Insólita primera dama en Japón: actriz y cocinera

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Miyuki (66) conoció a su primer esposo en San Francisco y aprendió cocina con su cuñada que regenteaba un restaurante.

Su actual esposo y Primer Ministro nipón, Yukio Hatoyama, que estudiaba en EE.UU., empezó a frecuentar el restaurante, conoció a Miyuki, surgió el amor y se casaron después de que ésta se divorciara de su primer marido. Pero no todo fue color rosa porque en 1996, Miyuki no tuvo reparos en atribuirse la culpa de la aventura extramarital de su marido. Ese año, en vísperas de unas elecciones legislativas, algunos medios de comunicación publicaron que Yukio Hatoyama mantenía relaciones con otra mujer desde hacía 10 años, y Miyuki no dudó en dar la cara y afirmar públicamente que asumía tener parte de culpa en el adulterio de su marido por haberlo dejado demasiado solo. Su fuerte personalidad la avala para decir que conoció a Tom Cruise en otra reencarnación y que le gustaría rodar una película con él, o declararse ante las cámaras de TV como adicta a las telenovelas surcoreanas.

La elecciones legislativas realizadas recientemente en Japón le dieron la victoria a Yukio Hatoyama (62), quien el próximo 16 de septiembre asumirá como Primer Ministro en representación del Partido Demócrata de ese país (PDJ, centro).

La llegada al poder de Hatoyama rompe con la tradicional imagen de esposa del premier nipón -con mujeres reservadas y calladas- ya que la nueva primera dama, Miyuki Hashimoto (66), tiene carácter fuerte y personalidad avasallante.

La futura primera dama es una ex actriz, apasionada por el arte del buen vivir y la espiritualidad que seguramente aportará un toque de fantasía al papel convencional de las esposas de los primeros ministros japoneses. Y antes de que el nuevo Primer Ministro asuma su cargo, la prensa japonesa ya está entusiasmada con su esposa quien, a diferencia de su marido, siempre aparece sonriente y relajada ante las cámaras.

Su presencia en la pantalla chica es habitual, no sólo para hablar de efectos paranormales, sino que enfundada en una camiseta confeccionada con bolsas de café de Hawai, los telespectadores la ven explicar sus recetas macrobióticas o hablar de la última moda, otra de sus aficiones. No oculta, en este sentido, que es ella la que aconseja a su marido y cuida su imagen. Hasta cuenta que lo peina cada mañana.

"Mi marido es un hombre común en la vida de todos los días", contó en entrevista. "Me encanta cocinar, pero después del desayuno o la cena, él se levanta y va a la cocina en donde se obstina en lavar los platos", confesó. Ella asegura que jamás hablan de política en su casa y que a menudo, después de una jornada agotadora de su marido, le hace masaje en los pies.

"Es mi sol", confió el futuro Primer Ministro. "Me siento aliviado cuando vuelvo a casa. Ella (Miyuki) recarga mis baterías", dijo.

SUEÑO FANTÁSTICO. Miyuki tiene un hijo varón que estudia en Moscú, y fe ciega en su marido, al que conoció en EE.UU.

Hace unos días comentó que estaba impaciente por conocer a la mujer del presidente de EE.UU., Michelle Obama. "Es tan natural y tiene una sensibilidad tan cercana a la mía. Si tengo la posibilidad, estaré muy contenta de conocerla". Cuenta que, hasta ahora, ha concretado todos sus sueños y sostiene que se hacen realidad si realmente se cree en ellos. "En el que pienso ahora y creo que podré lograr es el de hacer una película en Hollywood", anunció.

En un libro que publicó hace un año y cuyo contenido se conoció días atrás, Miyuki escribió: "Mientras mi cuerpo estaba dormido, sentí que mi espíritu viajaba sobre un ovni de forma triangular y se fue a Venus. Era un lugar muy bonito y muy verde". Cuando despertó, le dijo a su ex marido que acababa de regresar de Venus. "Habrá sido un sueño", le respondió, descreído, su ex pareja.

"Mi actual esposo tiene una forma de pensar muy distinta al anterior. Seguramente él habría dicho: `¡Eso es fantástico!`", asegura la esposa del líder del Partido Demócrata, conocido en el distrito Nagatacho de Tokio como el alien por sus ojos saltones. Aunque según su esposa, el sobrenombre le viene de su nueva forma de hacer política. "Siempre cuesta entender algo nuevo", dice ella. (Agencias)

Gracias a su suegra

Miyuki nació en Shanghai en 1943, cuando Japón ocupaba parte de China y Hatoyama creció en la gran ciudad de Kobe (oeste de Japón).

Ella se divorció de su primer marido para casarse con Yukio Hatoyama en 1975, heredero de una adinerada dinastía política comparada en Japón con la de los Kennedy. La pareja se conoció en California cuando el futuro jefe de gobierno japonés estudiaba en la Universidad de Stanford. Tienen un hijo, Kiichiro, ingeniero de 33 años, que actualmente es investigador en Moscú.

La Primera Dama de Japón confiesa que aprendió a vestirse, a hacer campaña y a ocupar el papel de esposa de un político gracias a su suegra, Yasuko, hija del fundador del fabricante de neumáticos Bridgestone. "Pude hacerme un lugar en este mundo gracias a sus lúcidos consejos. Antes tenía más bien el estilo `jeans`", declaró Miyuki al semanario Mainich.

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