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Bipolar. Santiago Tavella y Roberto Musso hablan del nuevo disco que sale esta semana
ALEXANDER LALUZ
En un confortable entrepiso, con claraboya, mucho sol, grandes sillones y música de Lou Reed, dos antihéroes hablaron de la bipolaridad musiquera. Santiago Tavella y Roberto Musso. O viceversa. En la mira, el nuevo disco del Cuarteto.
A las cinco de la tarde está fijado otro ensayo de la banda con su nueva formación. En poco menos de una hora, entonces, estos dos cuarteteros a la uruguaya tendrán que contar las historias de Bipolar, hablar de música y de la comprometida, el rock uruguayo, la nueva formación, el origen del universo y los manuales de autoayuda (por ejemplo, "tómate un café con el Cuarteto").
Están a mil. Tienen que coordinar sus otros trabajos con las horas de ensayo, y, ahora, con el ajetreo mediático que implica un lanzamiento discográfico. "En Uruguay Bipolar sale ahora, en los primeros días de esta semana. En Argentina sale en octubre, después en México, y en España cerca de marzo del año que viene", cuenta Roberto, mientras apela a la memoria de Santiago para ordenar en su cabeza el cronograma de fechas. "Acá hay unos shows programados para La Trastienda en noviembre, después la presentación grande, la oficial será en marzo en el Teatro de Verano. Vamos a esperar un poquito para presentarlo. Y en Buenos Aires el concierto será en diciembre". También están abiertas algunas puertas para volver a México y a Colombia, "donde quedamos enganchados con varios festivales de rock. La idea ahí es volver con un show que mezcle canciones de Raro y Bipolar".
Además, la semana pasada, el grupo terminó de rodar con la productora Oriental Films el videoclip de El hijo de Hernández. Este es el primer corte de difusión del disco que está sonando en las radios desde hace unos meses, y su estreno está previsto para fines de este mes.
La expectativa está a la orden. Raro (2006) fue un punto de quiebre. Un sonido completamente diferente a los trabajos anteriores y un nuevo concepto creativo, ambos gestados en la sociedad con el productor Juan Campodónico. Para Bipolar el equipo se agrandó con Luciano Supervielle en los arreglos de cuerdas y vientos, el argentino Martín Ferrés en bandoneón, Fernando Santullo como "rap coach" (sonoro título que figura en los créditos del disco). Pero Campo se mantuvo al frente de la ficha técnica. En definitiva, un plantel combinado salió a la cancha: el Cuarteto de Nos más Bajofondo.
Para entreverar un poco más las fichas, la salida al mercado de Bipolar cruzó las negociaciones fallidas con un sello, luego llegó el acuerdo con Warner, y en el medio la irrupción sorpresiva de una copia del disco en Internet.
"Hubiera preferido que eso no ocurriera", confiesa Santiago. "Eso metió un poco de presión -agrega inmediatamente su socio artístico-. El asunto fue que justo se cayó la negociación con el sello que lo iba a sacar antes que Warner y nos enteramos que ya estaba subido el disco. Bueno, en realidad eran unas premezclas y además le faltan algunas canciones". Aún así, la presión existió y fue inevitable. "Sabíamos que el disco no saldría para mayo y que las nuevas negociaciones iban a demorar algunos meses. No teníamos sello y ya andaban las canciones por ahí", reafirma Roberto. Por otro lado, los dos coinciden en que luchar contra ese fenómeno es algo que parece imposible y, de hecho, puede ser la única vía para que muchos accedan a cierto tipo de producciones que no circulan masivamente. Está ahí y hay que aprender a lidiar con eso.
El pop está contigo. Pero toda esta historia fue precipitándose en el último tramo del proyecto. Antes, el trabajo siguió otros ritmos. Fueron dos años después de Raro, en los que la banda se concentró en la composición, los ensayos de producción y luego la grabación. De ahí salió un Cuarteto sonando con una potencia diferente. La pista se revela en las dos primeras canciones: Bipolar y Miguel gritar, contundentes de energía.
"En realidad la potencia que te dan ganas de subir el volumen debe ser una suma de muchas cosas", analiza Roberto. "Una es el sonido a nivel técnico, pero también está la fuerza que tienen en sí las canciones. Eso se fue elaborando como en distintas capas, desde que comenzamos a poner canciones hasta que comenzamos a laburarlas en los ensayos, con la producción de Campodónico, después la grabación y el toque final con la masterización que se hizo en los Estados Unidos".
Este último toque, destaca Santiago, fue muy importante: "en nuestros discos anteriores el sonido logrado con las masterizaciones había sido una poronga, te cobraban no sé cuánto, pero esta vez me pareció algo distinto. Quedó muy bueno". Pero nada de eso sonaría así, reconocen ambos músicos, si no fuera por el trabajo que se le dedicó a cada canción. "Cada uno de los 12 temas tiene su particularidad arreglística. Están pensados para un arreglo de vientos, otro con cuerdas, a otros se le agregó algo de rap o ritmos caribeños. Como que hubo un laburo fuerte en eso".
Este trabajo se alineó con la idea de hacer un disco que pudiera competir con soltura en la maraña de sonidos pop que pululan en el mercado. "Una canción que la pasan por la radio está compitiendo con un montón de cosas y vos tenés que captarle la atención a un tipo que está ahí, escuchando todo eso. La canción le habla, lo convoca, y tiene que decir `escuchame porque soy divina`. Y divina significa que sea fuerte, que el sonido pase, que sea linda la canción, y que te provoque cosas adentro", enfatiza Santiago, ensayando una definición de pop. "Hagas lo que hagas, para la gente que sea, sean 50, 100 o 1.000, tiene que ser muy seductor. Hay mucha gente que trata de hacer justamente lo contrario. Hace algo feo, que te provoque un rechazo. Esto es música pop para que la escuche la gente. Con Bipolar queremos poner la mira un poco más alto en cuanto a exigencia de calidad".
En Bipolar la música viene por los territorios de la diversidad. El Cuarteto no ahorró en múltiples juegos estilísticos, y Campodónico y sus socios bajofonderos tampoco escatimaron sus saberes en mixturas varias.
Tal diversidad, sin embargo, no se queda en la cancha de la corrección multicultural, ni el collage barato. El hijo de Hernández, por ejemplo, revuelve en ese gran bolsón de músicas y estribillos fiesteros, pop acaramelados y pegadizos, para rescatar sus esquemas armónicos y melódicos. El resultado es una melodía que se adhiere inmediatamente con ese timbre de coro guarango y canchero. El medio sin embargo no condiciona el contenido. Y ahí la bendita bipolaridad. El estribillo fiestero se estrella con un filoso rapeo a lo Peyote Asesino, y una historia casi obsesiva, un conflicto de identidad que bordea zonas bastante oscuras. La canción que da nombre al disco es otro interesante caso. Acumulación de palabras, rimas, que dibujan un mapa intenso de referencias a la cultura popular en otro ambiente sonoro ¿juguetón?, donde se amalgaman alusiones caribeñas (casi cumbieras), con un estribillo de amplio vuelo melódico. La milonga y la electrónica van por un nuevo matrimonio en Breve descripción de mi persona. Que suena a Bajofondo es cierto, pero el clásico pastiche cuartetero dispara hacia otras patrias musicales en el estribillo.
La suma de este ensayo con la diversidad da como resultado un disco pop muy disfrutable, de gran prolijidad y un sonido que destaca por su potencia.
"Bipolar" trae varias novedades. Se descolgaron con 12 nuevas canciones, un concepto arreglístico y de producción diferente al último disco. Pero, como indica Santiago Tavella, "con Juan trabajamos en eso de no repetir, pero también logrando un link con nuestros trabajos anteriores. Con Juan cada vez nos conocemos más. El primer trabajo fue el anterior a "Raro", que si uno se pone en crítico escéptico diría: ah, bueno, es lo mismo pero con mejor sonido. Nosotros queremos buscarle no sólo un mejor sonido por los equipos, sino por las canciones y los arreglos que estén buenos. Alguien podría decir que "Raro", para ser un disco nuestro, era muy monolítico. Pero "Bipolar" es como muchas cosas que hicimos antes, algunas quizás más superficialmente, pero ahora están llevadas al extremo".
El cambio, que ya se escucha en la grabación, también se notará en las actuaciones en vivo. Riki Musso finalmente se alejó del grupo (y las especulaciones siguen dando vueltas). Pero a esta baja se sumó otro desafío: "lograr en vivo la misma contundencia que en el disco", comentó Roberto. Así, la opción era clara: sumar más músicos.
Y los nuevos fichados son el guitarrista de Buenos Muchachos, Gustavo "Topo" Antuña, más Santiago Marrero en los teclados. Ambos, según expresó Santiago, están muy involucrados con este proyecto bipolar, en el que encuentran mucho espacio para poder aportar sus experiencias al renovado repertorio.
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