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Norberto Iannelli
Del 30 de noviembre al 1º de diciembre se celebrará en Estoril, Portugal, la XIX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno. El tema central será "Innovación y Conocimiento", aunque seguramente, la situación internacional y regional no estará ausente en el debate, como tampoco otros tópicos que despiertan el interés y la preocupación actual de los gobiernos.
Los líderes llegarán a la nueva cumbre en un contexto que no posee el dramatismo de hace un año cuando se reunieron en El Salvador. En ese entonces, la crisis financiera internacional presagiaba un escenario muy negativo para la economía mundial, que finalmente no se dio en la magnitud pensada. Pero no todo está resuelto. Los avances son heterogéneos según los países, el crecimiento podría no estar del todo asegurado, y la convalecencia puede ser prolongada. Los acuerdos multilaterales tampoco avanzan.
Sí es claro que habrá un mundo diferente. Un mundo al que gobiernos y sector privado deberán adaptarse si desean estar a tono con las exigencias de una mayor competencia por el poder, por los mercados de bienes y servicios, por el capital, y por los recursos humanos. En este contexto, el tema de la cumbre cobra aún mayor relevancia. La innovación será un elemento clave para enfrentar, tanto los temas de la agenda internacional, como las necesidades domésticas, y la región deberá realizar grandes esfuerzos para resolver los desafíos del presente y del futuro.
En el primer caso, se trata de los nuevos temas -si se permite llamarlos nuevos- que reclaman una respuesta de los gobiernos y una atención permanente de las empresas, tales como: reducción de la contaminación y uso de energías renovables, migraciones, pobreza e inclusión social etc., cuyo tratamiento, exige apelar a la innovación en materia de políticas y acciones. En el segundo caso, tanto por efecto de los propios compromisos internacionales y/o el resultado del nuevo escenario mundial, como por las necesarias reformas internas, se impone la necesidad de contar con renovadas iniciativas públicas y privadas, principalmente en los ámbitos institucional, productivo y social.
A lo largo del presente año la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), junto a la presidencia pro témpore de Portugal, ha organizado seminarios y reuniones en Argentina, México, Brasil, Portugal y España destinados a evaluar distintos aspectos de la innovación y ofrecer a los gobiernos un documento que facilite, no sólo el debate, sino que permita tomar decisiones concretas en beneficio de los países iberoamericanos (las conclusiones de los seminarios se pueden consultar en www.segib.org).
En términos económicos, existe la convicción que sin innovación no se podrá ser competitivo. La promoción de la innovación involucra la adopción de una estrategia sostenible en el tiempo, el compromiso alrededor de políticas públicas coherentes, aprovechando las mejores prácticas existentes, la creación de instituciones dedicadas a la investigación y a la innovación.
No cabe duda que sin innovación no habrá posibilidades de superar la brecha que existe entre la mayoría de los países de Iberoamérica y los más adelantados. Basta con observar el ranking de competitividad preparado anualmente por el Foro Económico Mundial para advertir que, en 2009, de los 133 países analizados, considerando a los países latinoamericanos, solo Chile (30), Costa Rica (55) y Brasil (56), Panamá (59), México (60) y Uruguay (65) se ubican dentro de la primera mitad del ranking y, por cierto, muy lejos de los países más competitivos.
Se aspira entonces que, en Estoril, los países iberoamericanos inicien un fructífero camino destinado a lograr resultados concretos. Existe ya, en varias áreas, un conocimiento y una colaboración importante en materia de investigación científico-técnica que liga a varios centros universitarios y ministerios nacionales. El debate estará centrado en definir el o los instrumentos de cooperación más apropiados que permitan potenciar la investigación y la innovación en los veintidós países del espacio regional, y en este sentido, los jefes de Estado y de gobierno seguramente aprobarán el lanzamiento del programa "Iberoamérica INNOVA", sobre el cual los ministros y responsables de ciencia y tecnología acaban de lograr un acuerdo en su reunión celebrada en Portugal.
La asignación de fondos específicos para tal efecto, la experiencia de España y de los países latinoamericanos de renta media alta que han logrado avances en varios campos, especialmente a partir de programas sectoriales y alianzas público-privadas, puede resultar de significativo valor en materia de cooperación.
Por último, el debate y los resultados de la Cumbre de Estoril seguramente tendrán su impacto en un ámbito internacional más amplio, cual es la futura Cumbre América Latina y Caribe con la Unión Europea (ALC-UE) a celebrarse en Madrid en el mes de mayo del año próximo. La misma tendrá como eje de discusión el tema "Innovación y Tecnología" y, por ende, se espera que los resultados de ambas reuniones produzcan una beneficiosa sinergia para los países de la región y les permita alcanzar un mayor nivel competitivo en términos internacionales.
* Representante de la SEGIB en Montevideo.
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