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El célebre músico se presentará el viernes 4 en el hotel Conrad
EL MERCURIO - ISABEL PLANT
Es el más grande representante de la `chanson` francesa, un prolífico compositor, y un joven de 85 años que sigue dándole la vuelta al mundo, de escenario en escenario.
Y por lo mismo, quizás, no se anda con tonterías, encuentra varias preguntas insólitas y escucha bien poco al otro lado del teléfono. Antes de su visita, un choque de generaciones con Charles Aznavour.
A estas alturas de su vida, de 85 años, no está dispuesto a hacerse problemas. Si es que no me escucha bien, ya sea porque nos separan seis décadas o porque la conexión telefónica París-Santiago no es de las mejores, me pide que lo llame a otro teléfono, y luego de un par de intentos frustrados, me dice que prosigamos así no más.
Le grito una pregunta (gracias a Dios es temprano y la oficina no está llena). Él dice, en un inglés remojado de acento francés: "Primero que nada, no escucho exactamente lo que preguntas, pero te quiero decir lo siguiente..." y comienza a hablar sobre el sentirse realmente francés y no totalmente armenio, la ascendencia heredada de sus padres. "Todo lo que hago, es francés. Todo lo que he aprendido, es en Francia". Aznavour, quien ha compuesto más de mil canciones en cuatro idiomas, es el último embajador activo de la chanson, pero a veces se le sigue describiendo como armenio.
ORÍGENES. Sharmouz Aznavourian (su nombre real) cuenta que en lo que más le influyó su origen es en el influjo cosmopolita que le dio vivir en barrios humildes llenos de inmigrantes. "Me abrió enormes posibilidades de aprender otras culturas".
Aznavour partió cantando a los 10 años, pero no consiguió la fama hasta después de los 24, al ser descubierto por la gran Edith Piaf (fueron amigos, ha dicho hasta el hartazgo, no amantes).
El músico no puede opinar sobre la película basada en la vida de su mentora, La vie en rose, porque aunque la compró "no ha tenido tiempo" de verla. Comparte en cambio la mayor lección que aprendió de la Piaf de carne y hueso. "Honestidad", dice. "En la vida y en el escenario".
Hay que creerle, porque por más preguntas que uno le haga, simplemente no está dispuesto a elegir, a mentir o a inventar. A hacerse problema.
El cantante vendrá nuevamente al Sur latinoamericano después de haber dado varios conciertos repletos en 2008, como parte de una eterna gira. "Te voy a decir por qué voy a algún lugar: porque me piden. Y hay algunos lugares a los que me rehuso a ir, porque no me gustan, pero estuve muy impresionado de Chile la última vez que estuve ahí al ver cuán rápidamente el país se había vuelto más importante, más moderno".
Si antes hacía 300 presentaciones al año, hoy ha bajado a la mitad. Viaja siempre con su esposa, Ulla Thorsell, con quien lleva casado 46 años ("no es tanto tiempo. Mis padres estuvieron juntos toda su vida, los de mi señora también. Pienso que es lo normal", dice él), o algunos hijos y nietos. "Por la edad, quiero estar más tiempo con mi familia".
-¿Cuál cree usted que será su mayor legado?
-"Mis letras, no mi música. Soy el primero que empezó a escribir sobre lo que la vida nos ofrecía, no sólo de lo bueno. Soy el primero que escribió una canción acerca de la homosexualidad, por ejemplo. Tuve el coraje de poner eso en mi espectáculo, no tuve miedo de que el público me dijera que no. Y todavía estoy en la cima con canciones que no son comerciales. Soy un escritor real, no alguien que sólo sabe hacer un par de rimas".
-¿Qué es lo esencial de una buena chanson francesa?
-"Buenas letras. La música siempre es la, la, la. Las buenas letras son poemas".
Aznavour se transformó en uno de los compositores más importantes en el mundo: sus canciones han sido interpretadas por artistas como Bing Crosby, Frank Sinatra y Liza Minnelli, entre muchos más. Y en los últimos años sigue sacando discos: en Dúos (2009) cantó junto a compañeros como Paul Anka, Dean Martin y la Piaf, y Colore ma vie (2007), fue hecho en colaboración con el cubano Chucho Valdés.
INSPIRADO. Sus "poemas" son sobre todo lo que está en la vida: "Los temas están en el aire. Lees el diario, ves la televisión, escuchas la radio, oyes conversaciones, y a través de todo eso puedes encontrarlos". Lo ayuda escuchar mucha radio en su hogar, medio que le encanta: "Me da una muestra de todo. Va de ópera, a música clásica, a pop, a rock, a chanson y hasta, no sé, flamenco. Eso es lo que me gusta de la radio: no tengo que elegir, sino que me lo da. Abre mi mente".
Lo único que al parecer no lo inspira es hablar de amor. Porque basta con preguntarle sobre composiciones románticas, y monsieur Charles salta: "Siempre me hablan de `las canciones románticas`. Cuando tú dices canción romántica, sé que te refieres al `yo-te-quiero-tú-me-quieres`, pero no tengo mucho de eso. Tengo muchas canciones de amor, pero no son románticas".
Ok, no más canciones de amor. Pero si su gran legado es la composición, ¿cuál de su sinfín de canciones es la que le causa más orgullo? Error preguntar. "Sería muy restrictivo elegir una, estoy orgulloso de todas mis canciones".
-Usted ha conocido a los más grandes artistas del siglo XX. ¿Cuál fue el más grande, en su opinión?
-"No hay un cantante más grande que el otro. Cada uno tiene sus peculiaridades y le trae algo distinto al público. No podemos comparar a Piaf con Sinatra, ni a Ray Charles con Janis Joplin. No comparas a dos cocineros, ni a dos granjeros. ¿Por qué me pides que compare a cantantes? Cada uno entrega algo que el otro no tiene".
-Y seguir de gira, ¿tiene que ver con sentirse responsable de ser el representante de una generación?
-Charles Aznavour suspira: "No. Realmente no pienso en esas cosas. No soy vanidoso, hago mi trabajo y eso es. No tengo de esas cabezas tan grandes que no pasan por la puerta. Vivo una vida sencilla. Aceptémoslo, estoy casado con la misma mujer desde hace 46 años, tengo hijos, nietos, no me ves en esas revistas del jet set, no tengo una amante, no tomo mucho, no me drogo".
Se acaba el tiempo, y ya que preguntarle opiniones a esta eminencia no está resultando productivo, vamos por una pregunta simple. ¿Cómo será su nueva presentación?
Error. Otra vez.
Suspiro de Charles Aznavour. "Con un par de canciones que no canté la vez pasada, y quizás una o dos más en español. Nada demasiado especial, no creo que el público busque ver algo muy especial conmigo. Soy simplemente yo, cantando mis canciones con un par de músicos y eso es todo. No quiero tratar de demostrar que estoy al día. Sigo siendo el que fui siempre. Y si me quieren así, bienvenidos. Si no, por favor, quédense en casa".
Uno de los más importantes honores que ha recibido Aznavour en los últimos años ocurrió en mayo pasado, cuando fue quien declaró abierta la mayor fiesta mundial del cine. El honor tenía además otra razón más allá de la estatura artística del músico: es que la película de la gala inaugural fue Up, la animación más reciente de los estudios Pixar, donde Aznavour prestó su voz al personaje principal para la versión francesa.
El músico está desde siempre vinculado al cine. Ya en los años 40 hace sus primeros papeles como actor y a la postre fue protagonista en títulos que son recordados hasta hoy (Disparen sobre el pianista, donde fue dirigido por Francois Truffaut; Rata de América, de Jean-Gabriel Albicocco). Si bien su última actuación en cine es de 2006 en el film francés Mon coronel, su presencia se mantiene a través de sus canciones. Este año se lo pudo escuchar cantando For mi formidable en el drama Siete almas, con Will Smith, y en pocos meses se lo reencontrará, cuando se estrene Julie & Julia, con Meryl Streep, donde interpreta la canción Mes Emmerdes.
La presentación del viernes 4 de septiembre es casi una consecuencia de la que realizara en mayo del año pasado en el mismo Conrad. Cierto aire de despedida por entonces parecía definir la gira que se realizaba después de una larguísima ausencia. Pero aquella sensación parece haberse esfumado por el propio nivel de actividad que mantiene Aznavour, que entre otras cosas llega anunciando el proyecto de grabar un disco con la prestigiosa Clayton Hamilton Jazz Band. Claro que, como él mismo aclara en la entrevista, todo se hace dentro de las pautas que desde siempre definieron su universo creativo. Su numeroso público sabe qué va a encontrar en un recital de semejante estrella, con variaciones mínimas como el incluir un par de temas más en español, respecto al repertorio hecho en el concierto del año pasado.
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