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Javier de Haedo
Es uno de los principales referentes del Partido Nacional en economía y candidato a senador suplente de Jorge Larrañaga. Rechaza que pueda hacerse la promesa electoral de un crecimiento de 30% en el próximo quinquenio como hace el FA. Y duda de que Danilo Astori tenga tanta injerencia en la política económica de un nuevo gobierno de izquierda como promete José Mujica.
Alejandro Nogueira
- En lo económico al gobierno del Frente Amplio no le ha ido tan mal y, al parecer, logró remontar la crisis sin graves efectos y volvió el crecimiento. ¿No le parece que es un buen argumento para la fórmula del FA?
- Lo están usando como un mérito propio cuando en realidad lo que hay que ver es qué pasó en el mundo en estos años. En estos cinco años el PIB de Uruguay va a crecer un 31.32%. Según las estimaciones mundiales del FMI las economías emergentes van a crecer en promedio 35%; Argentina en el mismo período del gobierno del FA ha crecido un 34,1% contra un 29,1% en Uruguay. Así mirado podemos llevar a una conclusión que obviamente no comparto: fue mejor la administración Kirchner que la administración Vázquez.
Hay que razonar cuál fue el fenómeno común entre Argentina y Uruguay: fue un mundo exuberante. Le reconozco al gobierno que aprovechó este viento de cola para atenuar vulnerabilidades sociales y las fiscales y financieras heredadas de la crisis.
- Y evitó un fuerte impacto de la crisis internacional…
- La crisis internacional no fue de los países emergentes, fue del hemisferio Norte. Según el FMI las economías avanzadas cayeron 3,8% en 2009, es decir, es una crisis. Las economías emergentes suben 1,5%, más que lo que nuestro gobierno estima que va a subir. La onda expansiva llegó muy debilitada a los países emergentes.
- El gobierno mantuvo su expansión de gasto, lo que fue muy criticado por la oposición ¿No ayudó así a debilitar ese impacto en lo interno?
- No hay que confundir lo tiempos. Había una ley de rendición de Cuentas que se envía al Parlamento a fines del primer semestre del año pasado, cuando el mundo ya era otro. Y esta ley tenía incluida una expansión del gasto considerable. Eso fue criticado porque se echaba leña al fuego.
- Pero eso ayudó a la salida
- Si uno ve las Cuentas Nacionales del primer semestre se ve que los dos rubros que más contribuyen en el crecimiento son gasto público e inversión pública. Si no fuera por esto no habría crecido la economía. Pero, ¿cuál es el costo?: que el déficit fiscal que se estimó en US$ 120 millones hace un año ahora se estima en US$ 900. Es una diferencia considerable, de siete veces. Y esa diferencia fue la que obligó a aumentar el endeudamiento, que es la única fuente de financiamiento que hay. Ese endeudamiento fue de desembolsos del BID, del Banco Mundial, y de la Corporación Andina de Fomento y de esta salida a los mercados a buscar US$ 500 millones. ¿Y para qué? para volver a dejar al próximo gobierno con los mismo US$ 1.000 millones que tuviera antes de todo este desvío.
- Si esto contribuyó a que la economía creciera y hay disponibilidad de endeudamiento, no parece un mal manejo del problema.
- Todo tiene su límite. Una expansión del gasto primario del 25% nominal es un disparate en cualquier escenario. Y hay que poner en los platos de la balanza un aumento de 800 millones de dólares en el endeudamiento contra haber subido 0,5%. ¿Justifica? ¿Cómo queda la mochila sobre la familia y la empresa uruguaya después que termine esta onda expansiva? Hace un año el gasto primario era 24 puntos del producto; este año va a ser 27, y no tenemos por delante un quinquenio de oro como el que pasamos.
- Sin embargo la fórmula del FA promete en su plataforma un crecimiento de otros 30 puntos en el próximo quinquenio. ¿Que piensa de esto?
- Eso no se puede prometer. Esta semana el politólogo Adolfo Garcé dijo que le llamaba mucho la atención -no es un economista, pero tampoco es un hombre de la oposición- que se planteara un crecimiento del 30%. Yo había hecho el mismo razonamiento. ¿El FA solamente sabe gobernar con un 30% de crecimiento quinquenal? No se puede prometer eso. Los crecimientos económicos no se prometen, se estiman. La tasa de crecimiento económico es una pauta de un programa, no es una meta. Hoy ningún economista del mundo espera un escenario así los próximos cinco años.
- Mujica dice que si gana la economía la va a manejar el vicepresidente Danilo Astori ¿le parece posible, creíble?
- Hay funciones inherentes a los cargos; estamos en un país presidencialista y un presidente puede delegar al vicepresidente que le sugiera los nombres para el equipo económico, pero los designa el presidente. Y hay dudas legítimas que uno tiene como ciudadano, quizás las mismas que le asaltaron a la calificadora Moody`s la semana pasada cuando dijo que si ganaba Lacalle era un gobierno a la chilena y si ganaba Mujica era un gobierno a la Kirchner. Astori los calificó de "ineptos" por ese comentario. Quizá una lectura menos apasionada del análisis de Moody`s, que quizá Astori no quiere hacer, sea que Moody`s no cree que Astori vaya a tener una gran injerencia en el próximo gobierno. Y el fundamento quizá sea lo que ocurrió en los primeros diez días después de la elección interna, cuando los representantes de ambos miembros de la actual fórmula del FA llegaron a un acuerdo que después fue desconocido por el candidato presidencial. Si en ese momento arriesgaron perder a Astori como compañero de fórmula, nada menos, uno puede plantearse la duda legítima de que, si una vez con la banda presidencial puesta, Mujica va a darle tanta injerencia a Astori en el gobierno.
- La "motosierra" para el gasto público fue un problema para Lacalle, aunque no se refería al gasto social. Usted dice que va a haber un déficit fiscal de 900 millones. ¿Qué gastos cortaría un gobierno blanco?
- Para encarar 2010 lo razonable sería -y con esto coincidimos recientemente con el FMI con quien estuvimos reunidos- un objetivo de un déficit de la mitad de lo heredado de este gobierno. Si este año va a ser de 3% del PIB, en 2010 puede ser de 1,5%.
Para esto no hay necesidad de cortar nada. Tenemos el propio crecimiento, que genera recaudación y todos estamos reproyectando este crecimiento; se habla de un 3%, lo que comparto. Por otra parte hay un tema estacional en la inversión pública. No hay necesidad de recortar nada porque muchas inversiones públicas cesan este año. Cada nuevo gobierno inicia distintos proyectos y busca que se completen antes de que termine su período. El año que viene, estacionalmente, esa inversión pública va a ser más baja. Y hay un tercer elemento: hay indicios de que no tendremos el gran problema de la generación de electricidad, de comprar energía cara.
Estos elementos dan para ir a un déficit de 1% del PIB. Además en el primer año- de un gobierno hay muchos rubros que ya vienen dados: las jubilaciones suben en enero por única vez, los salarios públicos, lo mismo; el gobierno no puede hacer nada. Pagos de intereses igual, prestaciones a activos, FONASA, asignaciones familiares, tienen una regla de ajuste implícita que cambia en enero y quedan fijos. O sea que un gobierno en el primer año sólo puede tocar gastos no personales o suministros. Y contamos, naturalmente, que en enero el gobierno decrete que los coeficientes de reajuste sean de variación nula para no comprometer aún más las finanzas del próximo gobierno, y que éste evalúe la situación en marzo.
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