|
||||||||
El magnate de los medios de comunicación, convertido en político, está comprometido en escándalos sexuales Fue declarado corresponsable de corrupción y perdió su inmunidad | Il Cavaliere. Italia pasó de ser uno de los países con mejor desempeño de Europa a estar a la cola Pese a las críticas los italianos prefieren a Berlusconi por su transparencia y dedicación al trabajo | Il Cavaliere cree que los italianos se identifican con él
NEWSWEEK
La trayectoria del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, de ser más astuto que sus enemigos, reescribir las leyes para su beneficio y en general, llevar su vida pública y privada de manera flagrante, lo coloca en un sitio italiano especial.
Se piensa en Nerón, los Borgia, los tiempos de pan y circo, el libertinaje y la corrupción. No importa que esto ocurra en 2009. Basta considerar sólo algunos escándalos que han estremecido el trono de Berlusconi en los últimos meses. Surgió la acusación de su esposa de que estaba coqueteando con chicas menores de edad; los videos sexuales realizados por la prostituta que atendió a Il Cavaliere, como le llaman, y el hecho de que le ofreciera una banca en el Parlamento Europeo, así como las acusaciones de un vendedor de influencia y cocaína de que había provisto prostitutas para las fiestas de Berlusconi. Todo eso por sobre las fotos tomadas por paparazzi en la mansión del Primer Ministro en Cerdeña, en las que aparecía por lo menos un distinguido invitado retozando como un sátiro sexual.
Hace dos semanas, el asediado magnate de los medios de comunicación convertido en político fue golpeado por un par de fallos judiciales devastadores. Uno lo declaró parcialmente responsable de un caso de corrupción, en el que un juez fue sobornado en una batalla de corporaciones, a comienzos de los 90, y le ordenó al holding de Berlusconi pagar US$ 1.100 millones en daños. El otro fallo, emitido por la Corte Constitucional, dejó sin aplicación la ley que dio al Primer Ministro inmunidad ante fallos judiciales, lo que lo deja potencialmente expuesto a nuevos juicios por supuestos pagos de sobornos e investigaciones de supuestos vínculos con las organizaciones mafiosas.
El Primer Ministro afirma que es inocente de todas las acusaciones, ya sean mezquinas o de otra índole. Está apelando el fallo que lo obliga a pagar la compensación por daños, y ha criticado a la Corte Constitucional. Afirma que es una víctima de la caza de brujas liderada por izquierdistas, comunistas e intereses empresariales extranjeros. Podría pensarse que todos estos problemas serían suficientes para que el ex cantante romántico en cruceros, y magnate por esfuerzo propio, de 73 años, decidiera abordar el fin de su carrera política. Pero, quien lo piense, se equivoca. Berlusconi tiene intención de continuar y quizás tenga éxito. Su nivel de aprobación es del 63%, de acuerdo con encuestas recientes, sus opositores de izquierda están en total desorden, y sus eventuales sucesores de la derecha todavía maniobran para tomar posición. Si Berlusconi utiliza el nuevo fallo de la Corte para forzar elecciones, hasta puede lograr fortalecer su mayoría parlamentaria.
El hecho de que pueda permanecer en el poder no significa que deba permanecer. Algunos dicen que es hora de que Italia diga que hasta aquí llegó. No resulta ni conspirativo ni condescendiente decir, Silvio, es hora de irse. Es sentido común.
En EE.UU. hay un dicho: "Los amigos no dejan que sus amigos manejen borrachos". Berlusconi nunca fue bebedor, pero es obvio que cada día que transcurre está ebrio de poder y de sí mismo y que si continúa al timón de Italia, probablemente no sólo arruine al país, sino también dañe a Europa y también a la alianza atlántica. Estos son tiempos riesgosos para Roma, con caminos peligrosos para recorrer desde Wall Street hasta Afganistán. Italia enfrenta problemas apremiantes. Sin embargo, en lugar de abordar lo que está delante de él, Berlusconi, acechado por el escándalo, ahora tiene su mirada fija en el espejo retrovisor, buscando a los fiscales, la prensa, los comunistas conspiradores y competidores intrigantes -sin mencionar a las mujeres furiosas- que quieren liquidarlo.
Hubo un tiempo en que Berlusconi se vio como el salvador de su país y podría haber tenido resultados plausibles. A comienzos de los 90, su opción de ingresar a la política puede haber sido, en parte, por egoísmo. Se sostiene que estaba preocupado porque su vasto imperio de medios de comunicación podía ser víctima de investigaciones de corrupción si no encontraba la manera de situarse a sí mismo o alguien cercano a él, en el poder. Pero, Berlusconi también jugó un papel valioso en un momento de la política italiana. La clase política había sido diezmada por las investigaciones de corrupción de "manos limpias", que dejaron un vacío en la centro-derecha, que Berlusconi logró llenar con presteza. "Los votantes moderados no tenían a nadie por quien votar", le dijo a Newsweek, en 2006. "Sé que los cementerios están llenos de personas indispensables. Pero, pienso que en aquel momento, mi país no tenía otra posibilidad" para salir de la crisis política.
PROBLEMAS. Lo que falta en medio de ese espectáculo es la voluntad política de hacer algo, con excepción de sobrevivir. Italia no se puede dar el lujo de ese egocentrismo estrecho. Ahora tiene la población de más edad en Europa y la segunda de más edad en el mundo, sólo superada por Japón. Los inmigrantes que renuevan la fuerza laboral son explotados vilipendiados. El costo de la seguridad social se come el presupuesto nacional. La infraestructura comercial del país está tambaleante, cercenando la posibilidad de crecimiento económico. Hasta comienzos de los 90, Italia fue uno de los países con mejor desempeño en Europa. Después, pasó a ser uno de los peores, y el Fondo Monetario Internacional ahora espera que el PIB de Italia caiga 5,1% en el corriente año, mucho más que la totalidad de la eurozona. La educación pública avergüenza. Un informe de la OCDE indicó que los únicos países de esa organización donde los niños reciben peor enseñanza es en México y Turquía. El desarrollo depende del imperio de la ley, pero las mafias todavía aparecen entre los negocios más grandes, que reciben anualmente más de US$ 200.000 millones.
Las fallas de las políticas de Berlusconi están por todos lados. Sus intentos de mejorar la educación se han limitado a poco más que un recorte de costos. No ha hecho casi nada para abordar la reforma del bienestar social. Pese a su retórica sobre los impuestos -durante la última campaña electoral prometió bajar las tasas- el gobierno ahora pronostica que deberá aumentarlos este año. Durante un período anterior como Primer Ministro, la policía, bajo el liderazgo de Berlusconi, logró detener a Bernardo Provenzano, uno de los últimos padrinos poderosos de Sicilia. Pero, los fiscales de Sicilia, con frecuencia, han intentado vincular al propio Berlusconi con la mafia, aunque nunca tuvieron pruebas para respaldar las acusaciones, por lo que sus logros resultan socavados.
En el ámbito internacional, el comportamiento de Berlusconi y su reputación escandalosa no sólo inducen a la humillación, sino que son directamente perjudiciales para los intereses de Italia. Tras provocar revuelo poco después de la elección de Barack Obama como primer presidente afro-estadounidense, al afirmar que luce "un bronceado", Berlusconi intentó probar de nuevo con el chiste después que retornó de la reunión del G20, en Pittsburgh.
El ministro de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, quien es un antiguo aliado de Berlusconi, salió rápidamente en defensa de su jefe. "Italia debe ser juzgada por sus méritos y logros y no por los escándalos", afirmó. "Tengo que dedicar tiempo a explicar la verdadera historia", señaló. "Si uno mira las primeras páginas de los diarios, ve escándalos en los títulos, pero al mirar las páginas 4 o 5 , se advierte cómo el mundo le pide ayuda a Italia en el Líbano, cómo EE.UU. aprecia la labor de Italia en Afganistán… Pero, las buenas noticias, no son noticias".
APOYO. Para la exasperación de los comentaristas extranjeros, una fuerte mayoría de italianos sigue ignorando las críticas y advertencias sobre el premier. No importa cuán extravagantes sean sus pronunciamientos públicos, los italianos lo siguen prefiriendo por sobre todos los otros dirigentes en la escena política.
Aunque esa preferencia pueda parecer extraña a los extranjeros, hay varios motivos muy italianos para que Berlusconi domine la política. Los italianos tienen larga tradición de no revelar sus vidas privadas, ni los acuerdos políticos secretos. Como resultado, la gente rara vez sabe realmente qué está votando. Antes de 1993 (el comienzo de la era Berlusconi) las coaliciones de gobierno que se sucedían cambiaban sus componentes en un proceso sin fin, mientras la debilidad de la izquierda generó ambigüedad en sus políticas, con excepción a su oposición a Berlusconi. Con éste, por lo menos, los ciudadanos saben que lo que ven es la realidad. En efecto, puede decirse que la mayor virtud del Primer Ministro es que sus vicios y virtudes están en exposición de manera clara.
No es sólo por la teatralidad. Los italianos aprecian su dedicación al trabajo como político y estratega electoral. Berlusconi no sólo ha expuesto claramente su programa de apoyo a las empresas y contrario a la burocracia, lo que es elogiable en un país donde no existen los manifiestos partidarios, sino también ha reunido una eficaz coalición de elementos dispares, a veces hostiles, de la centro-derecha. Ningún otro político conservador ha tenido la paciencia, la astucia ni el carisma para hacer lo mismo. Su habilidad para mantener unida a la coalición, ha dado resultado. Berlusconi es el único Primer Ministro después de la II Guerra Mundial que completó los cinco años de mandato. No sólo es un récord, sino que ha contribuido a la estabilidad y coherencia de Italia.
Esto ayuda a explicar por qué, pese a una sostenida campaña en su contra realizada por los medios de inclinación izquierdista (incluye a 3 de los 4 diarios principales de Italia, una de las principales revistas y 2 de los 7 canales de televisión nacionales) destinada a exponer sus supuestos jugueteos con prostitutas y estrellitas de poca edad, la mayoría de los italianos, de acuerdo con encuestas, lo apoya todavía. También ayuda a explicar la voluntad permanente de los italianos a tolerar sus otras fallas. Si bien intenta amordazar a sus opositores y resaltar sus logros a través de los medios, de una manera torpe y con escasa perspectiva, esa actitud se inscribe en una tradición que otros han recorrido. Basta analizar lo que hicieron los canales de televisión estatales de la RAI cuando la izquierda estuvo en el poder.
Los ciudadanos tienen presente que en sus primeros cien días de gobierno, Berlusconi hizo lo que parecía imposible, ya que logró afirmar el control sobre una nación que parecía ingobernable. Resolvió un litigio con la recolección de residuos en Nápoles y anunció que habían sido removidas 50 mil toneladas de basura. Con similar decisión abordó la percepción ciudadana de que los delitos violentos estaban en ascenso y dijo que los extranjeros eran culpables del problema. En julio de 2008, el gobierno declaró el estado de emergencia para luchar contra la inmigración ilegal.
¿Qué ocurre con las acusaciones de que Berlusconi no siempre respetó las leyes y se otorgó inmunidad ante esas acusaciones? La inmunidad en sí, no es inusual, ya que otras democracias europeas la otorgan a sus líderes mientras están en el gobierno. Es posible que el Primer Ministro se haya salteado algunos requisitos legales. Pero, sus quejas frecuentes de los jueces italianos (un grupo altamente politizado y abrumadoramente izquierdista) son, en parte, razonables.
63% Es el nivel de popularidad del primer ministro Silvio Berlusconi, según datos de las últimas encuestas, pese a los escándalos.
73 Son los años del ex cantante romántico de cruceros, poderoso empresario de medios de comunicación convertido en político.
Italia es la séptima economía del mundo, es miembro de la OTAN, del G20, de la eurozona y de casi todos los clubes de naciones poderosas. Pero, no actúa de acuerdo con su capacidad. Los desafortunados chistes y reputación de Berlusconi ponen en situación incómoda a otros líderes. Por tanto, Italia, con frecuencia, es dejada al margen. Para citar un importante ejemplo reciente, fue excluida del grupo de países que aborda con Irán el tema de las armas nucleares.
Siempre inclinado a poner la teatralidad por sobre la sustancia, Berlusconi trabaja intensamente para asegurar -a través de demandas, investigaciones y presión política- que las buenas noticias sean casi las únicas que vean los italianos. Cuando unas 100 mil personas protestaron en Roma en defensa de la libertad de expresión, el hecho obtuvo escasa cobertura en los programas de televisión. No debe sorprender: Berlusconi controla las tres redes estatales, los tres principales canales privados, la editora más grande del país, una revista semanal y un diario que es propiedad de su hermano. Cada vez que una red estatal difunde un segmento con críticas, él declara que los medios de comunicación del Estado deben apoyar al gobierno, y despide a periodistas que lo han engañado. Los medios que no controla, son blanco de demandas.
Se mencionan algunos nombres como posibles sucesores de Berlusconi: el presidente de Fiat, Luca Cordero di Montezemolo; el heredero progresista del ex mandato fascista, Gianfranco Fini; el ministro de Economía, Giulio Tremonti; el ministro de Relaciones Exteriores, Franco Frattini, y el presidente del Banco de Italia, Mario Draghi. Pero, después de años de acusaciones, investigaciones, peleas internas en la izquierda, acciones racistas de la derecha y el hábito de Berlusconi de ocupar todo el centro político, los verdaderos salvadores de Italia no abundan. La culpa, en definitiva, puede ser de los ciudadanos italianos. Umberto Eco escribió que el público italiano ha aceptado a Berlusconi y aceptará que haya mordazas para la prensa.
ROMA
Berlusconi el empresario se convirtió en la esencia del anti político. Su desconfianza del gobierno y desagrado por los impuestos le identificó con los propietarios de pequeñas empresas, que son la fuerza impulsora de la economía italiana. También habló por muchos de la clase trabajadora que se sintieron amenazados por los inmigrantes que se mudaban a sus barrios y competían por sus empleos. Mientras, la izquierda italiana se había osificado, vilipendiando a la autoridad y aferrándose a ideales de justicia social que el resto de la sociedad italiana había dejado en el pasado. Si alguien podía impulsar a Italia en el siglo XXI, Il Cavaliere parecía la persona indicada.
En ese sentido, al mayor crimen de Berlusconi no puede aplicársele la ley. Es no haber cumplido su promesa inicial. Como uno de los emperadores romanos, ha mimado las debilidades de la sociedad, fomentado la extravagancia y alentado la irresponsabilidad a casi todos los niveles.
A nadie le gusta pagar impuestos. Pero, sería raro el caso del político que dijera: "Debemos luchar contra la evasión tributaria, aunque también defender los derechos de los evasores o de empresas que cometen errores", como dijo en 2006. Pese a que Berlusconi sostiene que su popularidad deriva de la manera en que él refleja lo que quieren los italianos, ha hecho todo lo posible para que los italianos sean un reflejo de él.
Por ejemplo, la actitud despectiva del Primer Ministro hacia las mujeres, resulta para él tanto un instrumento político como un vicio personal. "Creo que los italianos se reconocen a ellos en mi persona", dijo en fecha reciente, en un acto con la juventud. "Soy uno de ellos. Fui pobre. Me interesan las cosas que le interesan a ellos. Amo el fútbol. Sonrío. Amo a los demás y, por sobre todo, a las mujeres hermosas". El documental Videocracia, exhibido en el Festival de Cine de Venecia, el mes pasado, registra en detalles dolorosamente graciosos la manera cómo Berlusconi jugó con los pruritos para construir su imperio de televisión privada, en la década de los 80.
JUEGOS. Un símbolo de esos años fue un programa de juegos, en el cual amas de casa sexy se iban quitando la ropa cada vez que uno de los participantes respondía correctamente una pregunta. Con cada delantal, guante de goma o pañuelo que caía al piso, Berlusconi afianzaba una imagen que ayudaba a la marginación de las mujeres italianas por décadas. Ahora, en sus redes de televisión -y, hasta cierto punto, aun en los canales del Estado que él domina- las amas de casa han sido reemplazadas por mujeres cada vez más jóvenes que lucen prendas escasas y transparentes y portaligas, que se retuercen en torno de hombres de más edad en un escenario que hace recordar al Rey Neptuno rodeado de sirenas, o al primer ministro Berlusconi en una de sus fiestas.
Los fieles seguidores de Il Cavaliere aceptan esa imagen hasta el extremo que en la convención del partido Popolo della Libertá, en Milán, hasta las mujeres delegadas salieron en su defensa, afirmando que las historias sobre su galantería eran simples chismes, inventos de sus enemigos o validaciones de su masculinidad. "Si tiene tantas mujeres, eso significa que es un hombre de verdad", dijo la ama de casa, Carmela Mamone.
| « volver |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
Si se mira hacia atrás, las campañas electorales son como un espejo que devuelve imágenes de candidatos cinco o diez años más ...
Algunos vecinos de Pocitos hicieron saber su enojo por haber recibido una carta firmada por Danilo Astori junto a dos listas de ...
"Volaron los vidrios de mi casa, pero fue pura mala suerte. Creo que se trató del `bautismo` en tierras afganas, pues con apenas ...
Larrañaga en Flores con el "respaldo" de Mujica En el acto de la fórmula nacionalista en el centro de Trinidad se pudo ...
Un comunicado de la Iglesia Católica sobre aspectos bioéticos en las elecciones despertó una oleada de críticas en el Frente ...