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Sebastián Da Silva
La verdadera campaña electoral esta comenzando. Julio fue el mes de los escarceos, de ultimar detalles, de sacarse las cosquillas y de armas las listas de candidatos en todo el país.
En esas vueltas anduvieron todos los partidos, el oficialismo afianzó su fórmula después de mil y un papelón, el Partido Colorado innovó colocando a Hugo de León como vicepresidente y en nuestro Partido Nacional se aprovechó el tiempo en terminar con los acuerdos sectoriales y ponerle puntos y comillas al programa único de gobierno.
Ahora viene lo lindo, una campaña intensa, muy pero muy corta de casi 70 días y con las encuestas marcando lo que todo oriental sabe y palpita: que la chance de volver a ser gobierno del nacionalismo esta intacta.
Por el lado del gubernismo está todo coordinado; el Consejo de Ministros pasó de una asamblea tipo politburó a un comando de campaña, todos los lunes desde Suárez se designan los encargados de hacer el proselitismo semanal. Desde el propio Frente Amplio también tienen las cosas claras, van a hacer lo que mejor esconde sus diferencias y mejor resultado les ha dado.
Van a dividir a la población uruguaya entre buenos y malos, van a buscar un enfrentamiento maniqueo entre los que piensan distinto y, adrede, van a denostar con una serie interminable de calificativos a nuestro candidato a la Presidencia.
Pero la estrategia de la izquierda no termina ahí, su brazo sindical hará gala de su tradicional dependencia partidaria y atacará por el lado del absurdo plebiscito sobre la ley de caducidad y por la llamada "operación memoria" y a esto sumémosle también el pueblo a pueblo paralelo del Presidente de la República.
Por tanto los blancos estamos enfrentados a una izquierda desesperada por el miedo a dejar los alfombrados despachos oficiales, los acomodos y los autos con chofer que va a jugar a una estrategia de saturación en los medios de comunicación a través de estos cuatro carriles paralelos: gobierno, Presidente, Frente Amplio y Pit-Cnt y en donde ya les bajaron la línea que no es otra que "Salgan a pegar".
En nuestra humilde opinión de militante la forma de enfrentar esta imponente maquinaria de poder es reaccionando.
La elección no sólo se gana con un programa acabado, serio, responsable, moderno y garantido, la elección no sólo se gana con un candidatos que demuestren certezas, esperanzas y experiencia.
Se gana asumiendo que las campañas tienen el dinamismo único y exclusivo pautado por la características individuales de quienes aspiran a ganarla.
En esta ocasión, el Partido Nacional tiene sobrados fundamentos para recordarle a la ciudadanía todas y cada una de las vulnerabilidades del candidato oficialista.
No existe mejor handicap para ganar esta elección que José Mujica y la "barra" que lo acompañará en el gobierno.
Y no hay maquillaje o traje de tela italiana que pueda disimular el sinnúmero de contradicciones de nuestro principal competidor en sus casi cincuenta años de trayectoria política.
Aprovechémoslo, pasemos a la ofensiva, manteniendo el respeto que nos da el tener más de 170 años en nuestras espaldas, pero asumiendo el clamor de más de la mitad de un país.
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