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Gira. El candidato del FA estrechó sus lazos con el gobierno kirchnerista
BUENOS AIRES | IGNACIO QUARTINO
José Mujica regresó a Montevideo tras una intensa jornada de reuniones con dirigentes políticos argentinos. Se trajo dos días libres para los uruguayos que vengan a votar el 25 de octubre, medida que se toma cada vez que hay elecciones.
El candidato del Frente Amplio se reunió con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y acordaron que en caso que triunfe el plebiscito sobre el voto epistolar, se hará un censo de la cantidad de uruguayos que residen en Argentina. Tras abordar estos aspectos "formales", Mujica aclaró que evitaron hablar sobre el conflicto bilateral por Botnia y, en cambio, admitió que tanto él como su compañero de fórmula Danilo Astori, la senadora Lucía Topolanski (que asistió a todas las reuniones), la presidenta y el canciller Jorge Taiana, "chusmearon" un rato sobre la situación de la región.
"Desde luego, también hubo chusmerío político. Hablamos de la crisis, cómo está Chile, cómo está Brasil…", indicó Mujica en la rueda de prensa que brindó con Daniel Scioli como testigo ya que, minutos antes, había sostenido una reunión con el gobernador bonaerense en la sede del Banco Provincia.
Scioli recibió a Mujica en el mismo escritorio que un mes atrás lo hizo con el candidato colorado Pedro Bordaberry. La reunión no se extendió más de 15 minutos y hablaron de las coincidencias entre Uruguay y la provincia de Buenos Aires y los modos de atacar la pobreza a través de planes sociales que implementaron en uno y otro lugar. Tampoco ocultaron la preocupación por la inseguridad provocada por el consumo de pasta base ("paco", como se lo llama en Argentina) que afecta, fundamentalmente, a los sectores de bajo poder adquisitivo de ambos países.
Sin abordar el conflicto binacional, también destacaron la gestión del embajador uruguayo en Argentina, Francisco Bustillo, en una etapa particularmente sensible de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Finalizados estos dos encuentros, la fórmula del Frente Amplio se dividió. Mientras Astori inauguró la Casa Líber Seregni en Buenos Aires, Mujica mantuvo un almuerzo con el poderoso sindicato de encargados de edificios (Suther), que cuenta con más de 4.000 trabajadores uruguayos afiliados.
Los candidatos frenteamplistas volvieron a unirse en las primeras horas de la tarde para concurrir al Congreso, en el que fueron recibidos por la diputada de Libres del Sur, Victoria Donda, y otros 11 diputados nacionales, entre ellos, el presidente y vice del bloque kirchnerista, Agustín Rossi y Patricia Vacca Narvaja, que consideró a Mujica como el "futuro presidente" de los uruguayos.
Esta fue una de las pocas instancias de la ronda de reuniones en la que políticos argentinos vaticinaron públicamente un nuevo triunfo de la coalición de izquierda. El resto de los diputados que asistieron a este encuentro no ocultaron el deseo de una rápida solución al conflicto binacional, algo que Mujica asentó con declaraciones que apuntaban a una solución a través del diálogo.
El encuentro con el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, se limitó a un simple apretón de manos ya que, por razones de agenda de ambas partes, no hubo tiempo para cumplir con el objetivo de esta reunión, que era hablar sobre políticas sociales y comunales.
De todos modos, el salón Montevideo de la Legislatura porteña sirvió para que tanto Mujica como Astori abordaran los temas que quedaron pendientes de la reunión con Macri con diputados porteños, entre ellos el ex jefe de gobierno, Aníbal Ibarra.
Antes de abandonar suelo argentino, la delegación se trasladó a la sede la Copppal, donde la fórmula se reunió con el dirigente peronista Antonio Caffiero, que no escatimó elogios. "Mujica es una persona para hablar horas, lamentablemente no tenemos tiempo para extendernos demasiado", se lamentó el ex gobernador bonaerense. Y era cierto. Como ocurre en televisión, el tiempo en política a veces es tirano.
El conflicto binacional entre Argentina y Uruguay por la planta de Botnia en Fray Bentos, estuvo, de alguna manera u otra, presente en cada una de las reuniones que la fórmula presidencial del Frente Amplio sostuvo ayer en Buenos Aires.
El otro tema que no pasó inadvertido en los distintos encuentros que la delegación de José Mujica mantuvo con políticos argentinos es la compleja realidad que atraviesan los seleccionados de fútbol de ambos países para clasificar al Mundial de Sudáfrica 2010.
Argentina está quinta en la tabla de posiciones, por el momento jugando el repechaje al Mundial, en tanto Uruguay está sexto a un punto pero en posición de eliminado. La última fecha es Uruguay-Argentina en el Centenario.
Al respecto, y tal como se preparó para responder temas espinosos como el de Botnia, Mujica elaboró una original respuesta para evadir el tema de las Eliminatorias: "a mí me ha empezado a gusta el baseball", indicó con una sonrisa.
Esta frase la repitió en varias oportunidades durante el día hasta que en la penúltima reunión, con los legisladores porteños, prefirió no ser tan redundante y confesó que, a esa hora de la tarde, le gustaba "el tenis".
De fútbol, ni hablar.
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