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En el último tiempo se han detectado nuevos trastornos de la alimentación que se suman a la anorexia y la bulimia. Se trata de conductas que al transformarse en compulsivas u obsesivas generan un trastorno difícil de detectar y de curar. Asaltar la heladera durante la noche y comer hasta saciar la ansiedad, la obsesión por comer sano, dejar de inyectarse insulina para bajar de peso a pesar de padecer diabetes, son algunos de estos síndromes nefastos para la salud. Según la psicóloga Laura Di Carlo, en Uruguay existen personas que los padecen y son cada vez más. Ella advierte que como no es fácil detectarlos, hay que estar atentos para no confundir una conducta con un trastorno.
Desde hace años es frecuente sentir hablar de los trastornos alimentarios, que afectan sobre todo a mujeres y adolescentes. Los más conocidos son la bulimia y la anorexia. Pero en el último tiempo comenzaron a observarse otras conductas compulsivas, también relacionadas con la alimentación, que no resulta fácil detectarlas, que no suelen considerarse como un problema y que, en general, sólo las reconoce un médico a través de su interrogatorio.
No comer durante el día para poder tomar alcohol en la noche y así compensar las calorías se le llama "drunkorexia", atacar la heladera de madrugada, obsesionarse por comer sano, vivir pendiente de la dieta mágica que promete mantenernos en forma ("permarexia"), la obsesión por lo que se va a comer, cómo prepararlo y presentarlo ("síndrome del gourmet"), son algunas de las nuevas conductas que se observan, y que al volverse obsesivas terminan en un trastorno alimentario.
La ortorexia, se caracteriza por la obsesión por comer en forma saludable. Así la bautizó el médico estadounidense Steven Bratman, uniendo dos palabras de origen griego: orthos, que significa correcto y orexis, apetito. Se trata de personas que se autoimponen una dieta muy estricta, en la que controlan exhaustivamente las calorías, cantidad de grasa, aditivos, forma de elaboración y una larga lista de etcéteras de lo que se llevan a la boca.
El "síndrome del comedor nocturno" se instala en personas ansiosas, con preocupaciones, que no pueden verbalizar su problema. Suelen despertarse de madrugada y comen lo que encuentran en la heladera. A diferencia de los bulímicos, no tienen conductas compensatorias, es decir, no vomitan ni toman diuréticos. Luego de calmar su ansiedad con la comida, vuelven a dormir.
"Cada vez hay más trastornos de alimentación", afirma la psicóloga Laura Di Carlo. Ella sostiene que más allá de los síndromes nombrados, "la alimentación en sí hoy por hoy es un trastorno". Di Carlo explica que de acuerdo al ritmo de vida actual, por ejemplo, hay gente que come de manera compulsiva al medio día por falta de tiempo. "Come muy rápido y eso se convierte en una conducta compulsiva que se traslada a otros escenarios, y en situaciones en que la persona no tiene apuro para comer, igual deglute, porque ya se instaló la conducta compulsiva frente a la alimentación".
Para la psicóloga, el número de pacientes con trastornos de alimentación ha crecido, y ella considera que una de sus causas se remonta a Freud. "La alimentación justamente es lo que tiene que ver con toda la parte oral y los trastornos de alimentación, en muchos casos, tienen que ver con la relación que se tuvo con el vínculo materno", sostiene.
Según la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios, el 90% de quienes sufren un trastorno de la alimentación son mujeres.
En Uruguay, la población conoce la anorexia y la bulimia pero no está familiarizada con estos nuevos trastornos. "Acá existen", asegura Di Carlo y advierte que "lo grave es que se tomen más como una conducta que como un trastorno".
Síndrome del comedor selectivo: lo padecen los individuos que sólo comen un número muy restringido de alimentos por mucho tiempo.
Ortorexia: es la obsesión patológica por la comida sana.
Síndrome del gourmet: personas que viven pendientes de la preparación y presentación de su comida. Se centran a tal punto en ello que dejan de lado su vida social y laboral.
Permarexia: aquellos que están permanentemente a dieta sin supervisión médica.
Trastorno por atracón: consiste en ingerir de forma incontrolable grandes cantidades de comida en muy poco tiempo. Luego de la comilona se sienten culpables y deprimidos.
Síndrome del comedor nocturno: lo sufren las personas que se levantan a comer en el medio de la noche aunque permanecen dormidos.
Drunkorexia: comer poco o nada durante el día para poder tomar alcohol de noche.
Diabulimia: diabéticos que dejan de inyectarse insulina para bajar de peso.
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