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 Jueves 29.10.2009, 03:54 hs l Montevideo, Uruguay
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Internacional


BOMBA

Pakistán: Talibanes causan matanza

Explota bomba en Peshawar y deja 95 muertos; Clinton está de visita en el país | Uruguayo cuenta su experiencia en Kabul ante violencia

ISLAMABAD | EL PAÍS DE MADRID Y AP

Al menos 95 personas resultaron muertas ayer al explotar un coche bomba en un mercado de Peshawar, la capital del noroeste de Pakistán, según fuentes hospitalarias citadas por medios locales. Dos centenares más resultaron heridas.

El brutal atentado, el más grave que sacude al país en los dos últimos años, se produjo pocas horas después de la llegada a Islamabad de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton. "Pakistán no está solo en su lucha contra los extremistas", declaró Clinton.

Pero tanto el ataque de Peshawar como otro ocurrido antes en Kabul, la capital del vecino Afganistán, ponen de relieve la gravedad del desafío de los talibanes en ambos países a la política de EE.UU. en la zona. Peshawar quedó conmocionada. El atentado resultó monstruoso incluso para los estándares de este país azotado por la violencia, que este mes ya ha sufrido nueve ataques con casi 300 muertos.

Los terroristas hicieron estallar el coche bomba en el bazar Meena poco antes de las dos de la tarde, cuando muchas mujeres acuden a hacer compras tras haber recogido a sus hijos del colegio. Además, la abigarrada estructura de ese popular mercado del casco antiguo garantizaba que sus 150 kilogramos de explosivos hicieran el máximo daño posible. Todos los bazares de la ciudad cerraron en señal de duelo.

Varios edificios se desplomaron, incluyendo una mezquita, y otros comercios quedaron envueltos en llamas en un sector antiguo de la ciudad surcado de callejuelas. Varios heridos estaban sentados aturdidos y se veían restos humanos dispersos, mientras una enorme columna de humo gris se elevaba al cielo. Numerosos voluntarios corrieron a rescatar a los sobrevivientes atrapados debajo de escombros. Un edificio de dos pisos se derrumbó mientras los bomberos lo rociaban de agua, causando pánico.

Como es habitual cuando se causan muchas bajas civiles, nadie se responsabilizó del ataque. Las autoridades paquistaníes acusaron a los talibanes, quienes habían prometido vengarse por la operación militar que el Ejército lleva a cabo en Waziristán del Sur desde el sábado 17. Esa región tribal, a unos 200 kilómetros al sur de Peshawar, se ha convertido en uno de los feudos de los islamistas radicales que luchan contra el Estado. Ayer de noche, los equipos de rescate seguían buscando víctimas entre los escombros.

"Nos enfrentamos a esto a diario, pero ni nuestro empeño ni nuestra determinación van a tambalearse", aseguró el ministro paquistaní de Exteriores, Shah Mehmood Qureshi, durante una conferencia de prensa con Clinton. "No cederemos. Vamos a combatiros porque queremos estabilidad y paz en Pakistán", añadió el ministro dirigiéndose a los terroristas.

La secretaria de Estado norteamericana, que con su visita que comenzó ayer dijo querer dar un giro a la relación bilateral, calificó el atentado de Peshawar de "cruel y brutal".

"Quiero que sepan que esta no es sólo la lucha de Pakistán", dijo antes de comprometerse "a permanecer codo con codo con el pueblo paquistaní en su pugna por la paz y la seguridad". Pero, consciente de la desconfianza que las intenciones de Estados Unidos despiertan entre los paquistaníes, también añadió que las relaciones que su país desea van "más allá de la seguridad".

Aunque Washington no oculta su preocupación por el creciente desafío islamista al Estado y la seguridad de sus armas nucleares, Clinton trató de demostrar que también comprendía las preocupaciones de los paquistaníes con el anunció de un programa de 125 millones de dólares para mejorar el suministro eléctrico. Los frecuentes cortes de electricidad no sólo son una de las principales frustraciones de la población, sino que están arruinando a muchas pequeñas y medianas industrias.

Con ser importante, van a necesitarse muchos más gestos de ese tipo para lograr vencer el acusado antiamericanismo que ha arraigado en este país. Sólo un 16% de los paquistaníes tiene una opinión favorable de EE.UU., frente a un 27% en 2006, según la última encuesta de actitudes globales del instituto Pew hecha pública el pasado agosto. Además, el 64% piensa que EE.UU. es un enemigo de su país.

La desconfianza está vinculada al tradicional apoyo de Washington a las dictaduras militares que han jalonado los 62 años de historia de este país. Pero también, hay una parte inducida.

La visita de Clinton ha estado precedida de un intenso debate político sobre el proyecto de ley estadounidense de ayuda a Pakistán. Aunque el plan triplica la asistencia hasta los 1.500 millones de dólares anuales durante los próximos cinco años, ha polarizado al país. El Ejército, la oposición política y los partidos religiosos lo han tachado de atentado a la soberanía, mientras que el partido gobernante y la elite liberal estiman que ayudará al desarrollo económico y educativo del país, a la vez que reforzará el control civil sobre los militares.

El recelo proviene de que el texto condiciona la ayuda a que Pakistán coopere en la lucha contra la proliferación nuclear, impida el uso de su territorio para ataques terroristas contra otro país, y su Ejército se someta a la autoridad civil. Este último punto y las referencias al apoyo militar a varios grupos yihadistas han irritaron a los uniformados, que a principios de mes emitieron un comunicado de prensa expresando su "profunda preocupación". La inusual medida ha dado lugar a todo tipo de rumores sobre un golpe de timón (en el que el Ejército cambiaría al presidente en vez de tomar el mando).

"Es la primera vez que la ayuda a Pakistán no va directamente a los militares y, además, se condiciona al control civil del Ejército", explica Ayesha Saddiqa, analista política y de defensa. Saddiqa señala que "la gente se encuentra entre la espada y la pared, con los militares de un lado, y un Gobierno elegido pero corrupto de otro; así que nadie sabe hacia dónde tirar". Incluso con los sangrientos atentados que a diario sacuden el país, para la mayoría de los paquistaníes el principal problema no son los talibanes, sino el abandono de un Gobierno que no se preocupa de sus ciudadanos.

Las cifras

95 Son los muertos que dejó el atentado con coche bomba al bazar Meena, en el centro de la ciudad paquistaní de Peshawar.

200 Son hasta el momento los heridos rescatados de entre los escombros producto del derrumbe del bazar y edificios aledaños.

300 Son las personas que murieron sólo en el mes de octubre en Pakistán en nueve atentados atribuidos a grupos de talibanes.

Talibanes atacan casa de ONU en Afganistán

AGUSTINA NAVARRO

"La casa de ONU donde vivo está a unos 300 metros de la que explotó, donde entraron los extremistas, activaron sus chalecos con explosivos y se inmolaron, matando a varios colegas. Inmediatamente tuvimos que agarrar los chalecos antibalas e ir al búnker y estuvimos todo el día sintiendo disparos y explosiones. Todavía la situación es inestable y se sienten los disparos mientras hablamos", contó Álvaro Garofali, en conversación telefónica con El País desde Kabul.

Este uruguayo, que forma parte del Programa Mundial de Alimentos (PAM) y de los Servicios Aéreos Humanitarios de Naciones Unidas (UNHAS) en Afganistán, ya ha sufrido la violencia de los ataques de los talibanes, pero afirma que la situación ha empeorado desde que llegó a Kabul, hace tan sólo tres meses.

"Ha sido un proceso bastante negativo, nunca nos imaginamos que la ONU, una agencia humanitaria encargada de alimentar aquí a millones de personas, iba a ser objetivo de un ataque. En Pakistán pasó, allí hicieron explotar las oficinas centrales. Ahora el ataque fue más cerca, mis colegas murieron durmiendo sin darse cuenta de lo que pasaba. Hay muchos compañeros muy asustados aquí, yo fui militar 18 años y eso ayuda", explicó.

Las tensiones generadas por la segunda vuelta electoral, prevista para el 7 de noviembre, hacen prever un aumento de la violencia en Kabul. Pero Garofali desconoce que medidas adicionales de seguridad podrían tomarse.

"Nadie puede salir, no se pueden usar vehículos y la situación se agrava por las elecciones. Desde el apartamento se ve una cortina de humo muy grande, las oficinas no funcionan y no hay perspectivas de que esto mejore", se lamentó.

Mueren 6 funcionarios por bomba

EL PAÍS DE MADRID

Combatientes talibanes atacaron ayer una residencia de trabajadores de ONU en Kabul y mataron al menos a seis empleados extranjeros, dentro de una ofensiva destinada a abortar la segunda vuelta de las elecciones, convocada para el 7 de noviembre. El ataque dio comienzo a las 5.30 de la mañana, cuando tres militantes talibanes vestidos de policías y provistos de armas automáticas y cinturones con explosivos irrumpieron en la residencia donde se hospedan decenas de empleados extranjeros de ONU. En el momento del ataque se encontraban en la residencia entre 20 y 25 representantes de ONU, algunos de los cuales saltaron por las ventanas para evitar las llamas o se subieron al tejado huyendo de los disparos, mientras otros intentaban responder con sus propias armas.

El País Digital

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