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Paraguay. El presidente destacó como logro el pacto con Brasil por represa Itaipú
ASUNCIÓN | AP, ANSA Y LA NACIÓN / GDA
Con una hábil maniobra en la recta final, el presidente paraguayo pareció evitar un rotundo aplazo en su primer año de gobierno, que cumplió el sábado y que muchos sólo recordarán por el escándalo de paternidad que salpicó al ex obispo católico.
Limitado por la puja en su coalición de gobierno y condicionado por la crisis financiera, Fernando Lugo no logró avances en el combate contra la corrupción y la pobreza, pero consiguió una vital victoria política el mes pasado, al firmar con Brasil una declaración sobre Itaipú que reivindica en parte la soberanía energética de Paraguay, una vieja demanda de ese país.
"Conseguimos en diez meses lo que otros gobiernos no lograron en treinta años: un acuerdo con Brasil, de igual a igual, que nos devolverá la dignidad y la soberanía sobre Itaipú, y empezamos a convertir en gratuito el sistema de salud pública", expuso el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, en un discurso televisado en la noche del sábado con el que celebró su primer año de gobierno.
Paraguay y Brasil administran conjuntamente, desde 1973 y hasta 2023, la usina hidroeléctrica Itaipú sobre el río Paraná. Paraguay utiliza sólo el 5% de la energía producida y le cede a Brasil el excedente de energía generada por las turbinas que le corresponden a cambio de una compensación que tras arduas negociaciones Lugo logró triplicar a 360 millones de dólares anuales. El acuerdo abrió además la posibilidad de que ambas naciones puedan comercializar la energía de Itaipú en terceros mercados a partir del 2023, lo que implica un rechazo a la demanda paraguaya de modificar el tratado que rige la administración de la central.
Pese a ser algo muy simbólico, por el momento, solo se firmó una carta de buenas intenciones que debe ser refrendada por los Congresos de Paraguay y Brasil.
"Es una declaración política que demuestra que Lugo ha elegido acercarse a Brasil y no a Hugo Chávez", opinó el analista político Carlos Redil. Pero los críticos de Lugo insisten en denunciar sus vínculos con el mandatario venezolano.
El acuerdo sobre Itaipú renovó la confianza de los paraguayos en su presidente, pero una larga lista de cuentas pendientes obliga a Lugo a no dormirse en los laureles: pobreza, corrupción, reforma agraria, contrabando, desempleo y seguridad son temas cruciales en los que, un año después, no se advierten avances. Y puede traducirse en protestas.
El mandatario expresó en su discurso que en el "segundo año el gobierno debe ofrecer resultados aún más claros. La reforma agraria y los derechos sociales tienen que llegar a más gente. Todos esperamos que el Congreso y el Poder Judicial participen activamente en este cambio".
Lugo, de 58 años de edad, no hizo en cambio ninguna referencia a los escándalos de paternidad que lo tuvieron como protagonista en los meses pasados tras asumir la presidencia el 15 de agosto de 2008. El mandatario reconoció que concibió un hijo con Viviana Carrillo cuando aún era obispo, al tiempo que Benigna Leguizamón le inició una demanda por la paternidad de su hijo, entre otros casos.
Lugo cautivó al electorado porque se erigió como una figura ajena a la viciada clase política paraguaya. Un año después, su perfil idealista dejó lugar a un mayor pragmatismo. "Lugo comenzó su gestión con una imagen positiva cercana al 90%. Tras más de 60 años de gobiernos del Partido Colorado, llegaba un partido distinto, y a eso se le sumó que su candidato era un ex obispo. Eso generó una expectativa muy alta", señaló Francisco Capli, de First Análisis y Estudios, principal encuestadora de Paraguay.
Al cumplirse un año de gestión de Lugo, dos diarios de Asunción publicaron encuestas en las que más del 70% de los consultados califica su gobierno entre "malo", "muy malo" y "regular".
Según la encuesta del diario Última Hora, el 20% de los encuestados considera que Lugo hizo un buen gobierno, y un 3,3% muy buen gobierno (total 23,3%). Seis meses atrás, según este mismo diario, el total de estos guarismos daba 38,3%. En contrapartida, un 51,1% considera que su gestión fue regular, un 20,4% que fue mal gobierno y 3,2% muy mal gobierno (total 74,7%). La cifra total seis meses atrás era de 59,9%.
Por su parte, el diario La Nación publicó como principal titular de tapa que "el 75% de la gente no aprueba la gestión de Lugo": un 41,5% cree que el gobierno es regular, 19,7% es malo y 13% muy malo. En cambio, el 23,2% de los encuestados cree que es bueno y el 1,8% muy bueno, según La Nación, que sostiene que la imagen de Lugo "tuvo un acelerado deterioro".
Lugo: "Logramos un acuerdo con Brasil, de igual a igual, que nos devolverá soberanía".
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