|
||||||||
Es difícil evitar las suspicacias cuando se habla de regular a los medios de comunicación. Es lo que ocurre con un proyecto que llegaría en breve al Parlamento, justo antes del cierre de la legislatura. Se dice que se obligará a los canales de TV, radios y salas de cine a difundir producciones nacionales hasta llegar a un 50% de la programación total. La sola enunciación del proyecto genera demasiadas dudas como para pasarlo por alto.
Los canales privados ya emiten "contenidos nacionales" en un 38% de su programación, un porcentaje satisfactorio si además se considera el buen rating que en general concitan esos programas. Elevar ese porcentaje al 50% podría ser positivo si no se hace a costa de la calidad o de la eliminación de buenos productos extranjeros. Un aspecto delicado del proyecto es que prevé la existencia de un "ombudsman" a cuyo cargo estará controlar el cumplimiento de la cuota nacional, una figura que en esta materia puede evocar el aroma de los censores de otros tiempos.
Más complicado es el caso de las radios. Tomemos por ejemplo algunas de las radios oficiales que emite música clásica. Tenemos, como se sabe, excelentes compositores uruguayos, aunque sería ridículo otorgarles la mitad de las emisiones.
Otro tanto puede ocurrir con radios cuyo público estima las grandes bandas musicales y solistas extranjeros. Darle cabida a los nacionales en la mitad de su programación las hará cambiar su perfil, aunque en este caso desde el ministerio de Educación y Cultura se dice que "se tomará en cuenta si tienen una visión latinoamericana", lo que es una barrabasada. Un concierto del colombiano Juanes es tan extranjero como uno de Bob Dylan, y no se ve por qué habría que favorecer al primero en perjuicio del segundo.
Finalmente, aplicado al cine, el proyecto hace agua por todos lados. ¿Cómo pensar que la mitad de la programación de las salas será nacional? Baste decir que no hay una oferta suficiente de material entre nosotros. Y que no corresponde obligar al público a consumir nacional le guste o no. El tratamiento del tema requiere tacto y sensatez, algo que no abunda en este proyecto.
| « volver |
Una vez que finalizó la parte oratoria la fórmula se retiró unos minutos para la parte de atrás del escenario tras lo que volvió ...
El edificio parlamentario es el escenario de una versión que copia al popular "shooter". El autor se tomó el trabajo de cuidar ...
En cada clic, los buscadores web como Google, Yahoo! y Altavista rastrean información de una forma similar a la memoria. El ...
Una maniobra con tarjetas de crédito falsificada fue detectada en el Shopping del balneario ...
El Espacio 609 lanzó ayer su campaña electoral en un bullicioso acto sin mencionar la conformación de su lista al senado. La ...