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 Martes 20.10.2009, 21:55 hs l Montevideo, Uruguay
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Editorial


[HOY IMPORTA]

A cinco días

A cinco días de las elecciones y de que se plebiscite la anulación de la ley de caducidad, la Suprema Corte de Justicia acaba de dictar sentencia, donde -modificando un fallo anterior con otra integración-, la declara inconstitucional.

No vamos a cometer la torpeza de cuestionar el contenido de esa sentencia. Tenemos formación jurídica y este diario ha sido extremadamente respetuoso de la independencia del Poder Judicial. Pensamos que, en el acierto o en el error, es la libre opinión de un conjunto de magistrados que han alcanzado la máxima investidura judicial por méritos propios. Como también lo fue la anterior decisión que la consideró constitucional y -como la inconstitucionalidad se aplica solo al caso concreto que está en consideración- las que se puedan adoptar en el futuro, con otra integración de la Corte.

Lo que no resulta muy feliz, es el momento elegido por la Corte para pronunciarse. ¿Se tomó conciencia de ello? ¿Se descartó que pudiera entenderse como una injerencia en la campaña electoral que no le corresponde de ninguna manera y que sería un episodio de extrema gravedad? ¿Cuál fue el motivo para hacerlo ayer?

Queremos equivocarnos y pensar que solo es coincidencia: que la única fecha que tenían para dictar sentencia era justo cinco días antes del plebiscito donde los ciudadanos podrán pronunciarse sobre la anulación de la ley de caducidad y por eso lo hicieron. Que no fue un mensaje para nadie.

Es una lástima, porque con un fallo así emitido tiempo atrás, seguramente el Parlamento podría haber encarado la derogación de la ley de caducidad. Votos habían en las Cámaras por el simple uso de las mayorías automáticas. Y desde el punto de vista jurídico se habrían evitado gravísimas consecuencias como las que trae aparejada la eventual anulación. Los ministros de la Corte saben muy bien que las leyes no se anulan. No alcanza con decir "esto no existió" cuando en realidad existió. Por eso es que las leyes se derogan: mientras están vigentes producen determinados efectos. Derogadas, dejan de hacerlo.

La Corte ni siquiera dio una mano para preservar el orden jurídico del país. Pero... todos somos humanos.

El País Digital

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