Mujica en su gestión más difícil antes de asumir: levantar bloqueo

Conflicto binacional. Cristina recibirá hoy al presidente electo en la Casa Rosada; energía y la navegabilidad del Río de la Plata le siguen en la agenda

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EDUARDO DELGADO EN BUENOS AIRES | EL PAÍS EN ARGENTINA

José Mujica buscará seguir en su línea de afianzar las relaciones con la presidenta argentina Cristina Fernández, quien atraviesa una importante crisis interna por las reservas del Banco Central de su país.

Toda la relación con Argentina está afectada por el corte del puente San Martín contra la instalación de UPM (ex Botnia) en Fray Bentos, dijeron a El País miembros del actual y del futuro gobierno uruguayo. Los consultados coincidieron que por eso Mujica apunta a un diálogo lo más fluido posible con el gobierno argentino a fin de destrabar esta situación, puesto que de ello dependerá también el futuro de otros temas que hacen a la relación entre Argentina y Uruguay, entre ellos las necesidades energéticas de ambos países y la navegación por el Río de la Plata.

Es muy difícil que el presidente electo se vaya de su reunión de hoy jueves con Fernández con algo concreto, expresaron allegados a Mujica y fuentes del gobierno argentino.

Pero debido al énfasis público que Mujica ha puesto en su objetivo de mejorar la situación con Argentina y el buen relacionamiento que mantiene con Fernández y su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, tampoco descartaron que salga de la Casa Rosada con un logro tangible bajo el brazo, lo que reforzaría con resultados su apertura al diálogo con las autoridades argentinas.

Mujica cuenta con un gran punto a favor, expresó un profundo conocedor de las relaciones entre los dos países, que prefirió no ser identificado: llega a la Presidencia de Uruguay en el momento en que todos quieren terminar con el bloqueo del puente, no solo los gobiernos, sino hasta buena parte de los ciudadanos de Gualeguaychú, cuyos comercios también sienten los efectos negativos de la medida.

En Argentina igualmente se considera difícil que haya una solución antes del fallo de la Corte Internacional de Justicia en La Haya.

El accionar de Mujica respecto al conflicto con Argentina marca distancia con el del presidente Tabaré Vázquez, quien se negó a negociar mientras alguno de los puentes binacionales siga cortado, como continúa sucediendo con el que une a Fray Bentos y Gualeguaychú.

Ayer Mujica dijo a canal 10 que tiene "que dialogar para destrabar los puentes, porque si no, nos vamos a volver viejos". Pero también buscó que esto no se viera como un enfrentamiento con Vázquez. "Yo asumo una actitud activa para que se destraben y no estoy en contra de lo que ha hecho mi presidente. Por el contrario, ha contado siempre con mi apoyo", acotó.

Según Mujica, "el error más grave que puede cometer un gobernante uruguayo es inmiscuirse en la política de otro. Nosotros tenemos que mantener una política de franco respeto y de buena relación con el gobierno que exista en la República Argentina".

Su reunión con Fernández está prevista a la hora 18 de Uruguay (hora 17 de Argentina), aunque la presidenta suele ser impuntual, y será un encuentro con "agenda abierta" en busca de "generar buenos lazos" entre los países, comentó Mujica a algunos allegados.

"Todos los temas están arriba de la mesa y no hay que disimularlos. No creo que se vaya a solucionar nada porque en definitiva nosotros no somos gobierno. Estamos preparando y tratamos de aprovechar el tiempo lo más posible y nos damos cuenta que cuando un gobierno llega tiene un tiempito de viento a favor. Torpe de ese gobierno si no aprovecha ese viento lo mejor posible", dijo Mujica a canal 12.

Embajada. Ayer a la hora 11, Mujica, su esposa la senadora Lucía Topolansky, y Lilián Alfaro (referente de Mujica en el Frente Amplio bonaerense) llegaron a la Embajada uruguaya en Buenos Aires. El presidente electo recorrió todo la sede diplomática y se interesó por el proceso de venta del edificio, que se encuentra avanzado. La idea que se baraja es comprar un piso de un edificio y trasladar allí la sede de la Embajada. A Mujica le entusiasmó esa posibilidad y se fue con la idea de estudiarla. El edificio tiene unos 7.000 metros cuadrados y sus gastos de funcionamiento y mantenimiento son importantes. Según estimaciones oficiales, con unos 1.500 metros cuadrados sería suficiente para instalar al personal y dar un buen servicio.

Mujica confirmó que el futuro embajador en Argentina será el economista Guillermo Pomi, un hombre de su confianza. El actual embajador Francisco Bustillo termina su gestión los primeros días de abril. Luego de visitar la sede diplomática, Mujica fue a almorzar a Las Cañitas, un restaurante de Puerto Madero y en la noche mantuvo un encuentro con uruguayos residentes en Buenos Aires.

El presidente electo y su esposa combinaron en este viaje sus vacaciones con reuniones de trabajo y por eso dejaron espacios libres en su agenda para encuentros con amigos y recorridas.

Cuando Mujica recorría las instalaciones de la Embajada uruguaya en Argentina, se encontró con uruguayos residentes en el vecino país que realizaban trámites en la sede diplomática, que con sorpresa y varios de ellos con emoción vivieron el encuentro con el presidente electo. Mujica se detuvo, los saludó e intercambió algunas palabras.

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