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 Miércoles 14.10.2009, 07:50 hs l Montevideo, Uruguay
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Ciudades


ATENTADO

La víctima de la bomba recibió amenazas antes del atentado

Atentado en el Buceo. Al cabo de 10 días la investigación aún no permitió identificar a los culpables En el entorno personal y laboral de la víctima parecen estar las claves de un crimen inusitado

RENZO ROSSELLO

Diez días después del estallido la Policía ha indagado a medio centenar de personas, pero no hay detenidos. Todas las sospechas se enfocan al entorno personal o laboral de la víctima, que antes de su muerte había recibido amenazas anónimas.

Los autos que suben o bajan el repecho de la calle Plutarco casi Batlle y Ordóñez se detienen unos segundos frente a la casa en ruinas, que ahora luce una cinta amarilla colocada por la Policía en el enrejado. "Es cosa de todos los días desde que pasó esto", dice doña Carmen, una vecina de Miriam Mazzeo Soto, que solía charlar con ella.

Ninguno de los vecinos de la apacible callecita del Buceo se explica qué ocurrió el sábado 3 de octubre. En los días que siguieron al hecho la Policía indagó a más de medio centenar de personas: vecinos de la víctima, funcionarios del Instituto Superior de Educación Física (ISEF), empleados de la empresa Agencia Central y de la Terminal Tres Cruces -desde donde se despachó el paquete bomba-, familiares y allegados al matrimonio Díaz-Mazzeo, una lista a la que cada día los investigadores agregan un nuevo nombre.

Los más allegados a Miriam Mazzeo Soto aún no se reponen del impacto. "Por ahora prefiero no hablar, me estoy preocupando por mi hijo, es lo que más me importa ahora", responde Carlos Díaz, el esposo de la víctima, cuando se le consultó para ser entrevistado. Díaz y su hijo Andrés viven en casa de familiares y la Policía les recomendó que mantuvieran en absoluta reserva su domicilio provisorio. En realidad, no se descarta la posibilidad de una represalia dado que, después de todo, el o los autores del atentado aún no fueron identificados. Mientras tanto, Carlos Díaz prefiere concentrar energías en rehacer la vida con su hijo y trata de no hablar de lo ocurrido.

Otro tanto ocurre con la hermana de crianza de Miriam, que pese a vivir en Pando se mantenía en contacto regular con ella. "A mí me tiene muy desconcertada todo esto, todavía no me cae la ficha", dice María del Carmen, que entre los 9 y los 19 años se crió junto a Miriam y la considera tan hermana como a sus hermanas de sangre. Ella o su hijo Eduardo solían hablarse semanalmente. "En el velorio me enteré de que había recibido llamadas anónimas, pensar que si hubieran denunciado a tiempo esto no habría pasado", se lamenta ahora María del Carmen.

Algunos aspectos del caso quedaron descartados: Miriam Mazzeo Soto no tenía actividad política, sindical o religiosa conocida. La posibilidad de que el móvil del atentado pudiera vincularse a alguna de esas causas es la más remota para los investigadores. En cambio, diferencias personales con algún compañero de trabajo sí son analizadas con atención por los encargados de la investigación, ahora enteramente en manos de la División Homicidios, con apoyo de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII).

Otro aspecto aún estudiado es el relativo a la herencia de su padre biológico, Luis Mazzeo, cuyo apellido consiguió legitimar luego de ganar un juicio civil hace poco más de un mes.

DISPUTAS. "Lo único que tenemos es sorpresa, nadie tiene ningún tipo de explicación para lo que ocurrió", dijo a El País la profesora María Cecilia Rueg-ger, directora del ISEF.

La jerarca, que se excusó de dar mayores detalles, dijo que tenía un conocimiento muy superficial de Miriam Mazzeo Soto, dado que ocupa el cargo desde hace poco tiempo. De todos modos señaló que en la dirección del instituto y sus compañeros existía "la mejor de las impresiones de la funcionaria".

No obstante, fuentes de la investigación señalaron que hace tan solo unos meses Miriam Mazzeo había tenido varias discusiones con otra funcionaria de carrera. Algunas de estas disputas tuvieron lugar a viva voz en los pasillos de las oficinas del instituto, aunque en el último mes las discusiones habían cesado.

Sin embargo, las diferencias entre la víctima y la funcionaria habían llegado a un punto en que Miriam resolvió recurrir al Umbanda para pedir un "trabajo" que "tranquilizara" a su rival, indicaron fuentes consultadas. También señalaron que, poco antes del atentado, la víctima había comunicado a la dirección del instituto su intención de hacer un planteo en torno a esta funcionaria.

También se indagó a un funcionario, que además es militar retirado, y que fue uno de los primeros colegas de la víctima en llegar a la casa el día de la explosión dado que otra funcionaria le avisó por celular. Al contrario que con la otra funcionaria, Miriam Mazzeo no había tenido dificultades con él y además mantenían una buena relación de camaradería.

Los investigadores también evaluaron el pasaje de Miriam Mazzeo por el Hospital de Clínicas. Ello debido a varias pequeñas esquelas impresas en papel blanco con la leyenda: "La familia del Clínicas no olvida", que fueron halladas en el lugar de la explosión. A juicio del dirigente del sindicato de los trabajadores del Clínicas, Alfredo Alemán, este mensaje sólo fue dejado con la intención de "despistar" a la Policía ya que Mazzeo Soto había dejado de trabajar allí en 1993. Luego de ello pasó a las oficinas centrales de la Universidad hasta su designación en el ISEF. Lo cierto es que esta posibilidad también constituye una de las líneas de investigación del caso.

LA HERENCIA. Hasta donde se logró establecer por testimonios de familiares de la víctima, la herencia que a su fallecimiento dejó Luis Mazzeo era importante. Consistía en unos ocho apartamentos en Montevideo, una propiedad en la Costa de Oro y otra en Punta del Este, y un vehículo.

Si bien esta fue la primera línea de investigación en el caso, ha perdido peso en el correr de los días. De momento es analizado el testimonio de un compañero de trabajo de Miriam Mazzeo Soto, quien aseguró que le había comentado hacía pocos días su intención de plantear otro juicio contra los herederos directos de Mazzeo. No obstante, esto no ha podido ser verificado por otras vías.

OTRAS VÍCTIMAS. Facundo Quiroga (14), el amigo de Andrés Díaz que se había quedado a dormir ese día y se convirtió en la otra víctima del atentado, evoluciona bien.

El adolescente continúa internado en el Centro Nacional del Quemado, en el Hospital de Clínicas, pero su cuadro es favorable y comenzó la etapa de limpieza quirúrgica para iniciar el tratamiento. En tanto, los padres del colegio Monseñor Isasa, al que acuden ambos jóvenes, abrieron una cuenta para colaborar con Andrés Díaz en la agencia Rivera del BROU.

El hijo de la víctima recibe apoyo psicológico y está al cuidado de su padre. Hasta que no se encarcele al o los culpables se les ha recomendado adoptar todas las precauciones para proteger sus vidas. Diez días después del caso que conmocionó a la sociedad, el o los culpables aún no tienen nombre. Pero la investigación avanza y los encargados de ella no pierden el optimismo.

Las pistas que se investigan

BOMBA Utilizaron una garrafa de tres kilos, que rellenaron con una mezcla explosiva conocida como "pólvora negra", a la que colocaron un dispositivo de detonación -dos pilas y cables eléctricos- unido al hilo que envolvía la caja de color marrón.

MENSAJE En el punto de explosión hallaron esquelas impresas en pequeños trozos de papel blanco con la inscripción: "La familia del Clínicas no olvida".

MOTOCICLISTA En las cámaras de seguridad de Tres Cruces quedó registrada la persona que despachó la encomienda. Llevaba un casco protector y cargaba la caja de unos 50 por 60 centímetros, de mediana estatura. El envío quedó registrado el viernes 2 a la hora 22.20. En la calle Plutarco una vecina asegura haber visto a un motociclista frente a la casa momentos antes del estallido.

AMENAZAS La Policía pidió pericias sobre dos teléfonos celulares que poseía la familia, así como sobre una computadora existente en la casa. Se buscan indicios de posibles amenazas recientes.

El País Digital

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