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Desde un caluroso Buenos Aires comenzaron a llegar uruguayos
BUENOS AIRES | IGNACIO QUARTINO
El viernes comenzó el "éxodo" de votantes para las elecciones de mañana. No tantos y más tranquilos que en 2004, cuando se esperaba sin ansia contenida, un gran cambio.
El viernes de tarde, en plena hora pico de la city porteña, se veía que muchos uruguayos residentes en Argentina se disponían a "cruzar el charco", la mayoría con el único objetivo de poder cumplir con su deber cívico.
No era fácil caminar hasta al puerto de Buenos Aires con valijas y bolsos en el asfalto caliente de un viernes húmedo, mientras reinaba una sensación térmica de 30 grados, hasta que la tormenta que sacudió ambas orillas cambió radicalmente el clima. Podía verse en la terminal las caras de los que despacharon temprano el equipaje y que, casi sin abrigo encima, sentían envidia por los que encontraban cobijo en banderas partidarias o uruguayas atadas al cuello.
Un "boca de urna" muy sui generis, portuario, ponía en evidencia que las personas que utilizaban merchandising político representaban una amplia mayoría a favor de una sola fuerza política. Y las mujeres ganaban en primera vuelta. Dos de cada tres personas que tenía remeras, banderas o posters con la figura de los líderes políticos eran del sexo femenino entre 25 y 50 años. "Nosotras somos más locas que ellos", comentó Liliana a El País en el hall principal de la terminal portuaria, mientras saludaba a simpatizantes de todos los partidos.
"Voto a uno solo pero, para mí, si son uruguayos, voten a quien voten, los considero compatriotas y correligionarios antes que nada", dijo con nostalgia patriótica.
Un notero de la señal de cable C5N se acercó para preguntarle a Liliana si su partido ganará el domingo. En los medios argentinos no rige la veda.
En el chek in para embarcar al buque rápido a Colonia muchos llegaban casi con el último aliento después de pedirle al jefe para salir un rato antes. La terminal estaba como el viernes previo al último fin de semana de diciembre: a full.
En la bodega del buque Silvia Ana no se ven como en el verano tantas 4x4 ni coches lujosos camino a Punta del Este. No son muchos los que decidieron cruzar el charco con su auto en la bodega. Pero en el interior del barco no entraba una sola persona más. La comisaria de a bordo, que no está de campaña, exigía a los pasajeros que no ocuparan asientos con sus pertenencias; los lugares no alcanzan.
Hugo se ubicó en un rincón del segundo piso y encendió su MP3 con parlantes para emitir murga, como para animar el viaje electoral. Nadie se molestó con la estridente música, pero pocos pasajeros acompañaron la cantarola.
Comparando viajes similares en las elecciones de 2004 los pasajeros del Silvia Ana estaban muy tranquilos. No entonaron temas de Araca la cana a capella ni aunaron voces para corear consignas a favor algún candidato. "No se puede comparar esta instancia electoral con la de hace cinco años. En ese momento, la gente estaba eufórica porque eran conscientes que venía un cambio de gobierno", evoca Federica, con su bandera minoritaria colgada al cuello.
El conflicto binacional por Botnia sobrevuela en el barco. "Los uruguayos que viven en Argentina se cuidan más desde que está el problema de las papeleras. Al menos tratan de no provocar y eso está bien", contó Liliana que, de todos modos, lucía sin pudor su bandera partidaria.
Mientras habla, se escucha asordinado el comentario de una señora que le dice a otra: "Otra más que vota a estos".
El buque llega a Colonia y los temas políticos quedan de lado. Llegar rápido a destino es el objetivo.
"Ellos les pagan el pasaje y, además, les dan 75 pesos argentinos (18 dólares) extra si votan al candidato que ellos quieren. No me parece bien", dijo Federica a El País en la terminal de Buquebus de Buenos Aires.
Si bien el viernes en la terminal de Buquebus no había puestos partidarios como ocurrió en 2004, pasajeros que viajaron el viernes en el Silvia Ana aseguraron que una mujer repartía pasajes gratuitos y ofrecían dinero a aquellos uruguayos que se inclinaran por su partido.
Esto causó molestia en otros viajeros uruguayos que señalaban que ese partido no realizó acciones decididas para apoyar el plebiscito por el voto epistolar.
La Comisión Administradora del Río Uruguay resolvió exonerar de peaje a los uruguayos que lleguen desde Argentina el sábado y el domingo a través del puente General Artigas (Paysandú) y eventualmente, del General San Martín (Fray Bentos), que seguirá afectado por el corte de los piqueteros de Gualeguaychú. La medida regirá desde doce horas antes del inicio del horario de votación y hasta doce horas después y para la exoneración deberá ser presentada certificación del voto.
No hay certeza de la cantidad de personas que cruzarán por Paysandú, pero se estima que el número será bajo, según dijeron a El País fuentes del área de control del tendido internacional.
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