Javier García
Cerramos una campaña con mucha atención a los ruidos y poca a las nueces. Fue tanto el fuego de artificio, que la elección del domingo 29 se fue desdibujando y muchas decisiones se centran en los afectos y los rechazos que generan los candidatos.
Es legítimo que así sea, siempre y cuando no se pierdan de vista cosas más importantes. No se elige un amigo, se elige un Presidente.
Un ejemplo típico de "ruidos y nueces" es el tratamiento diferencial que se dio a dos novedades esta semana, de dispar significado cada una y que causaron tratamientos diferentes. La novedad menos trascendente, la que no hace al fondo de las cosas fue la más ruidosa; la otra, la más importante, fue la que pasó más desapercibida.
Parecería más definitorio la polémica sobre los extras de un aviso publicitario de la fórmula Lacalle-Larrañaga, que las declaraciones de la primera senadora y esposa del candidato Mujica y su reivindicación de la lucha armada como instrumento político. O mejor dicho, que no descartaba esa opción, "nunca digas nunca", dijo.
Se agraviaban, algunos, de que un creativo argentino hubiera sido el autor de estos avisos, mientras no les causaba ningún prurito que en la campaña de Tabaré Vázquez la canción oficial fuera de la también argentina, y recientemente fallecida, Mercedes Sosa. Es tan secundario discutir esto, tan menor, que lo único que lo justifica es evitar el fondo de las cosas, lo importante.
Y lo que importa es la convicción democrática y de diálogo que presida al Uruguay a partir de marzo, o la hegemónica y exclusivista. Es el gobierno de un país o de medio país.
Cuando se usan muchas palabras para decir cosas concretas se debe dudar. Y las largas y filosóficas vueltas que da Mujica para definir su visión democrática, justificada siempre en sus vivencias del pasado y no en sus convicciones del presente, dejan dudas. Esta es la preocupación que deja la opción que él encabeza.
Cuando habla de seguridad salta de afirmar que es un tema que lo aburre, a justificar la ola de delitos en el neoliberalismo. Pero nada concreto propone.
En materia internacional luego de presenciar durante cinco años como Argentina nos bloqueó, ahora promete en quince días levantar los cortes. Si lo puede hacer bienvenido, pero por qué esperar tanto si ya tenía la solución. ¿Es tan carnal la relación con los Kirchner que él lograría inmediatamente lo que Vázquez no pudo? Ojo con esas relaciones ideológicas que entregan soberanía, esto no es un club de amigos políticos.
Leíamos declaraciones hace dos días del presidente venezolano que decía que había que "estar atentos" por una eventual derrota de Mujica. Los amigos internacionales de Mujica quieren colocar a Uruguay en su reserva de peones de sus disputas globales. No somos hermanos menores de nadie, ni de Argentina ni del caribeño y menos cautivos de sus delirios de imperialismos políticos.
El futuro se juega el 29, y es mucho más importante que los eventuales rechazos que puedan tener los candidatos. Es lo que piensan y lo que no piensan, es lo que creen y es lo que descartan.
Es mejor tener un país serio y con un Presidente que también lo es, que otro pintoresco, porque su Presidente lo es. Nadie pasa vergüenza por ser serio y sí por lo otro.
Un país ordenado, moderno y solidario es un país que tiene futuro y donde la gente trabaja y genera trabajo.
En fútbol clasificamos para Sudáfrica, pero en política podemos ir hacia a Chile o hacia Venezuela, y eso se decide el 29.
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