GUSTAVO PENADÉS
En pocas horas la publicidad política terminará y los discursos se irán acallando. Se abrirá un tiempo para la reflexión. Serán las horas en que los ciudadanos terminarán de decidir quién será su futuro Presidente.
En ese sentido no podemos dejar de pensar en lo especial de esta elección, en la que hubo de todo menos una confrontación de ideas.
Es que el sistema democrático supone que quienes aspiran a gobernar expliciten sus propuestas y la filosofía que las inspira. Siendo coesencial a la actividad política la búsqueda del poder, el mismo siempre tiene un fin, un para qué. Es entonces que el ciudadano advertido de las intenciones de los candidatos confía su voto para que se puedan efectivizar las propuestas anunciadas.
Sin embargo, la confrontación de ideas es, sin duda alguna, el gran debe de la campaña electoral. Advertimos que por parte del Partido Nacional hubo una manifiesta voluntad de concretar un debate de ideas. La hubo antes y después del 25 de octubre. Por su parte el Frente Amplio, haciendo gala de variados argumentos (excusas), rechazó en todo momento tal posibilidad.
Ello, por consiguiente, nos sitúa ante una elección muy particular. Una elección entre un candidato que expuso su pensamiento a lo largo de los años y otro que es una gran incógnita. Los dirigentes frentistas se apresuran a señalar que Mujica es una continuación de Vázquez. Afirmación que intentan reforzar mostrando a Danilo Astori. Afirman que, si Astori era el delfín de Vázquez, su candidatura a la vicepresidencia con funciones extendidas (invento sin precedentes en nuestra historia) es una señal de que la continuación estaría asegurada.
Más la presunción cae y el misterio persiste ya que, si es conocido lo que Lacalle piensa y propone, no lo es lo que piensa y propone Mujica, y él es el candidato a la Presidencia. Un candidato a Presidente de quien tenemos apenas atisbos de sus ideas y propuestas a través de medios siempre indirectos: un libro aceptado a regañadientes, entrevistas concedidas a solo algunos medios y, sobre todo, su actuación en los últimos años. Y, sin embargo, todo eso tampoco alcanza para formarse una composición más o menos acertada de sus posibles acciones como gobernante.
¿Qué piensa hacer con la educación privada? ¿Se querrán modificar el régimen de AFAP y utilizar el ahorro de los trabajadores en "emprendimientos productivos"? ¿Quiere que las Fuerzas Armadas ("milicos") abandonen su cometido esencial y se transformen en suministradoras exclusivas de mano de obra? ¿Quiere extender el sistema de prescripción adquisitiva express plasmada en la Ley de Ordenamiento Territorial a por ejemplo los fundos rurales?
No se trata por cierto de agitar fantasmas. Son las legítimas interrogantes que un ciudadano puede hacerse a la luz de la composición de las fuerzas parlamentarias y de las alianzas que permitieron que Mujica se hiciera con la candidatura del Frente Amplio.
Como aquellas, muchas otras preguntas quedan sin respuesta, no bastando el manido argumento de recurrir a un programa del Frente Amplio, que, entre otras propuestas innovadoras incluye reflotar el Frigorífico Nacional.
Aunque, pensándolo bien, seguramente sea el silencio de Mujica más elocuente que mil palabras.
"Poco se conoce sobre el real pensamiento de José Mujica. Aunque tal vez, su silencio sea más elocuente que mil palabras".
Mantenga y vigile el nivel de debate y recuerde que nuestras Normas de Participación implican obligaciones y responsabilidades.