|
||||||||
FRANCISCO FAIG
En el período 2005-2010, el gobierno de izquierda cedió a la tentación mayoritarista de gobernar "desde el partido y para el país". Hay una línea de razonamiento, defendida por la senadora electa del MPP Constanza Moreira, que adhiere con convicción a esa forma de gobernar.
Señala que buena parte de la responsabilidad de la crisis del Uruguay de la segunda mitad del siglo XX fue por un consensualismo político entendido como compromiso paralizante. Cree que la forma de avanzar en reformas importantes es imponiéndolas con determinación desde la legitimidad de una mayoría absoluta. Y recuerda, finalmente, que son pocos los gobiernos que pudieron apoyarse en una mayoría parlamentaria propia. Se trata pues de momentos excepcionales que exigen grandes realizaciones en un sentido definido, y que no precisan de consensos que integren la opinión de la oposición.
Si Mujica es electo presidente, puede prescindir de acuerdos políticos interpartidarios. Su partido ya ganó legítimamente la mayoría parlamentaria. Entre la búsqueda de un consenso con partidos de centro, y el viraje hacia políticas más de izquierda, optará por profundizar el modelo. Nada de aguar el vino. Mujica habrá ganado, sobre todo, para cumplir su promesa de volcarse hacia la izquierda.
La mayoría política se apoya además, en este esquema, en una mayoría social y cultural, que también haría innecesaria la búsqueda del consenso interpartidario.
Mayoría social, porque el PIT- CNT y gran parte de los movimientos sociales son afines a esta izquierda de Mujica. Mayoría cultural, porque décadas de hegemonía intelectual universitaria terminaron por conformar un sólido bloque histórico que legitima la prédica, el discurso, la postura, el acento, la gestualidad, y hasta la estética, siempre que estén alineados, de modo soterrado o explícito, a algunos de los múltiples sectores de izquierda del amplio Frente.
En esta coyuntura, ¿cómo no entender que Constanza Moreira y tantos otros frenteamplistas cedan a la tentación mayoritarista? Ceden porque en el fondo, además, el sentimiento mayoritarista los convence de lo que secretamente siempre creyeron: que tienen razón. Que la política es un enfrentamiento por pretensiones de verdad.
El problema es que esa tentación se apoya en la discordia y cree inevitable el enfrentamiento político. Al interpretar la historia de la segunda mitad del siglo XX del país como un gran acomodo conservador y mezquino en torno a los partidos tradicionales, desprecia la noción de compromiso con esa parte de la opinión nacional que, se sabe, no tiene razón.
Lejos de esta forma de concebir la Historia del país y su política, lo que precisamos es conjugar un talante liberal que incluya a la diversidad y acepte el compromiso entre quienes piensan distinto. Sólo avanzaremos en el camino de la prosperidad si el país logra acuerdos interpartidarios para temas esenciales. Y lo hace desde la autonomía de la política frente a los corporativismos sindicales, gremiales y sociales.
Ceder a la tentación mayoritarista es adentrarse en un camino de confrontación que conduce al fracaso, como lo muestran los ejemplos latinoamericanos que bien conocen Constanza Moreira y demás intelectuales orgánicos de la izquierda.
| « volver |










Enrique Schwengel, un mecánico dental que en la década de 1990 trabajó en la Cárcel de Mujeres, dijo que la entonces reclusa ...
El comando electoral del Frente Amplio recomendará hoy rechazar la nueva oferta del Partido Nacional de concretar el debate entre ...
En 1999, era diputado. Ese año, Miguel Ángel Campodónico tuvo la intuición de publicar un libro titulado escuetamente: "Mujica" ...
Ante la nueva negativa del Frente Amplio a debatir, la fórmula del Partido Nacional se reunió hoy con el comando de campaña, ...
José Mujica anunció que si alcanza la Presidencia no va a derogar la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado y que ...