Francisco Gallinal
De los muchos aportes que Wilson Ferreira realizó en su vida política, seguramente el de introducir a la vida del país el concepto de la "Gobernabilidad" es uno de los más importantes. Por el enorme valor que significó en su tiempo, el de la transición de la dictadura militar a la democracia, época en la que se constituyó en el instrumento más generoso y eficiente para asegurar la estabilidad democrática. Pero también porque trascendió ese tiempo, y como valor conceptual quedó definitivamente incorporado a la vida nacional.
Ahora el hecho de que esté incorporado no significa que se aplique, al menos que se aplique siempre. Por muchas circunstancias pero por una muy especial, sin dudas; Wilson aparece uno cada muchos años. Por ende muchas veces el país necesitó de la aplicación de sus enseñanzas pero, lamentablemente, no siempre aparece quien se ponga el problema al hombro.
A nosotros nos tocó por primera vez ingresar al parlamento en el período de gobierno del 2000 al 2005; tiempos durísimos para la vida del país como consecuencia de la crisis bancaria que castigó a toda la estructura social, con consecuencias muy negativas en todas las áreas. Vimos en ese tiempo que el país necesitaba de la gobernabilidad, advertimos que no eran momentos para dejar solo al gobierno, y como Partido Nacional asumimos el problema y la solución, y ayudamos en todo a superar la coyuntura.
Lo hizo el Partido Nacional entero, sin excepciones. Se nos cuestionó por eso; desde el Frente Amplio se nos tildó de rosados como primer adjetivo y a partir de allí todos los que se puedan imaginar. No nos amedrentamos y hoy a la luz de los resultados podemos decir que bastante buenas resultaron las soluciones. Apareció la gobiernabilidad, inspirados en Wilson pero por nuestra propia voluntad, la gobernabilidad bendita que siempre fue, es y será necesaria.
Si el domingo 29 triunfa la fórmula Lacalle - Larrañaga, con la mayoría parlamentaria ya en manos del Frente, la gobernabilidad va a estar otra vez sobre la mesa. Pero no la que depende de la buena voluntad de los dirigentes para llegar a entendimientos, sino que existirá una obligación de ponerse de acuerdo. Es la gobernabilidad de Wilson, pero convertida en obligatoria, ya no sujeta a la grandeza de un líder Todo el sistema estará emplazado por el pueblo para dar respuestas a los problemas del país.
Le va a venir muy bien al Uruguay que sus dirigentes tengan que acordar so pena de ser tildados de incompetentes. Quizás sea eso lo que el país este necesitando, vivir una experiencia que nunca le tocó. Cuanto más amplia y grande sea la base de consenso, más eficiente ha de resultar la solución; piénsese por ejemplo en la lucha contra la inseguridad, y fácilmente se concluirá que una batería de medidas para combatir la delincuencia, adoptadas por la mayoría de los partidos habrán de resultar más eficaces que lo que un gobierno de un solo partido pueda impulsar.
Le va a venir mejor que si el Frente también gana el Poder Ejecutivo; porque en ese caso el Presidente tendrá que negociar también, pero deberá hacerlo solamente con los suyos, atando la suerte del país a lo que la Mesa Política del Frente Amplio quiera, o le impongan los distintos sectores.
Creemos que eso, no es bueno para el país.
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