|
||||||||
Estela Medina. La intérprete realiza un formidable trabajo dirigida por Mario Morgan
CARLOS REYES
Un espectáculo intenso para la actriz que lo realiza, pero cómodo y agradable para el espectador. Así es "Rose", una obra que, bajo dirección de Mario Morgan, eleva el nivel de la cartelera teatral montevideana.
La presentación de Estela Medina encarnando al personaje de Rose en el MovieCenter tiene todos los elementos de una buena ecuación comercial, hecho que obviamente no tiene nada de malo. La sala, cómoda, amplia, con estacionamiento, con buena temperatura, es de las mejores del país, y su escenario, pese a su gran tamaño, es el foro perfecto para convocar a los seguidores de una intérprete como Medina, una de las últimas grandes trágicas de la escena de habla hispana.
El tema de la obra, que en buena medida se centra en la cultura judía, es otro de los llamadores para convocar a un público que siempre ha sido amante del arte escénico.
Pero más allá de la fórmula económica (Morgan es también un gran productor teatral), Rose atrapa de manera sostenida durante las casi dos horas que dura el espectáculo, dada la buena mezcla que tiene de elementos reflexivos y emocionales, a los que Medina se entrega del modo que ya es habitual en ella.
A partir del texto de Martin Sherman, la intérprete encarna la historia de una mujer judía, desde sus primeros años de vida en Ucrania hasta sus últimos en Miami, donde llegó a amasar una fortuna en el rubro hotelero. Esa trayectoria vital le permite repasar grandes hechos históricos del siglo pasado, que son reflejados a través de una historia de vida.
Pero más allá de la biografía del personaje, el autor utiliza el tema para hablar de la relación entre el judaísmo y la historia del siglo XX, en un entramado ideológico que lejos de ser complaciente, critica duramente algunos de los hechos llevados adelante por un sector de la comunidad judía.
Evidentemente Medina se nutre de la riqueza del texto para potenciar su trabajo, que recorre todos los matices necesarios, desde el dolor a la alegría. Entre la interpretación y el relato (el espectáculo es también un colosal trabajo de narración oral), la intérprete se maneja con tal soltura que en la función del sábado pasado llegó a levantar un brazo y mirando al público, descubrir un cabello en la manga de su saco, quitándolo con absoluta calma. Un gesto propio de alguien que ha hecho del escenario su casa.
| « volver |
![]() |
Varios funcionarios del Maciel recibieron amenazas de muerte tras la detección de irregularidades en Clanider. La empresa ...
El CAP-L que lidera el senador Eleuterio Fernández Huidobro, resolvió no votar junto al MPP en octubre, aseguró a El País el ...
Unas 1.800 personas acudieron ayer a la primera jornada de oraciones que se celebró en Casa Redención, en la localidad de San ...
Los intendentes estudiarán propuestas de ASCOMA, pero advirtieron que algunas automotoras "entregan vehículos 0 Km. ya ...
Álvaro Uribe no encontró respaldo en Uruguay para la instalación de siete bases militares estadounidenses. Por su parte, Brasil ...