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Autoría. Erdman es el ruso que adapta Imilce Viñas
CARLOS REYES
Cada vez se hace menos común poder ver una buena obra de teatro con un desarrollo lineal, un desenlace y su respectivo remate. Ese es uno de los méritos de "El suicidado", que se despliega sobre el gran escenario del Teatro Solís.
La Comedia Nacional demuestra buen tino al incorporar a su programación esta pieza poco conocida en este medio. Primero, porque la obra tiene humor, y en ese sentido se aparta bastante de muchos de los títulos que viene transitando el elenco oficial.
Pero no se trata de una comedia ligera, por más que por momentos tenga cierto ritmo de vodevil. El texto (que llega traducido de una adaptación realizada por el dramaturgo francés Michel Vinaver), tiene guiños políticos tan graciosos como lúcidos, además de una radiografía llena de ironía sobre la condición humana.
Escrita por el dramaturgo ruso Nicolai Erdman (1900-1970) en 1928, la obra despertó el interés del mismísimo Stanislavski, pero dados sus duros ataques al poder político, fue objeto de censura. El texto reaparecerá escenificado en Londres, en 1976. En 1984 lo hace la Comédie Francaise con mucho éxito, gracias a la puesta de Jean-Pierre Vincent.
Y ahora llegó a la Comedia en traducción de Laura Pouso, quien además de trabajar como encargada de prensa de la compañía, realiza un aporte cultural significativo, especialmente como nexo con la escena francesa. Sobre ese material, Imilce Viñas encaró al numeroso elenco. Porque para dar vida a esta amarga comedia de puertas que se abren y se cierran, se necesitaron 18 actores, algunos en más de un papel.
El montaje es correcto, sobresaliendo las escenografías de Osvaldo Reyno, que resultan funcionales y visualmente bastante atractivas. Pero quizá el espectador lo que más disfrute sea el desarrollo del argumento, que acompaña los pasos de un hombre desgraciado, cuya supuesta idea de suicidarse empieza a generar una bola de nieve. Intereses políticos, ideologías absurdas, voluntad de promoción personal, van surgiendo a medida que el presunto suicidio se va convirtiendo en un asunto público.
El protagonista, el joven Leandro Núñez, trabaja un poco sobre lo que ya se ha visto de él en escena. Viñas tampoco realiza un montaje demasiado personal. Pero el texto consigue atrapar al espectador y tenerlo atento por un largo rato, hasta el cómico e inesperado final.
La muerte como generadora de fantasías y de locura colectiva (un poco a la manera de Esperando la carroza) está en la base de esta buena pieza teatral, que también pega fuerte a ese marxismo radical que pierde de vista la realidad.
"El suicidado", de Nicolai Erdman, irá hasta el domingo 2 de agosto, de jueves a sábados a las 21 horas y los domingos a las 19 horas, aunque este domingo 12 está a las 20 horas. Va en el Solís con actuaciones de Jimena Pérez, Diego Arbelo y Alejandra Wolf, entre otros. Las entradas valen $ 80 y están en Red UTS y el teatro. La obra es divertida y recomendable.
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