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Gira. Secretaria de Estado advierte sobre riesgo de extremistas en Somalia
NAIROBI | EL PAÍS DE MADRID,AP Y AFP
Una de las grandes preocupaciones de Estados Unidos en el cuerno de África proviene de Al Qaeda, que opera a su antojo, por ejemplo, en Somalia. A raíz de esto la secretaria de Estado, Hillary Clinton, inició ayer una gira por la región.
La emisaria del gobierno de Barack Obama se reunió ayer con el presidente somalí, el jaque Sharif Sheikh Ahmed, considerado un islamista moderado, y se comprometió a seguir armando a su gobierno en contra de la organización yihadista Al Shabab.
"No hay duda de que Al Shabab aspira a controlar Somalia y usarla como una base desde la que ejercer su influencia e infiltrarse en países vecinos para lanzar ataques contra naciones cercanas y lejanas", dijo la secretaria de Estado en una conferencia de prensa. Y agregó: "Ven a Somalia como un refugio seguro desde el que lanzar ataques terroristas globales".
Según cifras de las Naciones Unidas, Al Qaeda envió a unos 300 yihadistas a Somalia para derrocar a Sheikh Ahmed, que está en el poder desde enero. Clinton anunció que armará al mandatario y a la misión de paz de la Unión Africana que le brinda su apoyo.
En junio el presidente Obama ya envió 40 toneladas de armamento y munición a Somalia para apoyar al Gobierno local en el sitio al que los islamitas rebeldes sometieron a la capital, Mogadiscio.
Aunque Sheikh Ahmed hoy es descrito por EE.UU. como "islamista moderado", estuvo en la cabeza de los tribunales islámicos que controlaron gran parte del país en la segunda mitad de 2006 y luego fue uno de los principales resistentes contra la intervención militar etíope apoyada por el anterior gobierno de George W. Bush. Esa intervención derrotó a los tribunales islámicos en 2007.
De todos modos, a pesar de la ayuda norteamericana, entre otros apoyos de la comunidad internacional, Sheikh Ahmed solo controla un puñado de las calles de la ciudad. Desde que comenzó el asedio yihadista unas 140.000 personas abandonaron sus viviendas. Los rebeldes ya controlan una gran parte del país, más que nada en las zonas del sur y el centro.
El hecho de que Estados Unidos decidiera armar a Somalia es la prueba de una preocupación que existe en Washington por el terrorismo islamista y la piratería, otro fenómeno que azota al país. Aunque la Casa Blanca expresa no querer inmiscuirse en los asuntos internos de Somalia, sobre todo desde la humillante retirada de 1993, cuando una misión de paz autorizada por el ex presidente Bill Clinton, se convirtió en una emboscada de proporciones nacionales.
"Es hora también de que Eritrea ponga fin y renuncie a su apoyo a Al Shabab", añadió Hillary Clinton. Eritrea, un país con un solo partido, de inspiración marxista, y en el que no hay elecciones estuvo en la mira de Estados Unidos desde hace tiempo por armar a los rebeldes somalíes. La secretaria de Estado exigió ayer a su Gobierno que detenga el envío de fondos y armas, para darle algo de oxígeno al Ejecutivo somalí.
"No hay duda de que los shabab quieren obtener el control de Somalia" dijo Clinton. Y agregó: "Si los shabab hacen de Somalia su santuario, lo cual podría atraer operaciones de Al Qaeda y otros terroristas, eso es una amenaza para EE.UU.".
Por su parte Sheikh Ahmed señaló que pidió ayuda a Estados Unidos, "Hubo promesas en relación al frente de seguridad, al humanitario y para las personas heridas en los combates. Si se hacen realidad, serán muy buenas para los somalíes.
Por otro lado, Clinton rindió homenaje en Nairobi, ante la antigua embajada de su país, a las 213 personas asesinadas el 7 de agosto de 1998 en un atentado reivindicado por Al Qaeda.
La secretaria de Estado dejó Kenia en la tarde de ayer para llegar a Sudáfrica, segunda etapa de su gira africana, allí tratará, a partir de hoy, temas como la crisis de Zimbabwe y la lucha contra el sida. Además, se reunirá con el Nobel de la Paz, Nelson Mandela. La gira se da tres semanas después que Obama invitara a África a luchar contra las prácticas antidemocráticas, los conflictos y la enfermedad.
Washington | La secretaria de Estado Hillary Clinton expresó ayer el apoyo de su Gobierno a la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, y dijo que el que EE.UU. no se uniera a este organismo es motivo de "gran pesar".
Tras visitar la embajada estadounidense atacada en 1998 en Nairobi, Clinton hizo patente su frustración con los líderes políticos locales, que se negaron a crear un tribunal que juzgue a los responsables de la oleada de violencia que estalló tras las presidenciales de 2007 y en la que murieron más de 1.000 personas. "He insistido para que el Gobierno keniano encuentre el modo de solucionar el problema", dijo. "Si no, los nombres (de los responsables) que fueron entregados a la CPI se revelarán y comenzará una investigación". Se refería Clinton a una lista de nombres de sospechosos de instigar la violencia que el ex secretario general de la ONU Kofi Annan entregó al CPI en julio. Pero las autoridades kenianas prefieren que a esas personas se las juzgue en el sistema judicial nacional, conocido por su corrupción y su lentitud.
Clinton se encontraba en un debate en la Universidad de Nairobi cuando una estudiante expuso la contradicción de que EE.UU. conjurara a una organización como el CPI, en la que no entró. La secretaria de Estado respondió que, para ella, es motivo de "gran pesar". "Pero, hemos apoyado al tribunal, y seguiremos haciéndolo", añadió. El País De Madrid
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