|
||||||||
Homenaje. Pamplona realiza varios actos por el escritor
PAMPLONA | LOZA AGUERREBERE
Este año en Pamplona se celebran numerosos homenajes a Ernest Hemingway, en razón de cumplirse 50 años de su última visita a la fiesta de San Fermín, la que entonces presidió.
Desde la puerta del café Iruña se ve la Plaza del Castillo, donde sucedía todo en los Sanfermines de aquellos tiempos, los que atrajeron al escritor, en julio de 1923, por primera vez. Los que desde entonces se convertirían en una cita ineludible a lo largo de los años, en tema de sus libros y motivo de sus alegrías.
Hablar de Hemingway en Pamplona es lo mismo que hablar del café Iruña, denominador común de sus visitas. Allí bebió incontables botellas de cognac. No bien se entra allí, se lo ve apoyado al mostrador, con su talla enorme: es una estatua de bronce de tamaño natural. No muy lejos, bajo las escaleras que llevan a la segunda planta, está el rincón donde solía sentarse a escribir.
Desde aquí, desde el Iruña, tenía una visión privilegiada de la Plaza del Castillo, desde donde vio (sin abandonar su copa) lo mejor de los Sanfermines. A media cuadra está el Hotel La Perla, a cuya propietaria de entonces, doña Ignacia Erro, consideraba como una benefactora. Ella le concedió la habitación 217, año a año. Hoy, los dueños del hotel la mantienen tal y como la conoció el escritor de Muerte en la tarde. Su cuarto tenía un par de balcones a la calle Estafeta, desde donde veía los encierros.
SANFERMINES DEL 59. Sobran las razones por las cuales este año Pamplona le rinda homenaje evocando esa última visita. Aquel año la ciudad asumió la leyenda de su ilustre visitante. Ya sabía quien era Hemingway, Premio Nobel de Literatura, cazador en África, reportero en las guerras. Estaba cercano a los 60 años (los cumplía el 21 de julio), y las fiestas tenían un gran atractivo internacional, al que había ayudado con sus libros. De todos modos, hay quienes sostienen que entonces eran poco leídos: cabe recordar que Muerte en la tarde tardó años en editarse en español.
No lejos del café Iruña, en el número 26 de la Plaza del Castillo, en la librería de Gómez S.A. (que permanece, desde 1941) está la más nueva edición de Muerte en la tarde, en cuya carátula está el joven Hemingway con su esposa Pauline, en la plaza de toros. Esta versión es la primera que se edita en castellano como aquella que diera a conocer en 1932, y tiene las fotografías de las corridas, un glosario de términos y la constancia de haber utilizado 2077 piezas. Un libro pionero en su género, que ha regresado como parte de los homenajes, con el apéndice que escribió en 1959, con el que Hemingway buscó rendir homenaje a esta tierra y su gente como si se tratara de una despedida, recordando bosques, pueblos y la viva entraña de Navarra.
La relación de Hemingway con Pamplona es una clave para comprenderlo mejor. Llegó como periodista y se fue como novelista, convertido -como dice García Márquez- en el escritor que más ha influido en los demás. Este reconocimiento que, a medio siglo de aquella última visita, le hace Pamplona hoy, se debe en definitiva a lo que bien dice Sánchez Ostiz: "La fiesta estalla y la ciudad con ella". Así, bajo el sol brillante en el cielo celeste, en la Plaza del Castillo, caminando por donde fue y vino el querido maestro de Fiesta, Muerte en la tarde y El viejo y el mar, uno siente que sigue vivo. Sí, Hemingway pervive entre nosotros, cantando el riau riau, saludando a la gente y amando esta tierra de la nunca acabó por irse del todo.
| « volver |
![]() |
Un hombre de 29 años y un joven de 16 fueron los asesinos de Sandra Custodio, estrangulada y muerta de cinco tiros. Ambos ...
El jefe de Policía de Flores, Oscar Miraballes, tiene previsto informar hoy personalmente en Montevideo al ministro de Interior, ...
Anoche aún no estaba identificado el joven delincuente que falleció cuando, junto a otro, conducía un auto que impactó contra una ...
Finalmente, el padre y el novio de Tatiana Perea, de 17 años, embarazada de tres meses y muerta por un disparo accidental de ...
José Mujica reiteró ayer su idea que parte del capital de las empresas públicas, en rigor el de las firmas que poseen de giro ...