee dos sitios Ramsar que incluyen 425 mil hectáreas de su territorio.
Se trata de Bañados del Este y Franja Costera (1984) y Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay (2004).
Los efectos más perjudiciales que ya se hacen sentir en la región tienen que ver con el aumento de la frecuencia e intensidad de eventos naturales, como las inundaciones y las sequías.
En ese sentido hay que decir que los bañados y tierras húmedas cumplen numerosas funciones claves:
1) Regulan el flujo hídrico en los ríos, reduciendo inundaciones y amortiguando sequías.
2) Almacenan agua.
3) Recargan las napas freáticas y acuíferos.
4) Purifican el agua, en particular de la presencia de agroquímicos.
5) Son criaderos naturales de peces y lugares insustituibles para la vida de la diversidad biológica local.
6) Constituyen ecosistemas de gran importancia para el desarrollo de las culturas locales. En síntesis, debemos tomar plena conciencia sobre la importancia de la conservación de los humedales y hacer el máximo esfuerzo en esa dirección. Recordemos que son elementos fundamentales para tener éxito en las estrategias nacionales de adaptación al cambio climático.
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