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El actor se halla en una situación muy grave desde el punto de vista económico
GUILLERMO ZAPIOLA
El estado de las finanzas de Nicolas Cage se resume en dos palabras: está quebrado. Debe millones en impuestos, está vendiendo sus propiedades, y ha iniciado una demanda contra su antiguo administrador. Las cosas no podrían irle peor.
Su ex-administrador, Samuel Levin, tiene una explicación muy sencilla para lo que está ocurriendo: según él, Cage es un gastador irresponsable. El actor prefiere echarle la culpa a Levin, ha presentado demanda contra él ante el Tribunal Supremo de Los Angeles, y afirma que durante siete años lo aconsejó en toda clase de inversiones especulativas, sumamente arriesgadas, que lo colocaron al borde del abismo y todavía le hicieron dar un paso más.
Cage pide una indemnización de veinte millones de dólares, sosteniendo que Levin se excedió al prorrogar su línea de crédito con los bancos y las instituciones financieras, y que nunca le advirtió que vigilara sus gastos porque se estaba quedando sin dinero. Cage, que ganó cuarenta millones de dólares entre junio de 2008 y el mismo mes de 2009, sostiene que nunca supo en qué operaciones financieras lo estaba metiendo Levin, y que se enteró de la gravedad de la situación solamente después de haberlo despedido.
Mientras los escasamente simpáticos funcionarios de la Impositiva norteamericana esgrimen sus abominables documentos (le reclaman seis millones de dólares correspondientes al ejercicio fiscal de 2007, así como otros 350 mil dólares de impuestos no pagados entre 2002 y 2004), el actor ha puesto a la venta sus propiedades, entre ellas el castillo que posee en el balneario británico de Bath. Lo compró en 2007 por la suma de 4,75 millones de libras, y según la prensa británica está dispuesto a venderlo en dos millones. El castillo, construido en 1775 por Henry Disney Roebuck, tiene tres salones, siete habitaciones, dos cabañas, un invernadero y las ruinas de una capilla, y ha sido declarado Patrimonio Nacional Británico. El pasado mes de abril, Cage tuvo que vender igualmente el castillo que tenía en Baviera, una construcción de 28 habitaciones que fue tasada en dos millones de euros.
Hace unos días, durante una visita a Bath, Cage declaró haber sido "muy feliz" en el lugar, y confía en no tener que mudarse de la zona, donde su familia y él han encontrado, asegura "una gran tranquilidad". No quiere mudarse muy lejos.
Decididamente, Cage está pasando por un mal momento. Hace unos meses ocupó los titulares de prensa a raíz de un accidente automovilístico sufrido en la neoyorquina Times Square durante el rodaje de una secuencia de persecución para su película The sorcerer`s apprentice (El aprendiz de brujo), dirigido para la empresa Disney por Jon Turteltaub, quien ya ha trabajado con Cage en la saga La leyenda del tesoro perdido. Se informó que un Ferrari habría derribado una farola, arrasado varios quioscos de periódicos, aterrizado en el interior de una pizzería y herido a dos personas, una de ellas ajena al rodaje.
Por supuesto, a Cage le han pasado cosas peores que ésa, por ejemplo producir y protagonizar El culto siniestro, mala `remake` de un buen film de horror de los años sesenta en la que también aparecieron involucrados otros talentos como el director y libretista Neil LaBute y la actriz Ellen Burstyn, quienes seguramente todavía deben estar queriendo haber estado lejos.
El hecho es de todos modos curioso, porque Cage ha demostrado otras veces que no es tonto. Acéptese que le dieron un Oscar (por Adiós a Las Vegas) por hacer más o menos lo mismo de siempre, y que ser sobrino de Francis Ford Coppola ayudó sin duda en su carrera. Y acéptese también que no siempre elige con rigor sus papeles, aunque allí hay también una cuota de cálculo.
Como productor puede haberle ido mal con una buena película (El señor de la guerra), y por eso acepta acaso, de cuando en cuando, las otras. El ejemplo más clamoroso debe ser Ghost Rider, el vengador fantasma, un trabajo en el que acaso respondió a su pasión por los cómics y que, aunque no batió récords, funcionó lo suficientemente bien como para decidir a la empresa Columbia a rodar una continuación. La empresa ha hecho contactos con David Goyer, experto en cómics que ha estado vinculado a las sagas de Batman y Blade, para libretar el nuevo film, y Cage, que cada vez que ve las cuentas razona seguramente que necesita un éxito, ha hecho saber que le gustaría "volver a concebir" el concepto original de la primera película.
"Me gustaría que tomase una dirección completamente diferente y creo que se está hablando de ello", ha dicho Cage en declaraciones recientes. Le parece que el original tenía mucho de `western` (más allá de los componentes sobrenaturales y faustianos), y desea que el nuevo film cuente "una historia más internacional".
Cage no es solamente el actor con cara de aburrido que acepta aparecer en cualquier película de acción de tercera. Como productor ha podido equivocarse (El culto siniestro), pero también ha encarado proyectos inteligentes (La vida de David Gale, El señor de la guerra). Es igualmente productor y protagonista de Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans, `remake` a cargo del alemán Werner Herzog de Un maldito policía de Abel Ferrara. No es un asunto modesto.
Los problemas económicos lo están obligando a hacer mucha cosa. Nicolas Cage tiene actualmente tres películas en postproducción (Season of the witch, Kick ass, The sorcerer`s apprentice), otras dos en preproducción (Drive angry y Riot, ésta última dirigida por John Carpenter), y otros cinco proyectos en diversos estados de desarrollo, incluyendo el anunciado regreso del Motorista Fantasma. Hay que trabajar para pagar todo lo que la Impositiva y otros le están reclamando a Cage.
Hechizo de luna
1987
Ya había aparecido en varias películas de su tío Francis, alguna de los hermanos Coen y otras más. Es posible empero que esta comedia de Norman Jewison que coprotagonizó junto a Cher, sobre enredos familiares y amorosos en un clan italiano, haya sido la que lo lanzó realmente a la notoriedad y el estrellato.
El señor de la guerra
2005
Tras el Oscar por Adiós a Las Vegas ha hecho de todo (bueno y malo), a veces con inquietudes. Este drama sobre un traficante de armas que produjo y protagonizó tiene lo suyo, y merecía más atención de la que recibió. Una película de perfil independiente y contenido incómodo, a la que el público prefirió dar la espalda.
Las Torres Gemelas
2006
Por una vez en su vida Oliver Stone hizo una película sobre un tema histórico y político sin añadirle una teoría conspi- ratoria. En este drama sobre el 11 de septiembre, Cage es un oficial de la policía del puerto de Nueva York que queda atrapado junto a un compañero (Michael Peña) entre los escombros.
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