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La vacuna antineumocócica comenzó a utilizarse en 1983. Consiguió reducir neumonías, otitis y meningitis en niños.
Eduardo Casanova
En invierno aumentan las infecciones neumocócicas, causantes de 18.000 muertes al año en América Latina y de enfermedades en 1,6 millones de niños. Los cuadros respiratorios causados por el neumococo son potencialmente más graves que los gripales, con más hospitalizaciones por patología pulmonar, otorrinolaringológica, neurológica y por septicemias.
Las septicemias a neumococo son más frecuentes y graves en pacientes con déficit inmunitario, sobre todo en quienes carecen de bazo. Por este motivo, hasta no contar con la vacuna específica, a estas personas se les administraba penicilina de acción prolongada (bencetacil intramuscular) con fines preventivos.
La vacuna antineumocócica polivalente comenzó a utilizarse en 1983. Es una vacuna inactivada, formada con antígenos de 23 serotipos diferentes, presentes en la cápsula que envuelve a los neumococos. Cubre al 90% de los gérmenes infectantes. Se da en dosis única intramuscular, pudiendo administrarse simultáneamente con la vacuna antigripal, pero en un lugar de inoculación diferente. Se revacuna cada seis años, y cada tres años en pacientes sin bazo, en trasplantados, o en portadores de patología renal. Se contraindica en alérgicos conocidos y no se da hasta dos semanas antes, y tres meses después de recibir un tratamiento inmunosupresor.
En los últimos 25 años se utilizó la vacuna en adultos y niños. Fundamentalmente en mayores de 65 años y en enfermos crónicos respiratorios, cardíacos, renales, diabéticos y portadores de cirrosis hepática o de un déficit inmunitario específico. Se vacunó a residentes de instituciones.
En pediatría la vacuna había conseguido reducir al mínimo las neumonías, otitis y meningitis, de gran morbilidad entre los bebés. Sin embargo, la expectativa inicial, por reducción de un 80% de la enfermedad, fue revisada recientemente por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., al comprobar que los niños vacunados aumentaban la incidencia de infección por otros neumococos no presentes en la vacuna.
Los anticuerpos inducidos por la vacuna aparecen en el organismo entre las dos y cuatro semanas luego de administrada. Su eficacia oscila entre el 50 y el 80% de los casos.
COMUNÍQUESE CON UCM
cercania@ucm.com.uy
José Mazzini 2957
Últimamente se comprobó que la vacuna comercializada en España bajo el nombre de Prevanar, conteniendo sólo siete serotipos de neumococo, podía causar un efecto paradójico al aumentar la incidencia de infecciones por neumococo de otras cepas.
Eficacia de la vacuna en niños.
Estudios en niños de Alaska (donde es muy alta la incidencia del neumococo), comparados con otros niños, muestran que los vacunados en el año 2000 redujeron la infección en 67% y 61% respectivamente entre 2001 y 2003, pero en 2004 aumentó globalmente hasta un 140%.
En adultos.
En otro estudio español realizado en adultos, son dudosos los resultados sobre la disminución de neumonías y de hospitalización por neumococo. Sin embargo, trabajando con la vacuna de 23 serotipos, se vio que en pacientes de edad avanzada se disminuía la mortalidad.
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