MartÍn Aguirre Regules
Haciéndole una "moña" a la veda, y aprovechando el momento de furor futbolístico, es interesante analizar lo que sucede en España con la polémica en torno a la "Ley Beckham", y las consecuencias de tomar medidas efectistas que lucen muy justas, pero que pueden terminar siendo un gol en contra.
España atraviesa hoy una crisis económica gravísima. Ante esa situación, el presidente Zapatero, como buen socialista, decidió subir los impuestos, desatando una ola de indignación que ha golpeado la ya alicaída popularidad del mandatario. Pero a algún asesor se le ocurrió la solución ideal. Empuñando el conocido "que pague más el que tiene más", el gobierno decidió poner fin a la "Ley Beckham", norma establecida en 2006 para que empresas españolas pudiesen contratar personal calificado de otros países. Estos profesionales se benefician pagando una tasa de IRPF de 24%, en comparación con el 43% de tasa máxima que abona el resto de los españoles.
La norma fue el detonante para que equipos como el Real Madrid se convirtieran en el emporio de estrellas que son hoy, ya que con contratos similares que en otros países, los jugadores veían sus ingresos notoriamente engrosados.
Así la Liga española se volvió la más importante del mundo, "robando" las principales estrellas de sus competidoras en Italia o Inglaterra.
Pero claro, en un país que atraviesa una recesión feroz, con un desempleo que llega al 18%, la noticia de que el Real Madrid se haya gastado este año US$ 200 millones para comprar sólo dos jugadores (Cristiano Ronaldo y Kaká) ha generado gran polémica. Sobre todo cuando el ciudadano que lucha para llegar a fin de mes, se entera que esos magnates del balón se benefician de rebajas impositivas. Por eso la decisión de eliminar esos beneficios ha sido un golpe publicitario muy eficaz para el gobierno, que ha quedado vestido de justiciero ante los ojos de los contribuyentes. Aunque no todos están felices.
Los equipos de fútbol están indignados por la medida, y amenazan incluso con ir a la huelga. Y no lo hacen porque sean unos neoliberales insolidarios, como más de uno gustaría de pensar. Pasa que gracias a esa "invasión" de estrellas que ha tenido el fútbol español, sus ingresos por TV y merchandising han literalmente explotado.
Siguiendo con el Real Madrid, ese equipo firmó en 2006 (mismo año que se estableció la polémica ley) un contrato histórico con la compañía de TV Mediapro por el cual recibió US$ 1.540 millones por 7 temporadas. Además, el furor que generan sus jugadores en zonas como Asia, le permitió celebrar otros contratos millonarios con sponsors como Coca Cola, o Adidas, este último por US$ 1.000 millones.
Pues bien, todo este negocio millonario ha quedado en riesgo por la medida del gobierno. Se especula que, por ejemplo, el pase del francés Ribery al Real ya se había frustrado por el cambio legal. Es bueno plantearse entonces cuánto dinero perdería España si se desinfla la llamada "Liga de las Estrellas". Cuántos puestos de trabajo desaparecerían, cuantos millones dejaría de percibir el propio fisco por impuestos, si Messi, Kaká o Forlán deciden mudar sus goles a Italia, por dar un ejemplo.
Otra muestra de que en política lo que parece lógico y sensato en un momento del partido, puede resultar un pésimo negocio cuando terminan los 90 minutos.
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