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Bagdad. Unos 500 heridos en la peor tragedia desde el 2008; atacan edificios del gobierno
BAGDAD | EL PAÍS DE MADRID, AP Y AFP
El centro de Bagdad se vio conmocionado ayer por sangrientos atentados que dejaron al menos 95 muertos y 500 heridos en una sucesión de explosiones que a partir de las diez de la mañana causaron varios coches bomba y proyectiles de mortero.
Los atentados, que se sucedieron en menos de una hora, son los más graves que se producen en ese país desde la retirada de las tropas estadounidense de sus ciudades, y ponen en entredicho la capacidad de las fuerzas de seguridad iraquíes para hacer frente a la violencia sin su ayuda. Las autoridades iraquíes responsabilizaron a baasistas y extremistas islámicos.
Desde inicios del presente año, Irak ha vivido una oleada de atentados sangrientos que han provocado, al menos, unos 800 muertos y 2.000 heridos. Pero la de ayer no fue sólo la jornada más sangrienta en la capital de Irak en lo que va del año sino la más mortífera desde el 1º de febrero de 2008, cuando 98 personas perdieron la vida en un atentado en un mercado.
La primera explosión se produjo en las proximidades del Ministerio de Finanzas, en el barrio de Waziriya, poco después de las diez de la mañana. Según la información recogida por la policía, se trató de un camión bomba aparcado sobre el puente de una autovía cercana, que se hundió por efecto de la deflagración. Varios de los vehículos que pasaban por allí cayeron al vacío, de acuerdo con testigos citados por las agencias de noticias. Ocho personas resultaron muertas y una veintena heridas.
Apenas diez minutos más tarde, otro camión cargado de explosivos estallaba junto al Ministerio de Asuntos Exteriores, colindante con el extremo norte de la fortificada Zona Verde, en teoría, el área mejor protegida de Bagdad. La detonación destruyó la fachada del edificio de diez pisos. La onda expansiva fue de tal calibre que hizo retumbar las paredes del Parlamento, que se encontraba reunido en sesión en ese momento. Las imágenes de la cadena de televisión Al Sharqiya mostraron la sorpresa de los diputados, sobre los que se cayó parte del techo de la Cámara.
Este segundo atentado, el más grave del día, dejó al menos 59 muertos y 250 heridos. Un periodista vio sobre el terreno varios cuerpos calcinados, algunos de ellos aún sentados en sus coches completamente quemados. Cuando llegaron los servicios de emergencia, se encontraron un cráter de tres metros de profundidad y diez de diámetro. Todo estaba destruido en 300 metros alrededor. A los ocupantes de las casas próximas se les cayó literalmente el techo encima, según relataban a las cadenas de televisión.
"Yo estaba en casa con mi familia. El techo se desplomó", contó Hamid, de 46 años, que vive en un edificio situado cerca del lugar del drama. "El Gobierno nos dice que la seguridad volvió, pero ¿dónde está? ¡El atentado se produjo delante del ministerio de Relaciones Exteriores, en el corazón de Bagdad!", exclamó este hombre. "¿Dónde están los equipos de socorro?", gritaban vecinos desde las ventanas de los edificios.
La policía asegura haber localizado y desactivado otro camión con una tonelada de explosivos estacionado en el mismo barrio minutos antes de que explotara.
Casi al mismo tiempo, dos proyectiles de mortero cayeron dentro de la Zona Verde, uno de ellos cerca de las oficinas de la ONU. Aunque no produjeron daños, el personal de esa organización conmemoraba el sexto aniversario de la destrucción de su sede en Bagdad declarando el 19 de agosto Día de los Trabajadores Humanitarios. Además, en el céntrico barrio de Bab al Muadham, muy cerca de la Universidad de Al Mustansiriya, una bomba causó seis muertos y 24 heridos. Otro coche bomba en Baya, al oeste de la capital, dejó dos muertos y 16 heridos, y más morteros impactaron en Salhiya, que alberga varios cuarteles y una emisora de televisión.
"La alianza de baasistas y extremistas islámicos es responsable de estas acciones terroristas que pretenden minar la seguridad", denunció el portavoz del Plan de Seguridad de Bagdad, el general Qasem Attar al Musawi. El general Qasem también dijo que las fuerzas de seguridad detuvieron a dos presuntos miembros de Al Qaeda.
Desde que el pasado 30 de junio las tropas estadounidenses se retiraron de las ciudades, la mayoría de los ataques se habían dirigido contra mezquitas y otros lugares de culto chiíes, tanto en la capital como en el norte de Irak. Los analistas estiman que Al Qaeda y otros grupos insurgentes intentan explotar las diferencias entre árabes y kurdos en esa zona del país. Algunos diputados del partido del primer ministro, Nuri al Maliki, han acusado a Arabia Saudí de financiar los atentados, algo que el Gobierno de Riad ha negado. Sin embargo, la envergadura y el nivel de coordinación de los atentados registrados ayer son inusuales. Los observadores llaman la atención sobre el hecho de que los objetivos eran edificios oficiales muy vigilados.
El aumento de la violencia, a pesar de que no ha alcanzado los niveles de los años pasados, constituye un golpe a los esfuerzos del Gobierno por restaurar una sensación de normalidad en la capital. Con ese objetivo, Al Maliki ordenó a principios de este mes la retirada de los muros de hormigón que jalonaban la ciudad para evitar ataques, pero a costa de separar comunidades y entorpecer la circulación. En ese esfuerzo, el primer ministro se juega su reputación ante las elecciones del próximo enero.
800 Son, aproximadamente, la cantidad de personas que han muerto en Irak en lo que va del año en sangrientos atentados.
Bagdad | El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, culpó ayer a insurgentes suníes por la ola de ataques mortíferos en Bagdad que dejó por lo menos 95 muertos y cerca de 500 heridos, y dijo que el gobierno debe revaluar la seguridad para hacer frente al desafío. La declaración de Nu- ri al-Maliki es la primera admisión oficial de fallas en la seguridad después de un aumento de los ataques desde el retiro el 30 de junio de los soldados estadounidenses de las ciudades iraquíes, que fue el primer paso de la retirada militar acordada con EE.UU.
Al-Maliki dijo que los atacantes quieren socavar los esfuerzos del gobierno por abrir calles y puentes y levantar barreras de concreto. Agregó que el gobierno "debe revaluar nuestros planes y mecanismos de seguridad para enfrentar los desafíos terroristas y para aumentar la cooperación entre las fuerzas de seguridad y el pueblo iraquí``.
Las autoridades iraquíes culparon a al-Qaeda en Irak y otros insurgentes suníes de los atentados, al igual que el alto mando estadounidense tras advertir que el grupo islamista intenta causar un nuevo baño de sangre para minar la confianza pública en el gobierno encabezado por los chiíes.
"Los terroristas intentan reactivar el ciclo de violencia de años anteriores al crear una atmósfera de tensión entre el pueblo iraquí", dijo el presidente Jalal Talabani en una declaración. "Nuestras fuerzas de seguridad deben estar más alertas y firmes. Además, los grupos políticos deben unirse". AP
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