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RUBEN LOZA AGUERREBERE
El Premio Nobel J.M. Coetzee, nacido en Ciudad del Cabo en 1940, es dueño de una impar obra literaria. Entre sus prestigiosas novelas deben señalarse "Infancia", "Juventud", "Desgracia", muy enjundiosas en un tiempo en que el facilismo campea en el mundo de la literatura. A ellas, debemos sumar ahora su reciente título, "Mecanismos internos" (Mondadori). Es una colección de 21 ensayos literarios que permiten ver cómo se relaciona con sus pares uno de los pocos escritores contemporáneos de primera fila de hoy. Entre los autores que analiza se encuentran, entre otros, García Márquez, Graham Greene y Sándor Márai. Es un libro impresionante en cuanto a su agudeza, porque lee a sus pares no como un crítico, sino como un lector que, a su vez, trabaja con esa misma materia prima.
La mayoría de estos ensayos su publicaron en el "New York Review of Books". A este volumen se han sumado otros. Los primeros siete, se refieren a un grupo de escritores muy interrelacionados; así, analiza a Italo Svevo, Robert Walser, Robert Musil, Walter Benjamin, Bruno Schulz, Joseph Roth y Sándor Márai. Nacidos en Europa, todos ellos padecieron los trastornos de la Primera Guerra Mundial. Hay un segundo grupo de escritores a los que lee con igual profundidad, y corresponden a un período subsiguiente de la crisis europea. En este caso, ellos son Paul Celam, Günter Grass (luego Nobel literario) y Hugo Claus (fallecido recientemente). Y en la segunda mitad de su libro, Coetzee reflexiona sobre obras de Graham Greene, las primeras novelas de Saul Bellow (Premio Nobel de 1976), sobre Philip Roth, y los ganadores (como él) del Nobel literario, García Márquez, Nadine Gordimer y V.S. Naipaul.
En todos los casos este crítico ideal resume las tramas, de manera que el lector sepa de qué se trata, y no vacila en ir emitiendo juicios, abierto a la más amplia variedad de géneros.
Veamos dos o tres ejemplos. Sobre Sándor Márai, hoy tan leído y admirado, analizando "El último encuentro", considera que la obra habla sobre las mutaciones sufridas por el dolor y los celos, y que se lee como "una transcripción narrativa, por momentos torpe, de una obra de teatro". Considerado como "un maestro perdido y ahora recuperado", Coetzee no se explica el éxito que ha alcanzado Sándor Márai, al que considera sólo un cronista de los años 40.
¿Y García Márquez? Define a "El amor en los tiempos del cólera" como "una obra de un rango emocional considerable pero de todas maneras una comedia, del tipo otoñal"; agrega que no alcanza a contener el marco moral que propone la historia. No considera un logro a "Memorias de mis putas tristes", pero, en cambio, sobre "Crónica de una muerte anunciada", dice Coetzee: "una narración compacta y cautivante y al mismo tiempo una deslumbrante clase magistral de cómo pueden construirse múltiples historias".
Por cierto, valora a V.S. Naipaul, un autor que parecía no tener historias, como un maestro de la novela moderna, como realmente es, si bien sus libros tienen pocos lectores. Pero los pocos que lo frecuentan saben que es un néctar.
En fin, este "Mecanismos internos" es un libro infinito, donde Coetzee mira la literatura con un bisturí. Creo que será una introducción a muchos libros, guiada por quien es una de las plumas esenciales de las letras modernas.
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