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Jueves 20.08.2009, 20:21 hs l Montevideo, Uruguay
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Espectáculos


Millennium

En Suecia nació otra muy redituable unión entre cine y literatura

Tres novelas, muchos referentes y grandes ventas

La popularidad instantánea de la trilogía Millennium se extendió a todo el mundo. El año pasado, Larsson se ubicó en el puesto número dos de los escritores de mayor venta en el mundo, tras el estadounidense Khaled Hosseini, autor de Cometas en el cielo.

El sueco ha sabido combinar, de acuerdo a las reseñas que trataron su obra, la habilidad para generar historias de intriga con mucho gancho, personajes fuertes y que permiten una fácil identificación del lector, con una buena dosis de referencias literarias.

Tanto en las novelas como en artículos que ha escrito, Larsson ha dicho que sus mayores influencias surgieron de la literatura estadounidense y la británica. Y en especial de la novela de detectives. Es habitual encontrar en sus libros guiños literarios de distinto tipo, ya sea a personajes leyendo novelas que a él lo inspiraron. Entre esos autores ha citado a Sara Paretsky, Agatha Christie, Val McDermid, Dorothy Sayers y Enid Blyton. Parece insólito para un periodista curtido, que vivió en secreto bajo amenaza de muerte y que se dedicó a la literatura de misterio, haya tenido como referente a Astrid Lindgren, la autora de las aventuras de Pippi Calzaslargas. Igualmente, el juego de sus novelas no pasa por lo metaliterario, sino por la trama y los personajes.

MATÍAS CASTRO

Tras el salto al cine de la serie de Harry Potter, desde Inglaterra y de "Corazón de tinta", desde Alemania, le llegó el turno a otro fenómeno literario, pero desde Suecia. Se trata de la serie "Milenio", del fallecido periodista Stieg Larsson, que en Uruguay está editada por el sello Destino, de Planeta. Las tres novelas han vendido unos 13 millones de ejemplares en todo el mundo.

Lo particular de lo que ocurre con esta serie tiene que ver con su origen y su crecimiento exponencial en muy pocos años. Los libros se comenzaron a editar en 2005 y ya se han publicado en casi 40 países. Las tres películas son producciones suecas y se filmaron casi al mismo tiempo, impulsadas fundamentalmente por las fuertes ventas de las novelas. El autor, sin embargo, vivió con perfil bajo, ocultándose durante largos períodos, con el dinero justo; y murió sin siquiera poder ver el resultado de las ventas de la primera novela.

Los hombres que no amaban a las mujeres es el título de la primera novela de la serie. El original se llama Hombres que odian a las mujeres, sutil diferencia que, en la versión sueca, se explica por el interés que Larsson tenía por el tema de la violencia hacia la mujer. De joven, contó su viuda en una entrevista, presenció una violación entre compañeros de estudio, sin poder hacer nada para evitarla. El sentimiento de culpa por este hecho lo persiguió toda su vida y por eso trabajó activamente para ayudar a víctimas de violación.

En Los hombres que no amaban a las mujeres, cuyo film fue visto este año en Suecia por 2.5 millones de personas, el protagonista es un periodista llamado Mikael Blomkvist. Es editor de la revista Millennium, que da nombre a la trilogía de libros. La trama arranca cuando es contratado por Henrik Vanger, ex director de un grupo de compañías que están en manos de una familia poderosa. Vanger lo emplea, en apariencia, para que escriba la historia de su familia, pero en el fondo todo apunta a resolver la misteriosa desaparición de una integrante del clan.

La intriga que sigue en la historia ha sido descripta por algunos críticos como el tradicional misterio del cuarto cerrado, pero ambientado en una isla. Todos los integrantes de la poderosa familia resultan ser sospechosos, y la investigación se ambienta en un pueblo donde todos los habitantes miran desde las ventanas de sus casas.

SOCIÓPATA. El actor que encarna al periodista es el sueco Michael Nyqvist, un hombre que actúa desde los años ochenta en una buena cantidad de películas y series de televisión. Sin embargo, la que ha tenido mucha prensa es la otra protagonista, la actriz Noomi Rapace, que encarna a Lisbeth Salander. Para muchos, ella es la verdadera protagonista de la historia.

Lisbeth Salander es una hacker introvertida, fumadora, antisocial y desinhibida, como la describió una reseña en El País de Madrid. De acuerdo a ese análisis, la interpretación que Rapace hace de Salander en la pantalla, asegura larga vida a la serie. "Creí que yo era demasiado femenina para interpretar a Lisbeth", decía la actriz en una entrevista. "En Suecia hay muchas mujeres jóvenes que se cortan a sí mismas, que se quedan paralizadas por el pánico y que no reaccionan cuando alguien les hace daño. Se guardan todo dentro. Es lo que finalmente les hace odiarse a sí mismas. Lo que enseña Lisbeth Salander es a cuidarse una misma".

Irónicamente, Lisbeth se inspira en Pippi Calzaslargas, un popular personaje de la literatura juvenil sueca, que en Uruguay llegó a ser conocido por los libros y por los programas de televisión. "Me pregunté qué sería de ella hoy", contó Larsson en la única entrevista que dio sobre estos libros antes de morir, "¿De qué trabajaría de adulta? ¿Cómo la calificarían? ¿Sociópata? Porque tiene una visión muy diferente de la sociedad".

Un punto que se ha tocado repetidas veces en las notas sobre estos libros y también sobre el primer film es el de la vinculación entre los personajes de ficción y los protagonistas reales. Rapace reconoció que siente algunos puntos en común con su personaje en el film, especialmente por haber tenido una compleja relación con su padre y haber sido criada por su madre.

En el caso del escritor y de su personaje Blomkvist, mucho se ha dicho. Larsson trabajó hasta su muerte para la revista Expo haciendo periodismo de investigación, y de hecho allí murió. Fue en 2004, cuando tenía 50 años, mientras subía una escalera porque el ascensor estaba roto. Venía durmiendo tres horas por día, fumando tres cajas de cigarrillos, bebiendo unos 20 cafés diarios y alimentándose básicamente con comida chatarra.

Blomkvist es descripto como un héroe guapo con muchas mujeres cerca y Millennium, la revista, es una poderosa publicación con muchos recursos para buscar datos sobre delitos económicos de grandes corporaciones. Por el contrario, la revista Expo es una publicación sostenida por periodistas que no vende mucho más de 1.800 ejemplares cada tres meses.

Larsson trabajó activamente en la Liga de Obreros Comunistas, fue fotógrafo, fue un inquieto militante de la ciencia ficción, editó un diario trostkista y varias revistas de ciencia ficción y, entre otras cosas, investigó en profundidad la actividad de grupos neonazis en su país y en otros. Scotland Yard y la policía de Brasil, entre otras entidades, lo convocaron para asistirlos por su conocimiento sobre este tema. Recién se puso a escribir novelas cuando se acercaba a los cincuenta años. Lo hizo en tiempo récord, nueve meses para cada una y con un contrato jugoso y poco frecuente por tres libros de un solo tirón. Pero no disfrutó nada de esto. Ni imaginó que ahora Tarantino y Brad Pitt se interesan por reversionar sus trabajos en Hollywood.

La herencia compleja de un escritor

El trabajo periodístico de Larsson, según su pareja, la arquitecta Eva Gabrielsson, tuvo consecuencias que fueron más allá de su muerte. A través de la revista Expo, Larsson se dedicó a investigar a grupos neonazis en su país. Llegó a tal punto en esto, que fue amenazado de muerte repetidas veces. Por esas amenazas tuvo que vivir casi en secreto, sin dejar rastros, durante años. Todo estaba a nombre de Gabrielsson, con quien no se pudo casar para evitar llamar la atención de quienes lo amenazaban y convertirla a ella en un blanco. Su precario modo de vida fue a tal extremo que ni siquiera hizo un testamento porque no tenía dinero para ello, según la versión de Gabrielsson, que es arquitecta. Así, las enormes ganancias que trajo la venta de los libros fueron directamente para el padre y el hermano de Larsson, mientras que ella no recibió nada. Y ellos se han negado a darle nada de ese dinero a Gabrielsson. La polémica en torno a esto ha sido grande y es llevada adelante por ella.

El País Digital

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