|
||||||||
No debería sorprendernos que otra vez esté fracasando la adjudicación para la remodelación y puesta en marcha del Hotel Carrasco. Y para peor, no es la primera vez que le sucede esto a la Municipalidad. Pero no es solo mala suerte. Infortunadamente, es en gran parte incompetencia, debida a una mezcla de ignorancia e inhabilidad para no repetir anteriores errores y sobre todo, no asesorarse adecuadamente.
Es sabido que para que una adjudicación sea lo más trasparente posible, justa y difícil de ser cuestionada, hay que quitar al proceso de elección, la máxima cantidad de elementos subjetivos o discrecionales que puedan provocar una posterior interpretación al presentarse la oferta final, para en lo posible, impedir posibles escollos futuros. A fin de lograr este objetivo, es necesario dar varios pasos y gastar algo de dinero.
Un papel crucial es el del asesor de la Intendencia que debe preparar los pliegos y el proceso de licitación. En este caso, eligieron para esta labor a la Corporación Para el Desarrollo, pero la impresión es que no cumplió aceptablemente con su función. Mejor hubiera sido contar para ese trabajo con una firma especializada, altamente capacitada, de reconocida actuación en esta materia, -como suelen ser los bancos de inversión- con un vasto alcance para conseguir posibles interesados para la reconstrucción del hotel, su explotación y la del casino. Como condiciones a exigir a los asesores, figuran la experiencia, la solidez, un socio local, un estudio de arquitectos y un bufete de abogados con el que trabajar en la confección de las condiciones y requisitos del Municipio, a ser plasmados en los documentos. Entre las firmas que precalifiquen se selecciona de acuerdo al menor costo que ofrezcan para prestar el asesoramiento dentro del plazo establecido y con multas por atrasos, estableciéndose una fianza para cubrirlos. Los pliegos para la ejecución de la obra civil, amueblamiento y gestión, deberían contemplar los siguientes puntos.
I. La solvencia financiera y empresaria del concesionario que podría ser una firma hotelera, aunque tampoco debe descartarse otro tipo de inversor. Para evitar problemas de interpretación, se puede exigir a los oferentes caucionar bonos del Tesoro Uruguayo o presentar una carta de crédito irrevocable de bancos de primera línea (lista provista por el Banco Central) por un monto fijo, mientras dure la remodelación y el equipamiento debidamente especificado. (Parte de la fianza quedaría para garantizar luego, el pago del canon).
II. Contrato de gestión del hotel con una firma de primer nivel, si el concesionario no fuese una cadena hotelera.
III. Contrato con la firma operadora del casino, si fuera distinta a la del hotel.
IV. Elegir el proyecto arquitectónico
V. Establecer el monto a invertir en la refacción, dentro de los parámetros establecidos y la supervisión de la obra, a ser realizada en tiempo y forma.
VI. El único tema variable será el canon que cada uno ofrezca; tantos dólares y/o euros, por año o por trimestre vencido, pagadero en fecha cierta a la Intendencia (o a quién corresponda) evitando otras consideraciones. Los oferentes precalificados lo que tendrán que evaluar es cuanto más estarán dispuestos a ofrecer para quedarse con el Hotel Casino.
El adjudicatario será el que más ofrezca cuando se abran los sobres de la oferta pública, frente a un escribano y autoridades municipales y lo único que contará será el monto, garantizado por la fianza, porque cualquier otro detalle de construcción, alhajamiento parquización o lo que sea, ya habrá sido especificado anteriormente y no puede permitirse el añadir otras cosas en la oferta. Solo el canon. A los que pierdan en esta puja, presentes en la entrega simultánea, no les quedará otra que felicitar al ganador. No habrá base para pataleo, impugnaciones, abogados y otros gastos para el erario público, ni observaciones del Tribunal de Cuentas. Se terminaría con el actual lucro cesante de algo que no produce, pero amontona costos, suciedad y deterioro. Sin embargo, es con desmayo que nos preguntamos si llegará el día en que dejemos de ver el decadente estado del emblemático Hotel Carrasco, hoy un edificio vejado, arruinadas sus elegantes líneas, por un pésimo proyecto anterior.
Alguien debería pagar por esto. Algo debería haber aprendido la Intendencia, después de tanto fracaso
| « volver |
Varios funcionarios del Maciel recibieron amenazas de muerte tras la detección de irregularidades en Clanider. La empresa ...
El CAP-L que lidera el senador Eleuterio Fernández Huidobro, resolvió no votar junto al MPP en octubre, aseguró a El País el ...
Unas 1.800 personas acudieron ayer a la primera jornada de oraciones que se celebró en Casa Redención, en la localidad de San ...
Los intendentes estudiarán propuestas de ASCOMA, pero advirtieron que algunas automotoras "entregan vehículos 0 Km. ya ...
Álvaro Uribe no encontró respaldo en Uruguay para la instalación de siete bases militares estadounidenses. Por su parte, Brasil ...