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Jueves 20.08.2009, 07:37 hs l Montevideo, Uruguay
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La Última

Devuelven agua que rodea la isla del Mont St. Michel

Ana Teruel | El País De Madrid

Francamente, el encanto de uno de los islotes más famosos del mundo ya no es lo que era. Siglos de acumulación de sedimentos en torno a la maravilla francesa de Mont Saint-Michel han propiciado que el continente se acerque más de la cuenta. De los cuatro kilómetros que mediaban hace siglos entre la tierra firme y la roca, se ha pasado por el efecto del hombre y el turismo a unas decenas de metros. Dicho de otro modo, de repetirse la Guerra de los Cien Años, Dios no lo quiera, el islote no podría resistir como entonces, tan airosamente, el asalto de los ingleses, que fue parado por la marea alta. Los peregrinos que durante siglos visitaron la majestuosa abadía gótica edificada en la cima del peñasco, también tuvieron que lidiar con la repentina subida de las aguas. Hoy, unos carteles colocados en los arcos de la muralla medieval que dan acceso a la bahía arenosa advierten de los horarios de peligro. Pero la advertencia no infunde el respeto que solía. Un proyecto gigantesco se propone ahora devolver su carácter insular a la roca y, de paso, renovar la oferta turística del monumento. Su primera fase, la gigantesca presa del río Couesmon, se inaugura en unas semanas.

ATRACCIÓN. Más de tres millones de turistas visitan cada año este lugar clasificado Patrimonio Mundial de la Unesco por partida doble: por su bahía, que se extiende sobre 500 kilómetros cuadrados, y por la joya arquitectónica que representa su abadía gótica, construida desafiando la geografía de la roca de granito. Sólo un tercio de los visitantes se anima a escalar hasta la cima, a unos 80 metros de altura, para visitar la abadía y contemplar la majestuosa estatua del arcángel San Miguel. El resto se queda atrapado en la multitud de locales que se suceden sobre la principal calle de subida, en la que se alternan restaurantes, pastelerías tradicionales y tiendas con souvenirs de todo tipo, incluidas pequeñas torres Eiffel. Por todo ello, en pleno verano hay que contar una hora de cola para entrar en la abadía.

Lo primero que puso en peligro al peñasco fueron las construcciones levantadas robando terreno al mar, hasta que se prohibió por ley acercarse a más de un kilómetro de "la maravilla". Luego, otras construcciones en la bahía, como los muros de contención para evitar las inundaciones, han perturbado el drenaje y han acelerado la acumulación de arena. La marea ya no se retira con la fuerza suficiente para devolver al océano los sedimentos.

La obra. "No pretendemos cambiar la naturaleza, sino revertir los daños causados por el hombre", asegura Bruno Legendre, del sindicato encargado del proyecto. La solución ideada por los ingenieros pasa por la construcción de una represa sobre el río Couesnon, que desemboca frente al Mont Saint-Michel, para volver a equilibrar la relación de fuerzas entre el río y el mar. La represa se abre poco a poco para acumular el agua con la subida de la marea y la suelta con la bajada. Aumenta con ello la potencia del agua y libra las orillas de residuos. Dentro de 15 años, la frecuencia de marea fuerte debería triplicarse: de los 50 días anuales actuales pasaría a unos 150, explica Legendre quien utiliza el condicional. "Es algo que no se ha hecho nunca, nos basamos sólo en datos científicos".

La obra de ingeniería, operativa desde el mes de mayo y a punto de ser inaugurada oficialmente, ha sido ideada por el arquitecto Luc Weizman. Ha concebido la represa también como un balcón marítimo. El mirador ofrecerá una vista panorámica, hasta ahora inédita, sobre la desembocadura del río con el Mont Saint-Michel en el horizonte.

La represa es sólo la primera etapa del proyecto, que cuenta con una financiación de 200 millones de euros, repartidos entre diversas administraciones públicas, la Unión Europea y empresas privadas, y que culminará en 2015 con la destrucción del dique-carretera que une a la isla con tierra firme desde finales del XIX y rompe la trayectoria de la corriente. A lo largo de más de un siglo, a ambos lados del enorme bloque de hormigón se ha formado una explanada de hierba de varios metros de ancho que sigue progresando. Algunos turistas la aprovechan para hacer picnic, ajenos al atasco que se forma en ambas vías de entrada y de salida, más propio de una gran ciudad que de un paraje natural protegido.

El islote renovado ofrecerá un modo diferente de acercarse al monumento. Desaparecerá el dique así como el enorme estacionamiento de 15 hectáreas construido a los mismos pies de la roca. Los coches, autobuses e incluso casas rodantes que llegan a diario al peñasco deberán quedarse en tierra firme, en un nuevo emplazamiento que se situará a unos dos kilómetros y medio del peñasco, cuidadosamente camuflado entre los árboles.

Considerado patrimonio histórico de la humanidad por la Unesco tanto por la belleza de su bahía como por la vieja abadía gótica construida en lo alto de la roca, el Mont Saint-Michel es el centro de un gran proyecto de ingeniería. El objetivo es que retome su antigua separación de la costa francesa, distancia que con el correr de los años se ha ido acortando notoriamente. El primer paso para ello será la inauguración en pocas semanas de una represa sobre el río Couesnon, que desemboca en el Monte, con lo que se intenta regular las mareas para que vayan limpiando las orillas de los residuos acumulados. El costo de esta gran obra de ingeniería es de 200 millones de euros.

Como el arcángel miguel

La leyenda cuenta que el arcángel Miguel tuvo que aparecerse tres veces al obispo Aubert para que éste se decidiera a construirle en el siglo VIII un santuario ubicado en lo alto del entonces llamado Mont-Tombe.

Más cercano en el tiempo, la realización del proyecto de restauración del Monte Saint-Michel también se ha hecho rogar durante mucho tiempo. Una primera tentativa se inició en los años `80, bajo la presidencia de Francois Mitterrand, pero las discusiones políticas y las polémicas sobre el modo de financiarlo detuvieron su concreción.

La idea se recuperó a mediados de los años `90, con el lanzamiento de la fase de estudio de proyectos.

Finalmente ahora, con la inauguración de la represa, el proyecto parece estar en marcha y se piensa que para el año 2015 estarán culminadas todas las obras.

El País Digital

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