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Domingo 23.08.2009, 19:16 hs l Montevideo, Uruguay
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Nacional

Reactivación con mucha incertidumbre

Bella Unión. Proliferan los comercios, pero cañeros y productores esperan más del azúcar

SEBASTIÁN AUYANET

Este martes 25, el presidente Tabaré Vázquez se va a encontrar con una ciudad que vive una reactivación impensada a principios de esta década. El proyecto ALUR resucitó y disparó a Bella Unión.

Desde hace un año esta ciudad disfruta de un consumo fuerte y espera que esta vez el desarrollo sí tenga un sustento. Los legendarios "peludos" en el barrio Las Láminas y los productores aún están expectantes.

En Bella Unión la gente vive de la caña de azúcar, piensa en caña de azúcar y respira caña de azúcar cuando viene la humareda dulzona de alguna quema. "Esta ciudad es la caña y no otra cosa", dice un chico en la plaza principal de Bella Unión, donde hablará Vázquez, como si no hubiera siquiera que explicarlo. Por delante suyo pasan en ambas direcciones varias motos relucientes, camionetas 4x4 y otros vehículos con no más de tres años de antigüedad que contrastan con el semblante todavía un tanto venido a menos de la ciudad.

La reactivación es perceptible en los nuevos negocios. Antes de la llegada del proyecto ALUR había 25 locales menos, comenta Marcelo Bravi, presidente del Centro Comercial de Bella Unión. "En 2006 había mucha desazón, pero desde el anuncio que hizo Vázquez en su primer discurso aquí hubo un golpe de ánimo".

Con el proyecto en marcha, todo eso se traduce en comercios abiertos, variedad de productos y una demanda perceptible en la gente que los llena. Como en Brasil la moneda está fuerte, el contrabando no daña tanto a los comercios locales como hace seis años, cuando al otro lado de la frontera una localidad de 500 habitantes tenía cinco estaciones de servicios y en Bella Unión, con más de 15.000, había sólo dos. Ahora, tiendas como Nuevo París, ubicadas en la fronteriza Barra do Quaraí, tienen su sede en Bella Unión. "Los brasileños se cruzan a vender para este lado, vienen a las ferias de acá", cuenta una vendedora de un local señalando los puestos ambulantes. Los vendedores de electrodomésticos dicen que, siendo generosos, venden un 50% más que hace cinco años.

En Las Láminas se encuentra la sede de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas, la UTAA. El edificio es apenas un esqueleto, ya que tiempo atrás, un incendio destruyó el techo del lugar. De a poco se va haciendo la reconstrucción con una pequeña ampliación.

Entre esos cimientos sin pared ni cerramiento conversa Jorge Rodas, secretario del sindicato. El banco sobre el que está sentado junto a otros compañeros es el mismo en el que Raúl Sendic se tomó una famosa foto con Gaspar Deutsch.

La UTAA mira al desarrollo de ALUR y sus promesas de diversificación con expectación y algo de desconfianza, algo que hace tres meses hizo eclosión en una serie de cortes de ruta en los que tomaron parte más de mil trabajadores que reclamaban un aumento del arancel a las importaciones de azúcar. "Nosotros apoyamos el proyecto. Antes funcionaban 3.000 hectáreas, todos estábamos hechos pelota. Pero en este proyecto, el productor asalariado, el trabajador, no está viendo tanto progreso. Nosotros tenemos una cantidad de asociados que quieren tierras para trabajar y gracias al proyecto Alur las están teniendo. Pero otros quieren seguridad salarial".

La UTAA espera que el Estado revea las condiciones de trabajo. "Para el asalariado, la marcha de la zafra no va bien", concluye Rodas.

En igual posición se encuentra la Asociación de Plantadores de Caña de Azúcar. Ricardo Ferreira, presidente del directorio, señala que la asociación está "muy ilusionada y conforme en general" con el proyecto de generar biocombustibles y energía para hacer sustitución de importaciones además de azúcar, pero que no entiende el lento andar de ALUR. "No entendemos que el rendimiento sea tan bajo. La fábrica sigue con su andar trancado. Se nos dijo que en agosto iba a estar produciendo unas 3.500 toneladas por día, pero seguimos en 2.100 como máximo. Entonces, el problema está en que ALUR no está funcionando". Desde la llegada del ingeniero Mones Quintela en 1939 y la formación del ingenio de la empresa Taranco en 1940, la zona de Bella Unión encontró su razón de ser y existir en la caña de azúcar. En los años de 1950, la cooperativa Caasa compró esas tierras como cooperativa y casi al mismo tiempo ya existía Cainsa, otro ingenio que ubicó la empresa estadounidense American Factory, que llegó al país después de la caída de Cuba a manos de Fidel Castro. Ese fue el ingenio que Raúl Sendic tomó con los "peludos" de la UTAA. En medio de la "lucha por la tierra", Mones Quintela propuso el proyecto Calnú, que buscaba extender el cultivo a todo el país y absorbió a ambas cooperativas.

Calnú se volvió un motivo de orgullo nacional; se hablaba de "bellaunizar" al país. Pero en la década de los 90, la quita de aranceles debido a la integración al Mercosur y la apertura a la importación de azúcar más barato, redujo la actividad de la empresa hasta hacerla dar pérdidas durante sus últimos años de vida. Bella Unión hacía agua por todos lados.

De un total ideal de 10.000 hectáreas para producir caña sólo se trabajaba en 3.000 y el proyecto Calagua, que buscaba asegurar las posibilidades de riego y diversificar la producción en hortalizas fue vendido a un grupo inversor argentino, tal como había sido vendido tiempo atrás la viña Calvinor.

"Todavía estamos en esos parámetros, pero en un año la cosa ya cambió bastante", señala Marcelo Bravi, presidente del Centro Comercial de Bella Unión. Según cuenta, Alur se instaló y la reactivación comenzó con el trabajo y el consumo en la ciudad. Y aunque el arroz es más fuerte en la región (mueve unas 16 mil hectáreas) no brinda el trabajo ni el movimiento que genera la caña.

"Se compra mucho insumo en Bella Unión. Desde la vestimenta de los obreros hasta piezas de maquinaria o los botiquines que el patrón está obligado a tener. Además, Alur le pide al centro comercial que organice los compras para la zafra, entonces se hace una licitación y todos los comercios logran entrar. Hay que tener en cuenta que Alur se enfrentaba a un productor sin financiamiento, sin crédito".

Los comerciantes locales, entonces, ofrecieron crédito de la casa. Hoy, la mayoría ya trabaja con tarjetas y el Centro Comercial construye su sede -que incluirá una agencia de desarrollo y oficinas de capacitación- con un estudio de arquitectura especializado en Feng Shui.

En aquellos años en el fondo, Bella Unión tuvo en el barrio Las Láminas a un síntoma de descomposición y un reflejo del futuro que aguardaba al pueblo. El barrio brotó por fuera de los parámetros de urbanización del pueblo y sobre un terreno en el que se iba a construir una pista de aterrizaje para llevar productos de Calnú y Calagua.

En 2004, un informe del suplemento Qué Pasa de El País daba cuenta de las urgencias del lugar, sumido en problemas de saneamiento y desnutrición y en niños en plena miseria jugando con miseria. Muchos niños siguen allí, pero la aparición de policlínicas y la cercanía de asentamientos al centro de salud auxiliar, que inauguró una completa sala de emergencias y va camino de volverse un hospital regional. En la periferia, la labor de un centro CAIF y la edificación de viviendas nuevas parece haber paliado la situación.

El intendente de Artigas, Julio Silveira, explica que el municipio "ha tenido en el gobierno a un buen compañero de ruta".

Junto al MIDES se refaccionaron algunas policlínicas como la de Las Láminas, a la vez que se trabajó en la caminería de muchos campos que no eran plantados con caña desde mucho tiempo atrás.

Además de la refacción de calles de la ciudad y de otras obras con el MTOP, la comuna abrió junto al gobierno un centro MEC y el Centro de Atención al Ciudadano. Además, el Estado colaboró con la reinstalación del cine de la ciudad, al que hoy se puede asistir tres veces a la semana, con toda la familia, con un abono de $ 150 por mes.

También para Silveira, Alur es un proyecto con el que el gobierno está alineado, pero sus discrepancias con el impacto continúan. "Frente al ciudadano, la situación es muy difícil todavía. ¿Es esto lo que el Uruguay puede esperar de 100 millones de dólares de inversión? Tanto los gremios como nosotros estamos preocupados por el impacto en términos de proporción. Hay 100 millones de dólares de inversión pero el aumento de sueldos es de $ 3.500 en algunos casos. Es una discusión que tenemos que tener en términos de honestidad intelectual".

Asimismo, Silveira señala que hay aspectos del proyecto Alur a los que le falta desarrollo. "Aún no tenemos, por ejemplo, ni tractores ni camiones modernos como para una planta así. Eso sería impacto. Tener más ingenieros agrónomos en la zona, que haya investigación y que Bella Unión pueda ser más autosuficiente, y que sus ingresos le alcancen, que se descentralice efectivamente. Yo creo que vamos hacia eso, pero hay que ir corrigiendo cosas".

Esperan free shops

Bella Unión está a punto de comenzar a incorporar free shops. Tiendas como Neutral ya tienen compradas propiedades. La idea es que Bella Unión comience a recibir brasileños con mayor poder de compra. Por eso los comercios trabajan en un proyecto con el BID para desarrollar una serie de emprendimientos que atraigan turismo, entre ellos el desarrollo del área natural dr Los Pinos.

"Otra vez nos tocó una varita mágica"

Paciencia es lo que reclama Alcoholes del Uruguay (Alur), el proyecto de reactivación de caña de azúcar en Bella Unión que lleva adelante Ancap en sociedad con el gobierno de Venezuela.

Desde allí recuerdan que 2009 es el primer año del proyecto y todos los actores intervinientes tienen presente eso. Que el desarrollo sea sustentable, algo que en la empresa garantizan en el largo plazo ("además de la sustitución de importaciones de energía y biocombustibles va a generar 75 millones de dólares al año", señala su presidente, Leonardo De León), es un desafío que a los habitantes de la ciudad no se les escapa.

"Esto es lo único que hay acá, esperamos que el proyecto sea eficiente y autosuficiente, así los subsidios se moderan porque si no el Uruguay se nos va a venir arriba", dicen algunos.

La ilusión de volver a las épocas de esplendor de Calnú está, y eso mueve al pueblo de Bella Unión.

"En el primer discurso de Vázquez yo dije `nos volvieron a tocar con una varita mágica", recuerda Marcelo Bravi, presidente del Centro Comercial.

El País Digital

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