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Pintor. Alejandro Gadea expone en el MAC
JORGE ABBONDANZA
No sólo la caligrafía puede ser enmarañada. A veces también hay marañas en la pintura, como las que propone Alejandro Gadea en las obras que expone hasta fin de mes en el Museo de Arte Contemporáneo de El País (18 de Julio 965, piso 2).
Cuando esos matorrales de líneas y trazos responden a un impulso natural del artista -un reflejo de su complejidad personal, seguramente- el resultado alcanza un interés laberíntico que atrapa el ojo del observador y lo detiene sobre esa red, ganando en profundidad y en riqueza de planos lo que en otros casos sería una mera confusión. En los trabajos de Gadea, al interés de la trama y a la impaciencia de la búsqueda que allí emprende, se suma el despliegue cromático, con notas de color a veces restallantes, en medio de las cuales se insinúan formas que surgen o se desvanecen a medida que la mirada del contemplador recorre la superficie.
Esas formas remiten a una realidad que Gadea describe en algunos paisajes urbanos que también integran la selección de su muestra del Museo de Arte Contemporáneo, resueltos en blanco y negro con una síntesis y una dramaticidad particularmente seductoras, que se vinculan al lirismo de esos enfoques. A través de las modalidades que frecuenta en su labor, de la variable paleta que allí vuelca y hasta de la multiplicidad de los soportes (papel, tela, tablas, postigones), el expositor mantiene una unidad de espíritu y de intención que confiere un sello inconfundible a su producción y delata la solidez de su lenguaje personal.
Como señala atinadamente Pilar González en el texto del catálogo, en los trabajos de Gadea "creo ver una huida en dirección opuesta a la quietud... y por lo tanto resultan dinámicos, vibrantes, con una marca profundamente humana y una gran energía expresiva. El artista crea una especie de piel dolorida, sobre la cual trabaja. Los diversos elementos plásticos que parecerían puestos de forma desordenada sobre la superficie, se vuelven a armar y el aparente caos se torna equilibrado".
Nacido en Montevideo en 1963, Gadea expuso por primera vez a los 6 años de edad. En etapas posteriores de esa larga trayectoria, vivió durante casi una década en Venezuela e hizo una pausa en su faena artística, pero la retomó cuando regresó al Uruguay, frecuentando desde entonces el dibujo, la pintura y la escultura.
Ha dictado cursos, mayormente dirigidos a los niños y a su vinculación con los diferentes lenguajes plásticos. Expone desde hace 15 años con cierta regularidad, aunque lo ha hecho en espacios no convencionales, y mantiene asimismo una muestra permanente de su obra reciente en la Librería Rayuela (Tristán Narvaja casi 18 de Julio). Lo que presenta ahora en el MAC permite a otro público relacionarse con una obra de indudable interés y de penetrante compromiso con las exigencias y posibilidades de la pintura.
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