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En la víspera, los uruguayos consumidores de combustibles derivados del petróleo (o sea prácticamente todos), empezaron a pagar los mismos a precios superiores a los del día anterior. Los aumentos van desde el 3,9% para el supergás, hasta 7,3% para la nafta Premium. En total, una alza promedial del 6,95%.
Esta es la tercera suba de los combustibles en lo que va del año. Probablemente no será la última, considerando las necesidades recaudadoras del actual gobierno y la volatilidad del precio del petróleo. Aunque éste se esté moviendo dentro de márgenes muy inferiores a los que podían esperarse hace pocos años, cuando se lo vio superar los cien dólares el barril.
La circunstancia es oportuna para echar un vistazo al tema, ya que las expectativas que planteó el gobierno frenteamplista a partir de que se instaló en 2005, eran muy distintas a lo que realmente ocurrió. Para empezar, uno de los primeros actos del Presidente, Dr. Tabaré Vázquez, fue suscribir un contrato con el presidente venezolano Hugo Chávez, para recibir petróleo en condiciones que, se aseguraba, eran ventajosísimas. Pero cuando habían transcurrido apenas cinco meses de esbozada aquella esperanza venezolana, ella era escasamente mencionada y si se lo hacía era para explicar que el petróleo de Venezuela no era barato y que lo único que ese país concedía eran mayores facilidades de pago. No es ocioso recordar sobre aquellos tiempos, que en abril de 2006, Ancap perdía US$ 400 mil diarios y anunciaba nuevos precios para los combustibles. Tiempos que fueron también los del tan mentado gas oil productivo.
Si Uruguay contara con yacimientos propios de petróleo y gas natural, no sentiría como siente ahora, los sacudones que provocan los vaivenes de los precios internacionales. Al respecto cabe evocar que una vez que asumió el gobierno "progresista", el tema petrolero fue encarado, pero de manera singular: en primera instancia, en lugar de buscar hidrocarburos en territorio nacional, Ancap se unió a Repsol y Enarsa para explorar en el mar territorial argentino. También se asoció para taladrar en territorio venezolano. Finalmente, en septiembre de 2007 un alto jerarca de Ancap anunció que en enero o febrero de 2008, "luego de culminar tres etapas de investigación, se sabrá si Uruguay cuenta con petróleo o gas en su plataforma (continental marítima)". Aún hoy no se sabe con seguridad, qué se prometió se sabría en enero o febrero, del año pasado. Frente a esto, no es ocioso aportar un recuerdo lejano: hace 101 años que se hicieron en Cerro Largo las primeras perforaciones uruguayas y hace 62 que el padre Améndola dijo haber encontrado petróleo en Uruguay. Y hay quienes sostienen que en otras búsquedas también se ubicó petróleo pero que, por ejemplo, en Canelones, en la década del cincuenta, el pozo exitoso, por alguna razón fue declarado seco.
Las alternativas derivadas de productos nacionales, como sería el "bio-diesel", no han sido aún suficientemente desarrolladas, aunque puede recordarse que hubo experimentos sucesivos, desde el lejano día de 1923 en que José Batlle y Ordóñez y algunos allegados, prestaron sus autos para demostrar que podían funcionar con un combustible que era un 50% nafta y otro 50% alcohol nacional.
En otros países, se busca reducir la dependencia del petróleo desarrollando vehículos de alternativa como los híbridos a nafta y electricidad, los autos a hidrógeno y los sistemas de células de combustible. También estimulando el uso de un transporte público que resulte más atractivo que emplear vehículos individuales. Poco de esto se ha visto por nuestras latitudes.
Es así que nos encontramos en la circunstancia actual que, puede decirse, es una de las últimas derivadas del manejo que ha hecho el gobierno del Presidente Tabaré Vázquez sobre este tema. Manejo que en última instancia deriva hacia esta serie de alzas de precios según nuevos criterios como el que ya hace un tiempo llevó a borrar gran parte de las ventajas de usar vehículos a gas oil (hoy cotizado a $28,70 el litro, frente a $29,60 la nafta especial), o el que ahora buscó reducir el golpe del aumento del supergás, cuya demanda se acrecienta en invierno.
Afortunadamente, como ya mencionáramos, este gobierno está en sus últimas instancias en este y otros temas. Como en tantos otros, cabe suponer que un futuro gobierno se moverá mejor dentro del mismo. No es difícil tal cosa.
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