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"Guerreros de los Balcanes". La jueza especializada procesó ayer a un ciudadano croata
RENZO ROSSELLO
El croata Anastasidi Martinsik es en Uruguay el único procesado por las dos toneladas de cocaína. La jueza especializada Graciela Gatti libró cuatro órdenes de captura contra otros cuatro serbios. La red operaba en Argentina, Brasil y Uruguay.
"Nosotros tenemos todavía mucho para investigar, por lo pronto yo espero información tanto de Argentina como de Croacia, hasta que no nos contesten no podremos responder a muchas preguntas", dijo ayer la jueza especializada en Crimen Organizado, Graciela Gatti al cabo de la audiencia.
Lo cierto es que la Operación Guerreros de los Balcanes reveló la existencia de una poderosa organización criminal, liderada por ex integrantes de los servicios de inteligencia serbios ahora capturados en su país. Otros cuatro ciudadanos de esa nacionalidad que estuvieron en Uruguay, pero lograron escapar cuando la Prefectura Nacional Naval interceptó el yate Mauí con 2.174 kilos de cocaína, son buscados.
Aún no se ha podido establecer qué tipo de actividades desarrollaron los serbios en Uruguay. Un profesional uruguayo que fue detenido durante la serie de operativos coordinados quedó en libertad ayer.
"Ni la fiscalía ni yo encontramos elementos que lo involucraran en el caso, por eso coincidimos en la falta de mérito para un procesamiento", señaló la jueza Gatti.
La magistrada informó que, desde el momento en que se detectó la actividad de los delincuentes internacionales, ordenó una vigilancia electrónica. Esta vigilancia se implementó en Uruguay desde el pasado mes de septiembre.
Por lo pronto se sabe que los traficantes habían llegado hace unos seis meses al país, ocasión en que uno de ellos compró el yate Mauí y pagó al contado a su ex propietario.
Sin embargo, y a la luz de los elementos que se conocen hasta ahora, el grueso de las actividades se desarrolló en Buenos Aires. Los traficantes habían adquirido allí costosos apartamentos en las zonas de Palermo, Belgrano, Núñez y Puerto Madero. Se desplazaban en camionetas Land Rover y, de acuerdo con el material incautado por la Policía Federal argentina, contaban con aparatos de vigilancia y comunicaciones de alta tecnología.
El único procesado en Uruguay, Anastasidi Martinsik, se presentó como un abogado croata que además se desempeñaba como empresario. De hecho, la estructura descubierta hasta ahora funcionaba co-mo una gran empresa multinacional. No parece, en cambio, que Uruguay fuera más que un terreno de tránsito para los integrantes de la red. Otra de las bases de operaciones, señalaron fuentes de la investigación, era San Pablo aunque también se desconoce qué tipo de actividades desarrollaban en la ciudad brasileña.
EN ALTA MAR. Según la información recogida por la Policía Federal argentina, los traficantes se disponían a embarcar las dos toneladas de droga en alta mar. Para ello utilizarían un buque de carga a granel que continuaría viaje a Europa. Para "blanquear" la operación, luego de embarcar la droga, el buque carguero se dirigiría hasta el puerto de Buenos Aires donde recibiría su carga legal de granos. Las autoridades argentinas creen que para hacer toda esta maniobra los traficantes contaban con la complicidad de la tripulación del carguero.
Las actividades de esta red eran seguidas desde hace varios meses por la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA). Fue vital la vigilancia electrónica que desplegó la DEA sobre las comunicaciones de los traficantes para detectar la navegación del yate Mauí.
Los narcotraficantes planeaban hacer el transbordo del cargamento en alta mar el fin de semana pasado, pero el temporal que asoló al Río de la Plata el sábado arruinó sus planes. El yate, en cuya bodega viajaban los dos mil kilos de cocaína, debió recalar en el puerto de Piriápolis. Desde allí navegó luego hacia Montevideo.
En la noche del miércoles, mientras los dos países estaban virtualmente paralizados por el partido de las dos selecciones, el yate se desvió al río Santa Lucía con la intención de amarrar en el puerto de yates de Santiago Vázquez. En el pequeño poblado en los límites de Montevideo no quedaba un alma en las calles ni en la costa. El escenario parecía de lo más propicio para que la embarcación se detuviera por unas horas e hiciera algunas reparaciones. Pero para entonces todos sus movimientos ya estaban siendo vigilados por la Prefectura Nacional Naval, alertada desde Buenos Aires sobre el abrupto cambio de planes de los traficantes.
MUCHO DINERO. En el curso de los operativos realizados por la División Investigaciones y Narcotráfico de la Prefectura, se incautó un velero en el puerto de Piriápolis -cuyo papel en el entramado de los traficantes aún no se pudo establecer-, una camioneta y la suma en efectivo de 300 mil euros. La disponibilidad de dinero no parecía ser un problema.
"Esta organización operaba a una escala mucho mayor de lo que estamos acostumbrados a ver en estas latitudes", confió una fuente de la investigación.
El caso, según informó anoche la jueza Graciela Gatti, aún dista mucho de cerrarse. Las detenciones pendientes corresponden, por ahora, a cuatro ciudadanos serbios. No se descarta, empero, la posibilidad de contactos con ciudadanos uruguayos aún no identificados, aspecto que se investiga.
La incautación de drogas más grande en la historia de Uruguay tuvo importante repercusión mediática a nivel internacional. Medios de varios países de América Latina y de países más distantes como España o China, recogieron la noticia, destacando la importancia de la incautación. Lo "histórico" del procedimiento para Uruguay fue especialmente destacado en varios de los titulares.
En este operativo fue la primera oportunidad en que el programa gubernamental que integra las diferentes reparticiones que actúan en el combate a las drogas, encabezado por el titular de la Dirección General de Represión de Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid), funcionó a pleno. "Aunque ya se ha trabajado de forma coordinada, esta es la primera vez que el esquema funciona a pleno", dijo el secretario de la Junta Nacional de Drogas, Milton Romani.
En la incautación del jueves también hubo una estrecha coordinación con la Agencia Antidrogas estadounidense, la DEA, la Policía Serbia, la Policía Federal Argentina y la Prefectura Naval Argentina.
Hasta el momento, la mayor cantidad de cocaína incautada en un solo operativo en Uruguay fueron los 500 kilos que se lograron requisar en Salto en 2007. En lo que va de este año se llevaban incautados hasta este operativo 102 kilos. En 2008, las estadísticas marcaban un total de 828 kilos.
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