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HUGO GARCIA ROBLES
A pesar de que todos los gustos son válidos y que el panorama de las músicas posibles es inagotable, algunos intérpretes y creadores sobreviven al paso del tiempo y de las modas. Cuatro décadas nos separan de los Beatles, tres cuartos de siglo de la muerte de Gardel, sin que haya decaído la vigencia de ambos.
El sarcasmo de Discépolo "todo es igual, nada es mejor", expresa lo contrario. Nada es igual y existe lo mejor. La posteridad, con muy excepcional error, no se equivoca cuando se estremece con el Va pensiero de Verdi o Mi noche triste por El Mago. Lejos quedaron las estrellas fugaces como Palito Ortega.
La excelencia se posa en el lugar menos pensado: toca por igual a la Callas como a la Piaf, aunque sus dominios sean distintos. Decía Lauro Ayestarán que existen dos clases de música: buena y mala. Por eso es posible transitar de Bach a Troilo y se hace muy difícil dar el paso que conduzca de Rada a la cumbia villera.
Este largo exordio para señalar que no es casual el CD titulado Tributo a la Piaf de María Noel Taranto. Un intérprete popular y culto como María Noel, está predestinada a gestos así. Fallecida en 1963, sin alcanzar los cincuenta años, el gorrión permanece y su voz desde infinitas grabaciones reitera una experiencia estética intacta.
Admiramos a María Noel a quien hemos escuchado en vivo numerosas veces, ya que se nos hace difícil resistir oírla una vez más. Es una cantante dotada por los medios vocales que posee, pero también por la sensibilidad y la inteligencia con que aborda su repertorio. Tiene, además, un comportamiento escénico muy adecuado, de calidad plástica y convergente con el contenido de cada una de sus intervenciones. Si bien en este CD que no es un DVD la parte escénica de sus actuaciones está ausente, de todos modos el fervor de su visión de los temas que cantara la Piaf es contagioso y elocuente. Canta Milord o Sous le ciel de Paris con la musicalidad suya que, sin pretender recrear el estilo de la estrella francesa, configura un eco válido y propio.
Como proviene de una actuación en La Colmena los diez tracks del CD se oyen con la fluidez de lo vivo. Todas las canciones que hablan de un París canaille que, por desdicha, ya no existe. Si el crítico se animara a deslizar una reserva sobre las versiones, solamente se referiría a Les feuilles mortes, por el tempo elegido y una muy personal aproximación al original que resiente la memoria que de él guarda quien escribe.
El CD incluye textos en las voces de Camila Burel y León Schimmel que asedian desde otros ángulos el mito Piaf. El piano y arreglos de Raúl Medina excelentes. En síntesis, un CD que conformará a los melómanos por la memoria que rescata y el talento de María Noel.
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