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Las comisiones de diálogo del presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, y del gobernante depuesto, Manuel Zelaya, han llegado a un acuerdo para que el Congreso decida sobre la restitución de este último, derrocado por un golpe de Estado el pasado 28 de junio.
Se trata de un "plan de restauración de la democracia", a 126 días del golpe de Estado y se produce luego de las gestiones de los enviados de la Casa Blanca. "Después de todo el vía crucis que hemos seguido, estamos optimistas porque seré restituido en la presidencia", declaró Zelaya desde la embajada de Brasil, donde se refugió hace más de un mes.
El representante de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Víctor Rico, anunció que las partes en conflicto finalmente rubricaron el acuerdo, de ocho puntos, producto de las negociaciones iniciadas el 7 de octubre. Esto se dio luego que Micheletti declarara a la prensa había ordenado a sus negociadores firmar el documento.
"El diálogo ha llegado a una feliz conclusión. Hace apenas unos minutos las delegaciones han suscrito el acta y los textos", expresó Rico, acompañado del secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de los Estados Unidos, Thomas Shannon, quien llegó el miércoles junto a otros dos diplomáticos enviados por la secretaria norteamericana de Estado, Hillary Rodham Clinton, para empujar una solución a la crisis que cumplió cuatro meses.
"Este es un acuerdo beneficioso para Honduras y la democracia hondureña", agregó. "Ellos (los negociadores) son héroes de la democracia hondureña", manifestó Shannon. "Los Estados Unidos acompañarán a Honduras en las elecciones" del 29 de noviembre, anticipó.
Poco antes, Micheletti leyó una declaración en la casa de gobierno ordenando a sus negociadores firmar un acuerdo para impulsar un gobierno de reconciliación que disponía el retorno de Zelaya.
"Mi gobierno ha decidido apoyar una propuesta que permite un voto en el Congreso, con una previa opinión de la Corte Suprema, para retrotraer todo el poder ejecutivo de nuestra nación previo al 28 de junio", dijo Micheletti en referencia a la fecha del golpe militar a Zelaya.
"Cabe señalar, que el aceptar esta propuesta representa una concesión significante por parte de nuestro gobierno", agregó. "No podemos poner el interés personal sobre el bienestar colectivo de esta gran nación", declaró.
El diálogo, que se había dado por concluido sin éxito el viernes pasado, estuvo trabado en el tema de la reinstalación de Zelaya debido a las divergencias sobre a qué órganos del Estado se debía acudir para validar ese paso. Micheletti había propuesto a la Corte Suprema, pero Zelaya se opuso. Los negociadores de Zelaya propusieron que el Congreso decidiera la restitución.
"El solo hecho de reconocer (Micheletti) la necesidad de retrotraer los poderes del Estado al 28 de junio, significa un triunfo para la democracia hondureña", afirmó Zelaya. "Estamos optimistas porque los hondureños podemos llegar a acuerdos que se cumplan ... y significa que los gobiernos de facto serán una experiencia que no se repetirá en Honduras". "Zelaya aceptará la decisión del Congreso", aseguró el principal negociador del presidente derrocado, Víctor Meza.
Otros dos puntos del acuerdo contemplan la formación de una Comisión de la Verdad para investigar los sucesos antes, durante y después de la deposición y expulsión de Zelaya del país, así como una Comisión de Verificación sobre el cumplimiento de los aspectos del acuerdo, manifestó Micheletti.
El convenio dispone también el "reconocimiento de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre" y "solicitarle a la comunidad internacional derogar todas las sanciones contra Honduras y enviar observadores a las elecciones", agregó el presidente de facto.
No se determinaron de momento plazos y fechas sobre el tema de la restitución de Zelaya. El Congreso está en receso, pero se prevé que con el acuerdo entre en sesiones extraordinarias.
Los negociadores reanudaron el diálogo la mañana del jueves, luego del arribo de los tres altos diplomáticos norteamericanos enviados por el Departamento de Estado, quienes se reunieron con todos los actores del conflicto.
Micheletti, quien pasó de líder del Congreso a la presidencia tras la expulsión de Zelaya por lo militares, dijo que accedió al acuerdo, entre otros motivos, para el desarrollo de un "exitoso proceso electoral ... que sea reconocido por la comunidad internacional".
También se buscó que el acuerdo "cumpla con los requisitos establecidos por nuestra Constitución", añadió Micheletti, quien proclamó con fuerza y varias veces "¡Viva Honduras!".
Shannon advirtió temprano a los hondureños que se acababa el tiempo para lograr un acuerdo y que la comunidad internacional esperaba una pronta solución a la crisis provocada por el golpe de Estado.
Dijo que un acuerdo sería el "primer paso para la reintegración de Honduras a la OEA y (le) abre de nuevo las puertas de las instituciones financieras internacionales", agregó.
Clinton dijo que el acuerdo representaba el final del conflicto en el país centroamericano. "El acuerdo en Honduras es un gran paso adelante para América Latina", sostuvo.
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