Despacio por las piedras

JUAN ORIBE STEMMER

El presidente de la República viajó al Paraguay a efectos de participar en una reunión con los mandatarios paraguayo y boliviano. El encuentro coincidió con los 473 años de la fundación de Asunción del Paraguay. Otro motivo fue celebrar el segundo año del mandato del presidente Fernando Lugo. Los tres presidentes acordaron definir acciones concretas para avanzar en el proyecto de Urupabol.

El gobierno uruguayo propuso que la construcción de un puerto de aguas profundas en Rocha cuente con el apoyo de Paraguay y Bolivia o, de acuerdo con otras versiones, sea realizado en forma conjunta con ellos. También se ofreció apoyo para que esos dos países construyan barcazas.

En realidad, la benevolencia uruguaya es aún más amplia. El ministro de hidrocarburos boliviano, Fernando Vincenti, informó en la apertura del congreso "Bolivia, gas y energía", realizado en la ciudad de Santa Cruz, que el presidente uruguayo le había hecho la "generosa oferta" de concederle a aquel país un espacio de 10 hectáreas de aguas profundas en el puerto de Montevideo, para desarrollar las facilidades necesarias para industrializar gas natural boliviano. Éste llegaría a Montevideo a través de un gasoducto de dos mil kilómetros de longitud.

Ante tantas ideas nos viene a la memoria el sabio consejo: "despacio por las piedras". Y en este caso las piedras son muy resbalosas.

Incluyen entre otras cosas: primero, consideraciones técnicas y de protección del medio ambiente; segundo, delicadas cuestiones jurídicas (¿cuál será el estatuto jurídico de esos proyectos?); tercero, evaluaciones de estrategia comercial; y, cuarto, serias consideraciones de política de Estado (¿existe un consenso nacional para realizar este tipo de concesiones, que limitarían considerablemente la soberanía uruguaya en su territorio, durante un período prolongado?).

Por ejemplo, un vocero uruguayo opinó que invertir en barcazas, le daría autonomía a Bolivia y Paraguay para la salida al mar, suponemos que a través del puerto regional que se construiría en la costa de Rocha. Esa idea plantea interesantes desafíos técnicos. ¿Se piensa emplear la misma barcaza para el trayecto fluvial y el marítimo hasta el mar territorial uruguayo? En cuanto a la idea de autorizar una industria procesadora de gas natural en la bahía de Montevideo, ¿cuál sería el impacto ambiental del proyecto? ¿Es conveniente permitir una industria de ese tipo en ese lugar? ¿Qué sucederá con los demás usos de la bahía?

Y todo lo anterior sin entrar a considerar las cuestiones más delicadas acerca del estatuto jurídico de esos proyectos.

Se habla de un puerto "conjunto". ¿Qué significa exactamente "conjunto"?

El ministro de Relaciones Exteriores paraguayo ha dicho que "el presidente Mujica ratificó la voluntad de Uruguay de ceder un puerto de aguas profundas para el Paraguay" (El País, 16 de agosto). ¿Ceder un puerto? Según otra fuente, el ministro de hidrocarburos boliviano habló de "un territorio boliviano enclavado en el puerto" de Montevideo. ¿Un enclave extranjero en la bahía de Montevideo?

Mejor, "muy despacito..."

"Una oferta generosa a Paraguay y Bolivia pero con consecuencias imposibles de prever.

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