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Desafío. Industriales apuntan a los mercados de alto valor
PABLO ANTÚNEZ
Los exportadores de carne piden más apoyo para no perder la competitividad. Que se eliminen las barreras que imponen los países asiáticos y la mejora del acceso a los mercados de alto valor para los cortes con hueso, son parte de las metas.
El mundo pide calidad y mayores garantías de inocuidad alimentaria y la cadena cárnica uruguaya está en condiciones de cumplir con estos requisitos. Sin embargo, todavía hay barreras comerciales que se escudan en lo sanitario que no han podido ser derribadas.
La Unión Europea, Israel y Estados Unidos no permiten el ingreso de cortes con hueso, aún cuando Uruguay es reconocido en el mundo como un país libre de encefalopatía espongiforme bovina (vaca loca) y cuando es tomado como ejemplo en la lucha contra la fiebre aftosa.
Pero más allá de los deberes hacia fuera, hay transformaciones internas que la ganadería tiene que realizar para poder asegurar una mayor oferta y aprovechar las oportunidades de mercado que existen.
"Uno de los grandes desafíos es conseguir que las empresas ganaderas mejoren sus niveles productivos, tanto en la invernada, como en la cría y la recría. A Uruguay le queda mucho por producir, bajando el riesgo de la inversión", admitió a El País Marcelo Secco, gerente en Uruguay del grupo brasileño Marfrig Alimentos.
Por otro lado, conseguir nuevos procesos de integración entre productores y la industria frigorífica es otro de los grandes desafíos que enfrenta la cadena cárnica. Esas alianzas serán vitales para mejorar la calidad y el volumen de la oferta.
Así como la cadena cárnica en general tiene que hacer bien los deberes, los empresarios señalan que el Estado también tiene tareas a desempeñar. Los industriales aseguran que hace falta que se generen "mecanismos justos para darle competitividad al sector industrial y al productivo frente a otras carnes en el mundo".
Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Brasil son fuertes productores de carne y los principales competidores de Uruguay en los mercados mundiales.
Según la visión de la industria, hay mucho por hacer para mejorar los costos internos, como ser "mano de obra, devolución de impuestos indirectos a las exportaciones" y para "determinar el rol que debería jugar el Estado para apoyar el crecimiento de la cadena cárnica".
Desde la óptica de Secco, que maneja cerca del 30% de la faena, en los últimos años "se acrecentó la competencia de los países productores que son competidores de la carne uruguaya". Australia y Nueva Zelanda están muy cercanos a llegar a un techo productivo, pero Brasil creció mucho y "será el actor principal a nivel de exportaciones".
La carne tiene otros elementos en lo que es estructura de precios, "como el valor de la moneda y la fortaleza del dólar hace mucho a la producción del producto. En eso Brasil maneja una política muy diferente a la nuestra", admitió Secco.
Por su parte, Roberto Palma, presidente de Breeders & Packer Meat Uruguay consideró que entre los principales desafíos está "mejorar la promoción" y "optimizar la calidad".
Según la visión de este industrial, que representa el grupo de inversores ingleses que lidera el empresario Terence Jhonson y que construye en Durazno un frigorífico de última tecnología, "la marca Uruguay la debe tener la mejor carne de novillo y no toda".
La meta, para Palma, es posicionarse mejor frente a las carnes argentinas en el mundo, con calidad reconocida.
"Uruguay tiene una altísima calidad, pero la carne uruguaya no es tan renombrada como la argentina. Con un 100% de razas británicas componiendo su rodeo, no hay razón para que Uruguay no pueda tener la mejor carne del mundo. Uruguay es un país para nichos de calidad y no para volumen. Eso está más que claro".
A partir de noviembre, toda la carne uruguaya que se exporte saldrá con la marca país en sus cajas y este requisito también se trasladará a los cortes envasados al vacío.
Desde hace meses, la cadena cárnica, a través de la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes decidió impulsar en el mundo la marca país, poniendo a la carne uruguaya a la par de la neocelandesa, australiana o la argentina.
Es que estos países que son tradicionales competidores de Uruguay en la mayoría de los mercados de mayor calidad, tienen sus marcas ampliamente reconocidas.
Para Uruguay impulsar la marca país fue siempre una materia pendiente y pese a que, con los años, se transformó en una necesidad, no se había concretado.
La marca pasará a ser un elemento más de la promoción de la carne uruguaya y un fortalecimiento frente a los demás competidores, que cada vez marcan más sus fortalezas.
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