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Cumbre. Uruguay aliado con demandas de países pequeños y ganaderos
XIMENA AGUIAR
Uruguay recibe los impactos del cambio climático generados por emisiones de otros países. No se puede reclamar por una tormenta, pero sí por el derecho a fondos para mitigación y adaptación. Un nuevo acuerdo internacional está en gestación.
Un frío extremo, una ola de calor, una sequía histórica... Esos eventos no son cambio climático, sino variabilidad climática. Sin embargo, son eventos que se están haciendo más extremos y frecuentes debido a cambios en corrientes marinas y frentes de aire. Y esos cambios están relacionados con el aumento de la temperatura global debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, o sea, con el cambio climático.
A nivel internacional, se entiende que los efectos del aumento paulatino pero sostenido de la temperatura impactarán sobre los recursos naturales, el bienestar de las personas, la salud, la economía y hasta la estabilidad de los gobiernos. Y que las responsabilidades son "comunes, pero diferenciadas", según la fórmula que utiliza Luis Santos, coordinador del programa de Cambio Climático de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).
Por eso, cuál será el compromiso de reducción de emisiones que se plantearán los países desarrollados, cuáles serán los fondos destinados a apoyar a los países en desarrollo a implementar las medidas necesarias y cómo se accederá a ellos son algunos de los puntos que se están negociando en instancias internacionales con miras a ser definidos en la conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas que se realizará en Copenhague (Dinamarca), en diciembre.
En esas instancias, Uruguay debe poder mostrar cuáles van a ser las consecuencias locales del aumento de temperaturas y lluvias, cuáles las obras prioritarias para adaptarse y las tecnologías necesarias para reducir las emisiones nacionales.
SITUACIÓN LOCAL. ¿Cómo impactará específicamente el aumento de temperaturas y precipitaciones en Rocha, o en Río Negro? Santos aún no está en condiciones de describirlo. Los últimos mapas de vulnerabilidad se realizaron con previsiones regionales, y sirvieron de base para establecer una serie de posibles medidas planteadas en 2004. Actualmente, el Sistema Nacional de respuesta al Cambio Climático, creado en mayo, está realizando mapas de impactos a escala local sobre temas como cuencas hidrográficas, biodiversidad, agricultura, zonas costeras, entre otros.
En paralelo, comenzó a funcionar desde el año pasado un proyecto de adaptación que incluirá dos lugares de monitoreo y definición de medidas. Uno está relacionado al movimiento del frente salino en el Río de la Plata debido al aumento de precipitaciones, lo cual influye sobre los recursos pesqueros. El otro está ubicado en la zona de los humedales de Rocha. Estos proyectos piloto han sido financiados con un monto de un millón de dólares por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, mecanismo creado por la convención de cambio climático, explicó Santos.
Otro proyecto financiado con este fondo fue el de la generación de biogás a partir del relleno sanitario de Maldonado, con un monto similar. En el área de reducción de emisiones, si bien el país no produce un monto elevado de gases de efecto invernadero en comparación con otros países, es donde hay mayor potencialidad por ejemplo para adoptar tecnologías que refuercen la componente de energías renovables en la matriz energética, señaló.
Por ejemplo, a través de otro mecanismo de transferencia de fondos creado por el protocolo de Kioto, la venta de "bonos de carbono", se puede recibir financiación para proyectos co-mo la generación de energía eléctrica a partir de la cáscara de arroz, residuos urbanos o desechos forestales, lo cual a su vez soluciona otros problemas locales, señaló Santos.
NEGOCIACIONES. En las reuniones previas de preparación de la conferencia de Copenhague, Uruguay plantea "exigir reducciones importantes y que se intensifique la línea de cooperación, para que países como Uruguay estén habilitados para acompañar con medidas concretas", dijo Santos.
En particular, junto con países como Argentina, Chile, Paraguay, Nueva Zelanda y otros, "estamos exigiendo que se provea de conocimiento científico y recursos para las medidas de mitigación en el sector agropecuario", ya que el metano procedente de la fermentación entérica del ganado y del manejo de los suelos es una de sus principales fuentes de emisión.
Además, Uruguay junto con otros "no grandes países" impulsa enmiendas al mecanismo de bonos de carbono. Si bien los países de Latinoamérica se prepararon en forma temprana para participar de este mecanismo de financiación, actualmente los proyectos son acaparados por países en desarrollo con grandes niveles de emisiones, como China, señaló.
A nivel internacional no está definido si el dinero que se transfiere en este tipo de operaciones es por concepto de indemnización, de pago por uso de un bien común (la atmósfera) u otro. Para Santos, "hay que involucrarse, pero para poder hacerlo se deben pedir los recursos correspondientes, que son legítimos por las responsabilidades comunes pero diferenciadas. No es un regalo ni una donación".
El tema es "cómo se utiliza", señaló. La reducción de CO2 no es el único factor a tener en cuenta. Por ejemplo, ante la propuesta de un cultivo forestal masivo habría que evaluar su impacto sobre otros recursos, mientras que medidas como el compromiso de la Unión Europea de utilizar 20% de energías renovables impulsarían el desarrollo de estas tecnologías, señaló. En esas decisiones se juega el tema de fondo detrás del cambio climático, ligado al modelo de desarrollo y la explotación de los recursos.
Santos: "Hay que involucrarse, y para ello se piden recursos. No es regalo ni donación".
La temperatura promedio actual se ubica en 0,8°C por encima del promedio entre 1881 y 1910 (preindustrial), debido a emisiones de CO2, metano y otros gases de efecto invernadero procedentes del sector energético, transporte y otros, y a la depredación de mecanismos de regulación natural como los bosques.
Uruguay emite
4.250 kton de CO2, (50% originado en el sector transporte), metano equivalente a 14.446 kton de CO2 (84% por el ganado) y óxido nitroso equivalente a 9.697 kton CO2 (60% por pastoreo). Además, absorbe 23.500 kton de CO2 (71% por plantaciones forestales), según los últimos datos, de 2002.
Uruguay presentó en 2004 las posibles medidas nacionales en materia de adaptación, (como la mejora de los bancos de semillas, la gestión integrada en la zona costera o la implementación de sistemas de monitoreo) y de mitigación (como la optimización del sistema de transporte urbano o la instalación de un parque eólico).
El protocolo de Kioto y sus mecanismos de financiación, acordados en 1997, entró en vigencia en 2005. Aún no ha sido ratificado por el principal emisor per cápita, Estados Unidos. En Copenhague se definirá su continuación a partir de 2012. La conferencia "debe terminar con números concretos", dijo Santos.
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