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 Miércoles 14.10.2009, 21:09 hs l Montevideo, Uruguay
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Editorial


[HOY IMPORTA]

Como Macondo

Antel parece el Macondo de García Márquez en donde todo es posible. Tuvo un vicepresidente procesado por simulación de delito en un enredo aún no aclarado. Tuvo un presidente que renunció, no por el caso anterior sino por habilitar el ingreso al ente de un supuesto recomendado. Y tuvo una directora, después vicepresidenta, que debió dejar el cargo -aunque no Antel, en donde ocupa una gerencia- por contratar directamente en la empresa a su propio hijo.

Detengámonos en este último asunto, el que concierne a Gladys Uranga. A principios de septiembre, el presidente Vázquez observó por "inconveniente" la designación de Juan Pablo Pignataro, hijo de Uranga, y pidió se anulara su contratación en un plazo de diez días. El propio Vázquez, consultado por Búsqueda sobre la remoción de Pignataro, la justificó diciendo que "no estaba dentro de las reglas de juego". Sin embargo, hete aquí que el aludido sigue en funciones como si nada hubiera ocurrido mostrando que entre las palabras y los hechos hay, bajo este gobierno, un largo trecho.

Todo esto pasa en Antel golpeada por el escándalo de Gonzalo Perera, el vicepresidente que denunció falsamente que habían querido ahorcarlo. Antes, Perera había acumulado denuncias de robos en su casa, atentados a balazos y otras presiones que él imputaba a su decidida labor dentro del ente. Tan en víctima logró ponerse que consiguió algo único en la historia de las empresas públicas: que le contrataran dos guardaespaldas personales. Una vez probada la simulación de delito, era de esperar que prosiguiera la indagatoria sobre todo lo actuado por Perera en Antel. Hasta hoy nada se sabe.

Tampoco está clara la situación del impostor que, con una falsa recomendación y aprovechando el escándalo en torno a Perera, se introdujo en el más alto nivel de la empresa en una suerte de labor de espionaje. Lo grave es que no hay explicaciones satisfactorias sobre este turbio episodio ni sobre diversos aspectos de la conducción de Antel en los últimos años, reveladores del desgobierno creado en una de las mayores empresas públicas del país.

Ejemplo de realismo mágico, en Antel puede pasar cualquier cosa.

El País Digital

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