|
||||||||
Convengamos que los museos son la representación física de la cultura de un país, la ventana que exhibe ante el visitante del exterior -pero también ante su propia gente- los elementos tangibles de su historia, su arte y sus costumbres. Cuidarlos, promocionarlos, enriquecerlos permanentemente y tener una conducta uniforme frente a ellos, debería ser una política de Estado. Empero, el Uruguay exhibe ante ellos una carencia preocupante, un descuido oficial que pasa no solo por la estrechez de ayuda económica sino por la negligencia, la indolencia de no considerarlos importantes como foco de atención cultural. Parece no considerarse que los museos son el más apropiado vehículo para sentir y palpar nuestras raíces y que es a través de ese proceso individual que los ciudadanos nos vamos a consustanciar con la identidad colectiva uruguaya.
Si bien hay una buena cantidad de museos en el Uruguay (sólo en Montevideo hay quizás más que en la mismísima ciudad de Buenos Aires), son empero muy pocos los que cumplen con la pretensión antes referida y con la finalidad para la que fueron creados. En todo caso, hay esfuerzos individuales o institucionales que a espaldas del aporte gubernamental tratan de mantener con decoro y dignidad su responsabilidad, como el caso del Banco República con el Museo del Gaucho o de una asociación de amigos con el Museo Zorrilla, dos ejemplos meritorios y dos museos a los que da gusto visitar, que de muchas maneras promueven aspectos culturales de nuestro país y nuestra historia.
Otro buen ejemplo es el museo presidencial del Palacio Estévez, con criterios museísticos modernos, bien presentado, nutrido de elementos históricos vinculados a cada una de las presidencias, desde la del Gral. Rivera que inició el Estado uruguayo a la de Jorge Pacheco Areco culminada en 1972. Las posteriores no están allí representadas, siguiendo el atendible argumento de la falta de perspectiva histórica.
Sin embargo, el actual gobierno de Tabaré Vázquez anunció su pretensión de desmantelar el museo presidencial, para reemplazarlo por uno artiguista. Es cierto que José Artigas no tiene en el país un museo específico que honre debidamente su figura, ya que tanto su casa natal del Sauce como el Cuartel de Dragones de Maldonado, dedicados al héroe nacional, si bien están formalmente cuidados, exhiben una pobreza de elementos que no le dan verdadera honra a su personalidad ni a su ideario. Pero desmantelar lo que está bien hecho para hacer algo nuevo no parece lo más pertinente. En todo caso, parecería más adecuado reunir en alguno de los museos del área histórica todo aquello que refiera al héroe, lo que hoy está desperdigado entre los museos referidos y en los de Casa de Rivera, Casa de Lavalleja (cuyo estado de abandono es deplorable), la fortaleza del Cerro y el cuartel de Blandengues. La fortaleza, con su magnífica estructura, si se la dotara de mayores contenidos artiguistas y se le aplicara un criterio museístico moderno, bien podría ser el lugar más apropiado para un museo como la figura del héroe oriental se merece.
Y a propósito de la Casa de Lavalleja, no es el único museo en que el descuido gubernamental llega a límites de exasperación: el casco de la estancia de Juan de Narbona en Colonia, que es el establecimiento rural más antiguo del Uruguay, fundado en 1740, apenas logra mantenerse en pie por el esfuerzo personal de sus cuidadores, porque el Ministerio de Cultura lo tiene en completo abandono. Algo similar ocurre con la posta del Arroyo Chuy en Cerro Largo y la estancia del Vizconde de Mauá en Soriano, que deberían ser mostradas en su plenitud como ejemplos de un Uruguay cuya historia ha tenido en el ámbito rural el principal sustento de su economía. Convendría que nuestras autoridades se den una vuelta por Concepción del Uruguay para ver lo que Entre Ríos cuida y promociona la estancia de Justo José de Urquiza, por ejemplo.
Vale señalar, en contraposición a los anteriores ejemplos en el Interior, que el museo montado en el ex frigorífico Anglo, en Fray Bentos, es un estupendo modelo de cuidado, calidad y valiosa información histórica y costumbrista de su época.
Pero el hecho es que no hay una política gubernamental seria sobre nuestros museos, lo que implica una condenable ceguera para no ver la importancia que los mismos tienen como muestra tangible de nuestra identidad cultural.
| « volver |
Desde el lunes, la llamada "torre vieja" del Radisson Montevideo Victoria Plaza Hotel dejará de ser hotel. Por una resolución ...
La Justicia decidió hoy, tras analizar la pericia psiquiátrica, dejar en "libertad sin prejuicio" a Gonzalo Perera. Mientras ...
Ante más de 300 empresarios, la mayoría argentinos que llegaron en siete ómnibus de Buquebus, Vázquez respondió a Laca-lle, sin ...
En el primer año de Cristina Fernández como presidenta, la fortuna del matrimonio Kirchner aumentó como nunca antes: en 2008 su ...
Gonzalo Perera será sometido hoy a una pericia psiquiátrica. Ayer reconoció ante la Justicia que el atentado que denunció el ...