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INAU. Lito llegó con 15 años y ahora tiene 74; no tenía un lugar al que ir
EDUARDO BARRENECHE
Lito es un interno de la Colonia Berro. Tiene 74 años. Hace 59 llegó y jamás se fue. Con Lito viven otros tres, que llevan más de 20 años juntos. Cuatro personajes detenidos en el tiempo y parte de la historia viva de ese centro de reclusión juvenil.
"Cuando hay motín en un hogar, salimos afuera a mirar lo que ocurre. Yo los conocí a todos", dice Luis Alberto Arribillaga Laport, alias Lito.
Por la Colonia Berro pasaron conocidos protagonistas de la crónica roja juvenil: El Chino Pato, El Marito Soria, El Pelado Roldán, El Betito, El Sapo, El Cosita y El Carliño.
Ayer Lito trataba de calentarse algo con el sol que se colaba entre los nubarrones, apoyando su espalda en la pared amarilla del Hogar Cerrito. Luego caminó con tranco lento hasta la casa que le cedió el INAU, ubicada al costado de una de las entradas de la Colonia Berro.
Lito relata que llegó a la Colonia con 15 años, porque su madre no lo podía mantener. Cuando cumplió 18 años se quedó. No tenía donde ir. Una caso similar vivieron sus otros tres compañeros, quienes se encuentran en una situación de amparo por parte del INAU.
Al igual que sus tres compañeros, a Lito le encanta mirar televisión por cable en la casa o quedarse quieto frente a la estufa. También escucha radio junto a Juan Carlos "Maradona" Ramírez, su compañero de habitación de 34 años.
Ayer "Maradona" dormitaba en una de las cuchetas dolorido por una reciente operación en la columna. Al igual que Lito, Maradona llegó con 15 años a la Colonia Berro. También es un caso de amparo.
Los otros dos compañeros de Lito son Carlos María Pereira, alias Carlitos, y Domingo Faustino Núñez, conocido en la Colonia Berro como Mingo.
Lito se destaca por dos cosas en la Colonia Berro: su salud de hierro -jamás probó una aspirina- y por haber construido dos tajamares a mano. Es decir, a pico y pala. También trabaja en la quinta de la Colonia. Lito es el único de los cuatro que sabe leer y escribir. Sus otros tres compañeros cuidan chanchos en la propiedad del INAU.
ESTUFA. Los cuatro internos viven bastante mejor que muchos de los 180 menores recluidos en los hogares de la Colonia Berro.
Se alojan en un casa que antes fue caballeriza de la Policía y luego un matadero. La vivienda fue refaccionada. Cuenta con una pequeña cocina con heladera, un estar con hogar, un dormitorio y un pequeño baño. La casa se ve algo desordenada, pero es acogedora. Por encima del techo de chapa se escuchaba silbar el viento frío de ayer.
El dormitorio tiene un ventanal que ilumina dos cuchetas arregladas -con excepción de la cama donde descansa Maradona-. Al costado de un escritorio lleno de juguetes, se observa una televisión bastante moderna de 20 pulgadas conectada a un canal cable.
Los cuatro internos esperaban ayer al atardecer para prender una enorme estufa construida recientemente.
Al costado de la misma, un Charles Chaplin de un metro de altura dibujado con trazos negros, le da un toque nostálgico a la sala de estar. En uno de sus sillones, un Papá Noel gigante reposa con los brazos caídos.
JUGUETES. El Mingo Núñez sale cada tanto a ver a una hermana que vive en el barrio Marconi. Pasa un mes con su familiar y luego regresa a la Colonia Berro.
A principios de cada mes, los cuatro cobran sus pensiones acompañados por el funcionario Ernesto Furtado. Durante el paseo, Furtado los lleva a comer a La Pasiva y a comprar algo a un supermercado.
El caso de estos "jóvenes" muestra una cara poco conocida de la Colonia Berro, la que se destaca en las crónicas policiales por motines y revueltas de menores infractores.
Alrededor de 7.000 niños en todo el país reciben beneficios por programas sociales del INAU. Apenas unos 300 de ellos están privados de libertad en la Colonia Berro o en hogares de Montevideo.
El instituto posee programas de asistencia a niños de menores recursos como los Centros de Asistencia a la Infancia y la Familia (Caif) o los Clubes de Niños.
Y es el Sistema de Ejecución de Medidas a Jóvenes en Infracción (Semeji, ex Interj) el que aloja a los adolescentes infractores.
Fuentes de la Colonia Berro señalaron que uno de los principales problemas del Semeji es la falta de personal.
Por ejemplo, ayer habían entre dos y tres funcionarios por turno en los hogares Cerrito y Piedras.
Para paliar esa situación, el Directorio del Instituto realizó a mediados del mes pasado un llamado para contratar a 100 funcionarios para la Colonia Berro.
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