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Escenario. Bajo impacto de la crisis y la abundante liquidez también pesan
L. BALDOMIR / F. TISCORNIA
En Wall Street opinan que el hecho de que los candidatos no tengan propuestas que atenten contra la estabilidad macroeconómica, que el país haya enfrentado la crisis y la abundancia de liquidez global, explican la avidez por comprar deuda local.
La liquidez mundial y la avidez por inversiones redituables quedaron en evidencia el lunes cuando Uruguay salió a emitir deuda por US$ 500 millones y en pocas horas recibió una demanda de US$ 2.689 millones, más de cinco veces lo ofrecido.
Entre los interesados más de un 50% fue de Estados Unidos y un 40% de Europa.
Ayer, además, quienes no lograron comprar el lunes, aparecieron apenas abrieron los mercados para completar sus órdenes elevando el precio del bono 2025 que a media mañana cotizaba a un precio superior en 1,5 puntos básicos a su valor de emisión y que finalmente cerró con un alza de 1,7%, según dijo a El País el operador Andrés Escardó.
Ahora, los interesados deberán apelar al mercado secundario ya que con la emisión y otros créditos, el gobierno se prefinanció hasta fines de 2010.
Erich Arispe, analista de Fitch Ratings para Uruguay, dijo a El País desde Nueva York que "pese a que puede haber candidatos que ideológicamente puedan tener diferencias, ninguno propone un cambio macroeconómico, lo que da señales de continuidad a los inversores".
Señaló que la "gran transición" fue en 2003 y que desde entonces se mostró que la izquierda "tiene una política responsable de la economía", lo que ha "permitido a Uruguay que el ciclo económico se deslinde del ciclo político".
En este sentido, para Arispe, el resultado de la emisión de deuda del lunes refleja "la confianza de los inversores", tanto en "la continuidad" de las políticas como en la economía "que se puso a prueba con la crisis sin afectar los fundamentos".
Fitch asignó ayer una calificación de "BB-" al bono 2025 que coincide con la nota que tiene la deuda del país en moneda extranjera.
En la misma línea, Sebastián Briozzo, analista de Standard & Poor`s, dijo a El País desde Buenos Aires que "las campañas electorales son intensas y tienden a diferenciarse en todos los países pero no vemos que ninguno de los candidatos esté poniendo en riesgo los consensos macroeconómicos: que las cuentas fiscales se deben maneja responsablemente, que la política monetaria tiene que ir ganando libertad, que la inversión privada tiene que tener un rol preponderante".
Briozzo señaló además que "si uno ve los dos equipos económicos que tienen más chances de tomar el mando de la economía después de las elecciones no ve diferencias fundamentales en estos aspectos".
"En esta vuelta comenzó a haber liquidez fuerte para mercados emergentes y hay gobiernos que tuvieron mejor relación con los inversores en el período de auge tanto con emisiones como manejo de pasivos y allí está Uruguay", agregó.
La semana pasada, Gabriel Torres, de Moodys, había dicho a El País que cuando el actual presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva peleaba por la presidencia, los inversores "tenían mucha preocupación" por el futuro de las políticas en ese país lo que incidía en sus inversiones, pero que en el caso de Uruguay es algo que "no se da".
En tanto, Walter Molano, director de investigación económica para América Latina de la firma de inversión BCP Securities dijo a El País que "la demanda fue alta porque hay avidez (por deuda soberana). Ha habido muchas emisiones en estos cuatro meses" y, en ese contexto, "Uruguay es considerado un país de alta calidad".
Además, "los inversores quieren nuevas emisiones porque es difícil conseguirlas en el mercado secundario", dijo.
Para Molano el factor de las elecciones no incide. "Es una cosa oportunista. Uruguay no va a desviarse mucho de su plan económico, por eso no hay preocupación".
Alejandro Cuadrado, analista para la región de Merrill Lynch, afirmó desde Nueva York que para ser "una emisión a un mes de una elección tan poco definida como esta, fue muy bien tomada" lo que refleja "el buen momento de los mercados" y la "fortaleza que hay detrás de la economía" además de la "menor dependencia que se ve de Argentina". Agregó que "desde afuera la visión es muy positiva".
Merrill Lynch estima que Uruguay crecerá 0,9% este año y 3,6% en 2010 y que pese a la fortaleza que muestra actualmente "la próxima administración va a tener que hacer un ajuste en el plano fiscal".
FUTURO. Ahora los inversores deberán esperar para volver a participar de una emisión local.
En el gobierno se dijo a El País que con los US$ 500 millones colocados el lunes, sumados a los programas con los organismos multilaterales (Banco Interamericano de Desarrollo y Banco Mundial) para el año próximo por US$ 700 millones y emisiones locales, está cubierto el financiamiento incluso para 2010.
Esto representa que a fin de 2009, habrá más de US$ 1.000 millones en caja, lo que le permite a Uruguay salir al mercado cuando le convenga y no por necesidad. Este año no habrá más emisiones internacionales, según dijo el ministro de Economía, Álvaro García.
De todas maneras se sigue trabajando en una emisión de un bono en yenes en Japón por el equivalente a unos US$ 300 millones.
Pero, ese proceso viene lento debido al cambio de gobierno en Japón y a las próximas elecciones en Uruguay, dijeron en el gobierno. Es que esa emisión debe estar garantizada por el Banco Japonés de Cooperación Internacional para realizarla. Se estima que podría concretarse a mediados de 2010.
El resto de los Globales uruguayos cerraron nuevamente al alza ayer animados por la suba de precio de los commodities en el mercado internacional, liderados por los metales industriales y el crudo, así como por la suba del mercado accionario global, lo que volvió a elevar el interés de los inversores por activos de mayor rendimiento. El operador de Bolsa Andrés Escardó dijo que la noticia de la mañana de que varios analistas elevaron sus recomendaciones de compra para acciones de Asia y Rusia y la baja que experimentaron los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos también ayudaron a elevar los precios de los activos emergentes. La suba del precio del global 2025 (que alcanzó a 1,70%) llevó también a que los demás activos de deuda uruguayos operaran al alza. El Global 2022 subió 0,75% ayer, en tanto el 2033 aumentó 0,45% y el 2036 0,40%.
Prorrogar en el tiempo la salida al mercado en busca de financiamiento permitió obtener un costo menor de endeudamiento.
En un comunicado del Ministerio de Economía ayer se explicó que a principio de 2009 "el costo de emitir un bono a 10 años se situaba en el entorno de 10%". Señaló que "en el transcurso del año, el costo de fondeo de Uruguay ha seguido una trayectoria descendente, por lo cual se ha optado por tomar recursos del mercado de capitales". Es que la tasa de interés que pagará por el bono 2025 es de 6,875%.
Fuentes de la Unidad de Gestión de Deuda habían dicho a El País que por cada mes que no se emitía a las tasas de marzo frente a las actuales -tomando una emisión de US$ 500 millones- se estaba ahorrando cerca de US$ 5 millones.
Uruguay no emitía en el mercado externo desde mediados de 2008, cuando canjeó títulos de corto plazo por instrumentos de mayor plazo en dólares y Unidades Indexadas. Desde entonces, "no se había accedido a los mercados internacionales debido al alto costo de fondeo", agregó el comunicado.
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