Algo para no repetir

REBAR

Según el Plan Circuital aprobado por la Corte Electoral para las elecciones del 25 de octubre ppdo., el protagonista de esta nota (que pasará a llamarse Don X) debía votar en un circuito bastante alejado de su domicilio. Para evitarle dificultades de traslado, a media mañana del último domingo un gran amigo fue a buscarlo a fin de llevarlo al lugar correspondiente. Apoyándose en su bastón-tarántula -ayuda base con que "decora" su artrosis de rodilla derecha- Don X subió a la hermosa camioneta del amigo (médico, por lo demás) y en menos de veinte minutos llegaron a destino.

El local de votación anunciaba, desde la puerta, la estrechez de espacio del interior. En la vereda se habían formado dos filas, y un hombre de aspecto servicial preguntaba a los que arribaban el número de su distrito, y les indicaba adónde tenían que ubicarse. Don X le consultó acerca de la posibilidad de obtener una consideración especial para su situación y el hombre le contestó con amabilidad: "Lamentablemente, no puedo hacer nada. Su caso es uno más. Fíjese: mire lo que son estas colas". Don X miró y, evidentemente, comparado con aquello, el Piñeyro del Campo era un parque de diversiones. Bastones, muletas, sillitas de ruedas, acompañantes que la sabían lunga y, con experiencia de elecciones anteriores, portaban mates y termos para paliar la espera. Y todos de pie, como para cantar el Himno y cargar la voz en aquello de "es el voto que el alma pronuncia".

Don X se coloca al final de la cola que le corresponde. No hay movimiento alguno. Un metro delante suyo, una señora pide a su acompañante que le cuide el sitio, y decide sentarse en el cordón de la vereda. No le queda otra. "No sé cómo haré para levantarme, pero no aguanto más. La columna me dobla". Un simpático vejete que está junto a Don X, le dice: "¡Con columnas a mí! Me van a hablar a mí de lo que es eso. Y tengo 83". Desde el cordón, su colega columnista le oye y envida: "Y yo... 85"... Entra a terciar otro colista: "Yo siempre voté por aquí, y siempre vine con mi inseparable reuma"... "Y yo con mis várices"... completa una gorducha que seguía el tema.

Don X se afirma en el bastón-tarántula. La artrosis le muestra el reloj pulsera. Hace cuarenta minutos que está parado, como abanderado de un batallón de infantería: y de la cola que había cuando él se incorporó, apenas se han borrado dos o tres de las cabezas que la iniciaban. Pide permiso para salir, se abre camino y le dice a su amigo: "Vámonos: prefiero pagar la multa por no votar"... El dolor físico vence al deber cívico. Imposible disuadirlo. Por el contrario, se aleja protestando: "Esto que hacen con los vejestorios, es... vejatorio!!!"

¿No habrá manera de solucionar escenas como éstas, para el balotaje?

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar