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La madrileña se presentará el jueves 5 en el Plaza
Carlos Reyes
La popular cantante española Paloma San Basilio visitará Uruguay para dar un único show, que titulado "PSB" irá en el Cine Teatro Plaza el jueves 5 de noviembre a las 21 horas. En él la intérprete recorre las melodías que marcaron su carrera, en una tónica intimista, que busca un contacto cercano con sus espectadores.
Somos casi un cuarteto, afirma Paloma San Basilio en referencia a los tres músicos que la acompañan en este PSB, siglas que además de su nombre, representan los tres instrumentos con los que está armado el espectáculo: piano, saxo y bajo. "En este formato se da una mirada frontal, directa al público, donde puede haber un diálogo, un comentario, donde el ir y venir es constate, donde los instrumentos pueden convivir sin entrar uno sobre el otro. Yo diría que es más un viaje hacia el interior".
Sin la parafernalia de los musicales que la ubicaron entre una de los grandes del género, en este espectáculo apuesta a una música más pura, con la que transitará por las melodías que la fueron formando desde su niñez. En ese sentido, PSB es también un balance artístico de su carrera, que ella planifica ponerle punto final en unos años.
"Realmente no he puesto una fecha: he dicho que no voy a estar mucho más tiempo, no sé si serán dos o tres años. Poner una fecha ahora sería ponerle puertas al campo. Lo que sí es cierto es que no me veo toda mi vida en esta profesión, tal como la he venido llevando a cabo, porque hay ciclos para todo".
La cantante manifiesta que luego quiere dedicarse "a otros menesteres, a cosas que por mi carrera no he podido desarrollar, y que me interesan y me gustan. Una va notando la sensación de que hay que cambiar de etapa. Es como te pasa con casi todo. Con una casa, con tu forma de vestir, vas evolucionando y la evolución implica cambio. El cambio es uno de los grandes estímulos en la vida del ser humano. Y esos cambios no siempre son fáciles de manejar dentro de un mismo espacio, exigen un cambio de área. Hay que seguir avanzando y descubriendo cosas hasta el final de tus días".
- Usted es madrileña pero se crió en Sevilla...
- Hombre, Sevilla fue mi caldo de cultivo. Me crié allí, aprendí a expresarme, a no callarme nada, a cantar, a bailar y a oler, porque Sevilla huele mucho, a muchas cosas. Su gente es dicharachera, habla alto, se comunica, tiene un concepto del tiempo distinto. Hay gran diferencia entre el Norte y el Sur de España: en el Sur se vive más hacia afuera. Todo eso te marca, te hace extrovertida, te hace sentir que todo es posible. Después volví a Madrid, y la verdad es que me sentí como muy anónimo, como que no le importas a nadie.
- Sin embargo usted vive en Madrid.
- Bueno, en las afueras de Madrid, en una urbanización antigua, de los años `40, que se llama La Florida. Está cerca de Madrid, pero vivo rodeada de vegetación, de árboles de 70, 80 años. Y ahora el otoño está dejándonos muchos colores en las hojas: noto más los cambios de estaciones en un espacio como éste, donde puedo ver cuando llegan los mirlos en primavera. Soy muy poco de las ciudades: me gustan para ir, para ver qué pasa, y para marcharme.
- ¿Le gustan las tareas del hogar?
- No mucho. Me gusta la casa, soy muy casera, me gusta mucho leer, me gusta que mis casas sean sitios cómodos, habitables, donde todo el mundo pueda disfrutar, donde no haya espacios cerrados. Me gusta vivir en toda la casa, incluso cambiar de sitio, de sillón, porque creo que es la única forma en que las casas sigan vivas. Pero no me suelo meter en la cocina si no tengo más remedio. Me gusta todo ordenado, agradable, me gustan los colores fuertes, el cristal. Mi casa tiene mucho cristal.
- ¿Le gusta rodearse de obras de arte o prefiere que su casa sea austera?
- Me gustan las casas austeras: tengo algunas herencias de muebles antiguos, de mis padres. Ellos vivieron conmigo hasta que murieron, entonces fui acumulando cosas familiares que posiblemente yo no hubiera elegido, porque me gusta mucho más el diseño más moderno. Tengo mucha pintura abstracta, que es la que más me gusta, del tipo de Esteban Vicente. Tengo una escultura de Torres Guardia que es una paloma de piedra blanca, preciosa, que está en el centro de un patio de cristal, que es un poco el corazón de toda la casa. Pero me gustan las casas diáfanas, que haya mucho espacio libre entre unas cosas y otras.
- ¿Le da placer que su hija haya seguido sus pasos?
- Por una parte sí, porque yo me sentí tan a gusto en esta profesión, que me ha aportado tantísimo, que no sería capaz de negarle a mi hija la mínima posibilidad de experimentar lo mismo. Pero es una profesión difícil, y que psicológicamente requiere fortaleza. Y no siempre los resultados están a la altura de tus expectativas, y hay que saber manejar esas cosas. Entonces, yo quiero que disfrute realmente con esta profesión, que no la padezca, si es posible.
- ¿Qué es lo más difícil de ser cantante?
- Armonizar lo que eres como persona, lo que pide la gente, y lo que pide de ti la zona intermedia: las discográficas, los productores. Y a veces difícilmente puedes conciliar todas esas facetas y crear algo que realmente sea auténtico, y que interese. Y también sobrevivir a algo que a la gente le gusta mucho, que es el éxito. Sobrevivir a la fama, sin que te desborde. Yo creo que a mucha gente le fascina la fama en sí, y creo que la fama tiene sentido si es el resultado de un trabajo. De lo contrario es algo realmente vacío. Eso es lo que a mucha gente de esta profesión le resulta difícil manejar.
- ¿Haber estudiado psicología le ayudó al respecto?
- Sí, esa asignatura me ayudó a conocerme a mí misma, a poder enfrentarme a las situaciones, y a las reacciones mías. Me dio la posibilidad de analizarme, de saber por qué hago algo, si estoy en la dirección correcta. Para mí en esta profesión ha sido fundamental mi paso por la universidad, y ojalá todo el mundo pudiera hacerlo. Tendría que ser como una asignatura obligatoria.
- ¿Ese aprendizaje también le sirvió para manejar las emociones en escena?
- La emoción tiene que ser fundamentalmente libre: si hay algo que caracteriza a un escenario es la libertad. Si se la quitas, estás haciendo lo mismo que hacemos a diario con muchas otras cosas, que es encarcelarlo, anularlo. Entonces la emoción tiene que ser como es, y creo que un artista, que sienta el arte desde lo más hondo, no puede intentar poner coto a eso. Hay que poner coto a otras cosas: trabajar tu técnica, tu formación vocal, tu puesta en escena. Pero cuando ya entras en escena, la emoción tiene que ser un viaje solamente de ida. Tienes que dejarte llevar porque eso es un privilegio único. Eso lo que hace distinta cada actuación. La emoción nunca es la misma.
De la copla al bolero, de la música francesa a los ritmos latinoamericanos, el repertorio de Paloma San Basilio abarca tanta distancia geográfica como temporal. Sin embargo, como a ella misma le gusta reconocer, Hispanoamérica le brindó mucho más que hermosas canciones para armar sus programas.
"Hispanoamérica me aportó muchísimas cosas: lo fundamental fue saber que yo estaba en un continente que en una gran medida no entiende lo que decimos, y que de pronto yo iba a un continente enorme, generoso, que entendía todo lo que yo decía, y donde había tantas cosas en común que era como sentirte un poco en casa. Esa tierra me aportó una cantidad de matices nuevos, de acentos, de músicas distintas, que me iban enriqueciendo, y ayudándome a sentir más cosas sobre la música: incluso que me aportó la capacidad de transformar esas músicas a mi manera. Hispanoamérica ha sido fundamental en mi carrera y en mi vida, como cantante pero fundamentalmente como ser humano".
En concreto sobre Uruguay, la cantante habla con entusiasmo sobre esa relación. "Ese país ha estado vinculado a mí de distintas formas, porque curiosamente el primer grupo que tuve yo en España, en el año `78, era un grupo uruguayo, que acababa de llegar a España, y la verdad que fueron mis músicos durante mucho tiempo. Luego algunos de ellos han hecho grupos en España muy importantes, como Asalto: eran unos músicos estupendos. Y ahora mismo tengo a Javier Pato Muñoz, que es uno de mis tres músicos maravillosos de PSB y es uruguayo, con lo cual sigo teniendo una vinculación clara con los músicos de ese país".
La cantante recuerda que se ha presentado en Uruguay con espectáculos de formatos distintos, siendo muy bien recibida por la prensa y el público. "Una de las primeras veces que yo fui a cantar a Uruguay, me hicieron una crítica muy bonita: en un periódico uruguayo se dijo que yo convertía el escenario en el Taj Mahal. Me llamó mucho la atención y me acuerdo siempre de ese comentario, que fue precioso".
"Ahora estoy encantada de volver. Hace mucho que no voy a Montevideo y me hace mucho ilusión llevar un proyecto como este, que es bastante distinto de lo que la gente de allí ha visto de mí. Porque yo venía de un formato sinfónico, y éste es más reducido, más libre y me permite jugar un poco más con las melodías".
PSB se presenta en el Cine Teatro Plaza el jueves 5 de noviembre a las 21 horas, con entradas a $ 400, $ 750, $ 1.000, $ 1.200 y $ 1.500. Están a la venta en Red UTS y Red Pagos.
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